Terror a las calles estrechas (y otras 10 fobias disparatadas)

Distiquifobia, gefirofobia, tacofobia… Unos son reales y otros no: ¿qué hay de cierto en los temores asociados a la conducción?

Terror a las calles estrechas (y otras 10 fobias disparatadas)

Existen miedos al volante, pero no tantos como dicen.

Una fobia es un temor extremadamente intenso, irracional, de carácter enfermizo y constante por alguna cosa o situación y que impide afrontar ciertos escenarios. Curiosamente, a la conducción se le han atribuido más fobias de las que se podría pensar: miedo a estar cerca de un coche, miedo a cruzar la calle, miedo a sentarse dentro de un vehículo…

Sin embargo, según la Sociedad Española de Psiquiatría, de todas las que se describen en algunos listados de innumerables páginas web solo están admitidas las que tienen documentación basada en evidencias. Pero lo cierto es que la creatividad popular ha contribuido a crear un sinfín de términos que no se corresponden del todo con la realidad. Lo malo es que de tanto hablar de ellas al final parecen verdaderas, aunque solo alguna de ellas lo sean realmente.

FOBIAS FALSAS

Allodoxafobia. Indica el temor que provocan en un individuo las opiniones de los demás. En el ámbito de la conducción se traduciría en las personas que sufren, por ejemplo, cuando tardan en aparcar debido a que piensan que los otros conductores están opinando que no saben hacerlo. Es posible que muchas veces nos preocupe que los demás cuestionen nuestra forma de conducir, pero no tanto como para volverse una patología. Evidentemente este término no está admitido.

Agirofobia. También dromofobia. Se define como el miedo a caminar o cruzar por la calle por temor a ser atropellado. ¿Y quién no lo tiene? De nuevo otro término no admitido.

Catisofobia. O taasofobia. Es el miedo a sentarse o a permanecer sentado demasiado tiempo. Es una fobia no admitida que supuestamente aparece en las personas que han sufrido algún episodio traumático relacionado con la posición de sentado. En el entorno de la conducción se relacionaría con las personas que sufren sicológicamente si están mucho tiempo al volante o sentadas como pasajeros.

Distiquifobia. Otra enfermedad no reconocida. Indica que hay personas que tienen un miedo constante a padecer accidentes viales y que padecen esta fobia. Si fuera cierto, para ellos un simple viaje en coche puede ser muy estresante.

Emetofobia. Falsa fobia que definiría el miedo al vómito o a vomitar. Realmente es algo desagradable, pero en este caso se trataría de una aversión mucho mayor de lo que podría sentir una persona normal, por lo que padecer esta fobia supondría no poder enfrentarse a viajes que puedan producir mareos y por lo tanto vómitos.

conducir por calles estrechas

Estenofobia. Volviendo a los términos acuñados por la sabiduría popular, aquí estaríamos hablando concretamente del temor que alguien sufre hacia las cosas o los lugares estrechos. En el caso de la conducción se referiría tanto al habitáculo del coche, como a conducir por una calle estrecha.

Hodofobia. En este caso la inventiva popular atribuye que el afectado a esta fobia sufre miedos irracionales a los viajes en carretera.

Kinesofobia. Aquí se hablaría concretamente de miedo al movimiento. Tanto del propio vehículo, como de la inestabilidad mental que les produce a estas personas que se muevan objetos dentro del coche. Por ejemplo, el típico adorno del retrovisor. Algo de lo que no hay evidencias.

Ocofobia. Una de las falsas fobias más extendidas. Al parecer esta fobia provocaría un miedo irracional hacia los vehículos, no solo a subirse a ellos o conducirlos, sino también a aproximarse a alguno de ellos. En Internet incluso se cita el término motorfobia, que es un temor más concreto a los automóviles.

Tacofobia. Se trata de la aversión total hacia la velocidad. Un término acuñado sin base científica y normalmente asociado a las atracciones de feria, como las montañas rusas, pero que en este caso se ha traducido a un miedo injustificado a subirse en cualquier medio de locomoción.

Tecnofobia. Es el temor a la tecnología. Algo que es posible que en algún momento se admita por la comunidad científica, pero de momento no. En este caso relacionada con los sistemas automáticos del vehículo. Indica que habría personas que no confían en el funcionamiento de determinados sistemas automáticos: desde el freno de estacionamiento accionable por botón en lugar de palanca, hasta el sistema de control automático de velocidad. Y ni hablar, por supuesto, de la conducción autónoma.

conducir por calles estrechas

FOBIAS COMPROBADAS CIENTÍFICAMENTE

Amaxofobia. Empezamos con una de las fobias que sí que está reconocida en la Clasificación Internacional de Enfermedades como una fobia de tipo situacional. Se trata de la fobia más común relacionada con la conducción y consiste en un trastorno que provoca miedo a viajar en coche, ya sea como conductor o como acompañante, sometiendo a la persona a una crisis de ansiedad. Esta fobia puede aparecer tanto en las personas que comienzan a conducir, como de repente en las que llevan mucho tiempo conduciendo y sobre todo en las que han sufrido algún accidente de tráfico.

Acrofobia. Podría parecer otra invención, pero este término está admitido. Es tener miedo a las alturas (balcones, miradores…), pero en el acto de conducir se produciría en las carreteras de montaña donde se atraviesan precipicios y se circula al borde de desfiladeros. Obviamente también los viaductos muy elevados e incluso las cuestas muy pronunciadas harían aflorar esta fobia a quien la padece.

Agorafobia. De nuevo otra de las aprobadas por la comunidad científica. Normalmente identificamos esta fobia con el miedo que tiene alguien a estar en espacios abiertos o incluso a salir de casa o incluso a viajar. Pero los que la padecen sobre todo temen sufrir ataques de ansiedad, es decir tienen miedo a sufrir miedo en algún lugar determinado y no poder escapar rápidamente. Es por esto que un coche para ellos puede ser un lugar poco aconsejado.

Claustrofobia. Esta es otra de las fobias más conocidas y por supuesto está admitida en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Tiene que ver con la inquietud y el estrés que les produce a ciertas personas estar en espacios cerrados y estrechos. En este caso el habitáculo de un coche para este tipo de patologías es un lugar que les produce ansiedad.

Gefirofobia. Al igual que el anterior es un término científicamente correcto y denomina al miedo que sufre alguien al tener que cruzar un  puente por la sensación que le produce creer que caerá hacia abajo. Conduciendo puede ser un verdadero problema.