Sin estos 7 inventos, conducir sería una auténtica tortura

Conducir no siempre ha sido tan cómodo como ahora, pero gracias a avances como estos ahora tenemos un salón sobre ruedas.

Sin estos 7 inventos, conducir sería una auténtica tortura

La conducción de hoy es cómoda gracias a muchos inventos de principios del siglo XX.

El confort es un concepto que no ha acompañado siempre al automóvil. La mayoría de las ventajas y comodidades que damos por sentadas en los coches de hoy no siempre han existido, todas ellas vinculadas a facilitar tanto la conducción como la habitabilidad. Aquí van algunas de las que más apreciamos: sin ellas, conducir sería bastante desagradable.

1. Los amortiguadores telescópicos de Houdaille

Un viaje lleno de baches es como una tortura y por eso surgieron los primeros amortiguadores. Una forma de  independizar la llanta del chasis y, además de aportar confortabilidad, otorgar de mayor adherencia al vehículo.

Los primeros amortiguadores que tuvieron los vehículos a motor fueron de discos de cuero de fricción conectados a dos brazos, que no eran demasiado efectivos y se recalentaban.

En 1908, el francés Maurice Houdaille desarrolló el primer amortiguador telescópico, que consistía en un cilindro metálico lleno de aceite dentro del cual se desplazaba un pistón con una válvula unidireccional, que se abría permitiendo un mayor flujo de aceite cuando subía la suspensión, cerrándose luego en la bajada y forzando al aceite a pasar por un agujero pequeño que reducía el rebote. El famosos Ford T montaban los amortiguadores Houdaille.

Más tarde, en 1918, la compañía Gabriel Snubbers presentó el primer amortiguador hidráulico de brazo que pronto se hizo popular. En la trayectoria de la empresa Gabriel también hay otros hitos destacables: en 1930 produjeron el primer amortiguador hidráulico telescópico y más tarde, en 1956, el primer amortiguador neumático ajustable.

2. El aire acondicionado del Packard de 1939

Nadie discute que la climatización es uno de los mayores avances de confort a la hora de conducir. Los primeros coches eran descapotables, por lo que hasta los años veinte del siglo pasado (cuando comenzaron a cubrirse), sus ocupantes no fueron conscientes del calor que hace dentro de un coche en verano.

General Motors empezó a investigar la obtención de vapor comprimido mediante el refrigerante R12 alrededor de 1930, pero el primer sistema real que se comercializó para un coche a motor fue el que produjo Packard en 1939.

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El Packard de 1939

Consistía en un evaporador grande, la serpentina de enfriamiento, que utilizaba casi todo el espacio del maletero y cuyo único control era un conmutador que encendía y apagaba el ventilador que distribuía el aire.

Packard, comercializaba el sistema que fabricaba la firma Bishop & Babcok Co. (de Cleveland, Ohio) y lo vendía como extra a un precio de 274 dólares, que equivalen a unos 4.600 dólares de ahora (4.300 euros).

3. La dirección asistida de Davis

Además de aportar comodidad al conducir, la dirección asistida proporciona mayor seguridad al permitir un mejor control del volante. Hay indicios de que en 1876 hubo una primera patente de G.W. Fitts sobre un engranaje de dirección asistida. Incluso en 1902 Frederick W. Lanchester patentó un sistema hidráulico en Reino Unido, pero ninguno de los dos se comercializó.

No fue hasta 1926 cuando el ingeniero Francis W. Davis, tratando de encontrar una solución para mover el volante de camiones y autobuses de gran tonelaje, dio con el sistema hidráulico que marcó la evolución de la automoción.

Al poco tiempo Davis fue contratado por General Motors, pero sus sistemas no se instalaron en coches de la compañía hasta el Cadillac de 1952, 20 años después.

Curiosamente, un año antes Chrysler Companion, aprovechando varias patentes de Davis que habían caducado, comenzó a vender el primer coche con sistema de dirección asistida, el Chrysler Imperial, con el sobrenombre de Hydraguide. Incluso incorporaba un indicador del nivel de líquido en el sistema hidráulico en el volante.

El volante del Chrysler Imperial

4. El reposacabezas de la serie 140 de Volvo

El reposacabezas no deja de ser un elemento de seguridad pasiva, pero en sus inicios estaba destinado a dotar de mayor comodidad a los vehículos de alta gama en la década de los 50. Volvo es una de las primeras marcas en apostar en serio por la seguridad en el automóvil. En 1968 introdujo, en la Serie 140, los reposacabezas de los asientos delanteros directamente de fábrica. Hasta entonces había sido un elemento opcional.

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Volvo 142

5. El limpiaparabrisas intermitente de Kearns

El limpiaparabrisas ha existido desde los primeros automóviles, pero era un mecanismo de funcionamiento continuo que dificultaba la visión del conductor. No fue hasta 1969 cuando apareció el primer sistema de limpiaparabrisas intermitente montado en un Ford.

Robert Kearns, su creador, se quedó tuerto debido a un accidente y no conseguía conducir bien cuando llovía; por eso se le ocurrió la idea de que los limpiaparabrisas pararan durante un segundo, imitando el parpadeo del ojo humano.

Este invento le supuso a Kearns uno de los litigios más largos de la historia, ya que acusó a Ford y a otros fabricantes de robarle su invento, pero tardó más de 20 años en que la justicia le diera la razón.

6. El elevalunas eléctrico del Buick Y-Job

El empresario estadounidense Max Brose fue el primero en instalar en 1928 los elevalunas de manivela en los coches, con un muelle que permitía abrir la ventanilla en cualquier posición, algo que era un hito en cuanto a confort.

Sin embargo, no fue hasta 1938 cuando Harley Earl, diseñador de General Motors, instaló por primera vez elevalunas eléctricos en el Buick Y-Job, curiosamente el primer concept car de la historia.

En los 50 comenzaron a aparecer de serie en otras marcas como Cadillac, Lincoln y la propia Buick. En Europa también hubo que esperar hasta 1950 para ver el primer vehículo con este dispositivo eléctrico, el BMW 503.

7. El encendido eléctrico de Kettering

Quizás hoy en día no le demos importancia, pero, antes de que existiera el encendido eléctrico, para conducir había que darle vueltas a una manivela en la parte delantera del coche, por lo que el invento de Charles Franklin Kettering, merece estar en esta lista. Incorporó el encendido eléctrico al Cadillac de 1912.