7 historias secretas de los logos de los coches

Más allá de servir únicamente como elementos distintivos, los logotipos suelen esconder curiosas anécdotas.

7 historias secretas de los logos de los coches

El 'Espíritu del Éxtasis' de Rolls-Royce es uno de los emblemas más reconocibles del mundo del automóvil.

Estamos más que acostumbrados a verlos. En salpicaderos, en anuncios, en concesionarios. Todos los conocemos y, es más, sabemos asociarlos sin problema. Pero, más allá de identificar a esta u otra empresa, los logos de automóviles cuentan historias apasionantes marcadas por su país de origen, por acontecimientos históricos o por la familia que fundase la factoría. Además de representar poderío, velocidad, fuerza, prestigio o potencia, estos logotipos suelen esconder anécdotas apasionantes. Anécdotas que nos sirven para configurar, en conjunto, un manual de historia del diseño del siglo XX.

Logos

ALFA ROMEO, ¿UNA SERPIENTE DEVORANDO A UN HOMBRE?

Efectivamente. A un sarraceno, para más señas. Pero antes de llegar a su porqué, conviene atender a la historia de Alfa Romeo. Resulta curioso que la industria orgullo de Italia diera sus primeros pasos en Francia, fruto de la asociación del aristócrata milanés Cavaliere Ugo Stella con la compañía francesa Darracq, en 1910. Esa sociedad fracasó, Stella decidió trasladar su compañía a Italia y rebautizarla con el nombre Anónima Lombarda Fabbrica Automobili, ALFA. Su famoso logotipo es obra del dibujante Romano Cattaneo, quien recibió el encargo de acercar la firma a Italia. Una mañana, esperando al tranvía en la Piazza Castello, en Milán, quedó absorto con el escudo de armas de la familia Viconti, en el que se representa a una culebra devorando a un hombre, símbolo de la victoria de los cristianos sobre los musulmanes en las Cruzadas. Este emblema, combinado con la bandera de Milán, fue suficiente para que los italianos entendieran a Alfa Romeo como una industria 100% italiana.

Logos

ASTON MARTIN Y LA MITOLOGÍA EGIPCIA

Tal vez James Bond no lo sepa, pero el logotipo de sus famosos coches está más vinculado a Cleopatra que a Su Graciosa Majestad. Su primer logo data de 1927, cuando el famoso piloto Sammy Davis, miembro fundador del Club de Propietarios de Aston Martin, dibujó el diseño en el que se inspira el emblema actual. Pudiera parecer que Davis utilizó unas alas para evocar velocidad o ligereza, pero no es así: el corredor era un enamorado de la egiptología y esas alas se inspiran en las representaciones egipcias de los escarabajos voladores, símbolo de la resurrección.

Logos

MERCEDES O, MEJOR DICHO, ¡¡MERCEDES!!

Curioso es, para empezar, el origen del nombre de la marca. En 1901, el diplomático austrohúngaro Emil Jellinek encargó a la empresa Daimler (precursora de Mercedes) la fabricación de un coche que pudiera superar los 40 km/h. Cuando el modelo comenzó a hacerse popular, alguien preguntó a Jellinek por su nombre y, al darse cuenta de que no sabía qué decir, llamó a su hija de diez años: “¡¡Mercedes!!”. Los que le rodeaban aplaudieron ese nombre y el diplomático, encantado con la confusión, no deshizo el malentendido. En cuanto al logotipo, su estrella simboliza la pretensión de dominar los tres elementos: tierra, mar y aire.

Logos

VOLVO Y SU ¿MACHISMO?

La palabra “volvo” proviene del latín y significa “yo ruedo”. Hasta aquí, todo bien. Pero muchos colectivos a lo largo de los años han querido denunciar un machismo oculto en su logotipo, que representa al símbolo de la masculinidad, el escudo y la flecha. Nada más lejos: el emblema de Volvo está más relacionado con la mitología clásica que con las cuestiones de género y, de hecho, lo que se pretendió plasmar fue la representación de Marte, dios de la guerra y símbolo de fuerza y resistencia, además del hierro, material clásico en sus procesos de producción de vehículos.

Logos

OPEL Y SU REPRESENTACIÓN DEL PROGRESO

La industria Opel comenzó fabricando máquinas de coser allá por 1862. El paso de los años la llevó a dedicarse a las bicicletas y a incorporar a su logotipo la palabra “blitz”, que significa rayo en alemán. Más tarde, en 1937, adoptó por primera vez la forma de círculo atravesado, pero no precisamente por un rayo, sino por un zeppelín, símbolo de innovación en la época. Más tarde, ese zeppelín fue transformándose en el rayo que hoy conocemos, volviendo a su esencia pero representando el paso de los años y la evolución de la industria, en la que los globos aerostáticos ya habían perdido su halo de modernidad.

Logos

PEUGEOT Y SU FIDELIDAD AL REY DE LA SELVA

La industria francesa es una de las pocas que se ha mantenido siempre unida a un mismo elemento en su logotipo a lo largo de toda su historia. Desde 1847, cuando la industria Peugeot fabricaba hojas de sierra, el emblema de la marca ha sido siempre un león. Y responde a la máxima de “si no está roto, no lo arregles”. El león comenzó representando a esas sierras, puesto que eran resistentes como sus dientes, flexibles como su espinazo y rápidas como el animal. Justamente las mismas características que pretendieron luego aplicar a sus coches.

Logos

ROLLS-ROYCE Y SU MAJA VESTIDA

No es exactamente la historia de su logotipo, pero sí de su mayor emblema: su elegante estatuilla. Lord Motague, el editor de la prestigiosa revista The Car, encargó al escultor Silver Ghost la creación de un adorno para su exclusivo Rolls-Royce. Ghost, conocedor del idilio que el Lord mantenía con su secretaria, decidió utilizar como modelo al amor secreto de su amigo. El resultado fue la pequeña escultura a la que llamó ‘El susurro’ y que, desde 1911, fue adoptada por Rolls-Royce como adorno oficial y rebautizada como ‘Espíritu del éxtasis’. Una suerte de “Maja vestida” de la industria del automóvil, símbolo de la pasión prohibida.

Este manual del diseño queda, por supuesto, incompleto. Todavía hay muchas anécdotas e historias por repasar, como el origen del caballo de Ferrari, el pasado nazi de Volkswagen o el porqué de los anillos de Audi. Pero eso, tal vez, en otra ocasión.