El coche por el que el Parlamento Europeo guardó un minuto de silencio

Del Citroën 2CV, segunda entrega de la colección ‘Coches Legendarios’ de EL PAÍS, se vendieron más de cinco millones de unidades.

El coche por el que el Parlamento Europeo guardó un minuto de silencio

El diseño tenía detalles tan curiosos como la apertura de las ventanillas.

Dos palabras, dos caballos, Sor Citroën, un coche en la memoria colectiva. Si hay modelos enraizados en la cultura popular, el Citroën 2CV siempre estará entre los primeros. Muy capaz en la ciudad y entre los campos, honroso incluso en carretera, fue la Cabra, la Burra, el Dos Caballos (el Pato y la Pava en Sudamérica), el coche de todos durante 40 años, querido como uno más de la familia.

Y este domingo vuelve a casa porque llega a los quioscos en tamaño de bolsillo, segunda entrega de la colección Coches Legendarios de EL PAÍS. Una miniatura acompañada de un libro que descubre todos los secretos del modelo. La historia arrancó en 1948: estos fueron sus hitos.  

1. Antecedentes. Citroën quiso desarrollar un modelo económico y funcional ya en los años treinta del siglo XX. Se llamaba TPV (Très Petite Voiture, ‘coche muy pequeño’) y del prototipo llegaron a fabricarse 250 unidades, pero la Segunda Guerra Mundial frenó el proyecto. Su frontal era ciertamente extraño (con un solo faro), incluía arranque de manivela (por si fallaba la llave) y un motor de dos cilindros.

2. 1948, el estreno. La marca recuperó la idea después de la guerra y en el Salón de París de 1948 presentó la primera versión comercializable. No gustó demasiado a la crítica especializada: algunos preguntaron por el abrelatas. Sin embargo, al público le convenció enseguida.

3. El precio, un punto a su favor. Cuando salió a la venta, el 2CV se convirtió en el automóvil más barato del mercado francés. La ilusión para todos los que soñaban (sin mucha esperanza) tener un coche propio.

4. Un éxito imparable. La velocidad de producción no fue capaz de asumir el éxito comercial. En la primera mitad de los años cincuenta, la lista de espera para recibir un 2CV nuevo era de cinco años. Algunas unidades de segunda mano, disponibles al momento, se vendieron a un precio superior al del coche nuevo.

5. Un diseño inconfundible. Un capó abombado, un techo redondeado, unos pasos de rueda muy marcados, los faros sobre el capó, el techo de lona de algunas versiones… El Citroën 2CV fue un coche diferente a todos los que se habían visto hasta entonces.

6. Varias series limitadas. Citroën fabricó unas cuantas series limitadas a lo largo de la vida del modelo. La más conocida fue la llamada Charleston, que destacaba por su vistosa combinación bicolor. En España, con motivo del Mundial 82, se fabricaron 300 unidades del 2CV Márcatelo, que simulaba ser una zapatilla.

7. Cinco millones. Durante las cuatro décadas de vida del modelo se vendieron cinco millones de unidades, contando la carrocería tradicional y la versión furgoneta. Si se suman las cifras de ventas del Méhari y el Dyane 6, construidos sobre el mismo chasis, las ventas alcanzaron siete millones.

8. Un coche de película. En España, desde 1967, el Dos Caballos se hizo aún más fuerte en el imaginario popular gracias a las aventuras de Gracita Morales en Sor Citroën. Pero esta no fue su única aparición en el cine: también lo condujo James Bond (interpretado por Roger Moore) en Solo para tus ojos. La marca aprovechó el tirón para hacer una edición especial.

9. Aficionados eternos. La admiración por este vehículo se mantiene intacta hoy en día: por el mundo se reparten 250 clubes de fans que organizan reuniones y homenajes constantemente. Y todavía se puede comprar algún modelo muy bien conservado por alrededor de 6.000 euros.

10. Un minuto de silencio. La repercusión del 2CV en la automoción europea fue tan profunda que en 1990, año en que terminó la producción del modelo, el Parlamento Europeo guardó un minuto de silencio en su recuerdo, según recoge el libro de la colección Coches Legendarios.

Este domingo por 4,95€ en tu quiosco con EL PAÍS