El esfuerzo de las berlinas por sobrevivir a los SUV

Alfa Romeo Giulia, Audi A4, BMW Serie 3 y Mercedes Clase C: cuatro berlinas medias con motor turbodiésel y cambio automático

El esfuerzo de las berlinas por sobrevivir a los SUV

De izquierda a derecha, el Mercedes Clase C, el Audi A4, el Alfa Romeo Giulia y el BMW Serie 3 / reportaje fotográfico: enrique brooking

La arquitectura clásica de las berlinas con una imagen y comportamiento más deportivos. Son los argumentos para intentar sobrevivir al empuje de los todoterrenos de medidas equivalentes, que se están ganando las preferencias de las nuevas generaciones.

Y frente al mayor espacio y flexibilidad interior de los SUV, aportan una conducción más ágil y eficaz en cualquier trazado y son una propuesta más apropiada para quienes disfrutan conduciendo.

En esta prueba se enfrentan cuatro modelos de tamaño medio: Audi A4, Alfa Romeo Giulia, BMW Serie 3 y Mercedes Clase C, los tres alemanes clásicos y la última propuesta italiana. Todos llevan motor turbodiésel de media cilindrada y cambio automático. Y se impone el primero, que ofrece el conjunto más completo y equilibrado.

El Audi A4 tiene una línea continuista demasiado parecida a la de su antecesor, pero con un estilo propio elegante y a la vez discreto que le distingue. El interior es muy sencillo, moderno y ordenado, ofrece las mejores plazas traseras y una calidad de acabado sobresaliente.

Añade también una conducción muy agradable y un comportamiento eficaz que se disfrutan al volante y el equipo de serie más completo. Y se vende con cuatro motores de gasolina de 150 a 354 CV (33.370 a 72.290 euros) y cinco turbodiésel de 122 a 272 CV (33.970 a 53.060).

El Alfa Romeo se alza a un brillante segundo puesto gracias a su atractiva imagen, con un diseño rompedor que se desmarca de todos sus competidores. A cambio, sacrifica un poco la habitabilidad, pero lo compensa con el precio más contenido: es el único con descuento.

Sin embargo, lo que impresiona es que ofrece el comportamiento en curva más eficaz y deportivo entre todas las berlinas de su tamaño, con una dirección ultrarrápida y una estabilidad imbatible. Y lo logra sin necesidad de recurrir a una suspensión dura e incómoda, la solución habitual hasta ahora para conseguirlo.

El Giulia se vende con dos motores de gasolina de 200 a 510 CV (38.550 a 86.600). Y hay tres turbodiésel de 136 a 180 CV (33.150 a 37.850).

El BMW es tercero a solo un punto del Alfa. Tiene el mejor motor y es el que menos ha consumido de los cuatro, aunque sin mucha diferencia. Es cómodo en los viajes largos, pero con una suspensión de serie más blanda y menos eficaz.

Aunque cuesta igual que el Audi, es el que viene menos equipado y tiene un interior bien acabado pero más visto que los demás. Se vende con cuatro motores de gasolina de 136 a 326 CV (32.600 a 56.456) y seis turbodiésel de 116 a 313 CV (33.000 a 56.350).

El Mercedes  destaca por su calidad de conjunto y aporta también una conducción exquisita, una buena presentación interior y el mejor equipo de serie en seguridad. Pero le penaliza el precio, porque es alrededor de 2.800 euros más caro que el Audi y el BMW. Se vende con dos motores de gasolina (156 a 211 CV) y tres turbodiésel (136 a 204 CV).

CONDUCCIÓN

Las cuatro berlinas llevan motores turbodiésel de media cilindrada: 2.0 el BMW y el Audi, y 2.2 el Alfa y el Mercedes. Pero las prestaciones son sorprendentes, en parte por su buen par o fuerza de empuje desde bajo régimen, y también por los cambios automáticos multimarcha –casi instantáneos– y por su afinada aerodinámica.

El Audi y el BMW rinden 190 CV; el Alfa, 180, y el Mercedes, 170. Y mientras el A4 equipa una caja automática de doble embrague y siete marchas, los otros son de convertidor, con siete velocidades el Clase C y ocho el Serie 3 y el Giulia, muy rápidos de respuesta. Sin embargo, las diferencias son mínimas y corren casi lo mismo.

Entrando en matices, el motor más completo es del BMW, que, aparte de su tacto refinado, empuja con fuerza de forma instantánea y sube sin esfuerzo hasta casi 5.000 vueltas. Le sigue el Audi, muy completo y redondo. Tarda más en responder por debajo de 2.000 y se queda al llegar a 4.500, pero es agradable y contundente.

El Alfa resulta más variable y sensible al modo de conducción: en el N (normal) es más tranquilo y con el D (deportivo) muestra todo su carácter, con una respuesta inmediata que le hace parecer más potente de lo que declara. Pero luego es el que menos se estira, 4.300 vueltas, y suena mucho a diésel.

El Mercedes está a la espera del nuevo 2.0D, y el 2.2 tiene la respuesta menos inmediata. Pero, aunque cede terreno al empezar a acelerar, después sorprende y sigue el ritmo de los demás.

Estas cuatro berlinas ofrecen varios programas de uso –Eco, Sport, Confort, Individual…– que varían la respuesta del acelerador, el cambio o la firmeza de la dirección. Pero el A4 es la única con tracción delantera y resulta más fácil de conducir.

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Destaca por su estabilidad y agarre en curva, aunque la unidad de pruebas llevaba la suspensión deportiva S-Line (400 euros), más eficaz. Pero obedece con docilidad y precisión en los trazados, tiene un gran aplomo y da seguridad.

Las demás berlinas de la prueba son de propulsión trasera y ofrecen una buena estabilidad, aunque con ventaja de los modelos de Alfa y Mercedes. El primero prima el carácter y la deportividad en las sensaciones, y tiene la dirección más rápida del mercado: basta un ligero giro de volante para entrar en la curva. Y se siente muy vivo, ágil y eficaz en todas partes, con una estabilidad excelente para quienes disfrutan conduciendo.

El Clase C es muy equilibrado y convencional en su tacto y reacciones, y ofrece un compromiso exquisito entre agarre y confort. Así, da mucha confianza, aunque la dirección se vuelve algo dura con los programas deportivos.

El BMW tiene la suspensión de serie más blanda y lo acusa con un mayor balanceo en las curvas. Y aunque resulta muy fácil de conducir, es el menos eficaz. Las cuatro berlinas frenan muy bien, pero el A4 para en menos metros en caso de emergencia, y las otras están muy igualadas. Por último, todas ofrecen una calidad de conducción sobresaliente, con un tacto siempre impecable.

VIDA A BORDO

Las plazas delanteras son amplias en los cuatro coches, con una postura al volante bien resuelta y buenas butacas. Y solo en el Alfa se echa de menos una mejor sujeción en el respaldo. En cambio, ninguno destaca por la amplitud de las plazas traseras y están pensados para que puedan viajar dos adultos con un buen confort.

El Audi es el más apropiado para los de mayor estatura, porque ofrece más altura y espacio para las piernas. Y aunque ninguno impresiona por su anchura, con ligera ventaja del BMW, los menos incómodos para llevar a tres personas atrás son el Audi y el Mercedes, aunque más por el mullido de la banqueta en la zona central que por ofrecer más espacio. Además, en todos molesta el túnel central en los pies y los pasajeros de los lados tocan con los guarnecidos laterales del techo.

Aunque el Audi, el BMW y el Mercedes tienen maleteros de capacidad muy similar, el del A4 presenta unas formas más cúbicas y resulta más aprovechable. Y el Alfa está un escalón por debajo. Además, el Mercedes es el que ofrece los mejores huecos para objetos: tiene bolsas más grandes en las puertas, dos posavasos y repisas en la zona del freno de mano, un cofre mayor en el apoyabrazos central, portagafas, etcétera.

Las cuatro berlinas tienen una presentación interior vistosa, cada una con su estilo, y una calidad de acabado notable. Pero el Alfa está un escalón por debajo, sobre todo en ajustes y calidad de materiales, donde sus rivales alemanes son superiores.

El Audi es muy sencillo y reduce al mínimo los botones de la consola, lo que aporta una gran funcionalidad y facilidad de uso. Y destaca por la instrumentación digital, que permite variar la configuración del cuadro y utilizarlo al completo como pantalla del navegador.

El Mercedes es el que transmite más sensación de lujo y refinamiento, con combinaciones de materiales más elaboradas. Y el BMW, aunque no sorprende por su diseño, transmite calidad y solidez en los materiales y ajustes. Por último, el Alfa tiene un aspecto bonito y aparente, pero no alcanza la percepción de robustez y refinamiento de sus tres rivales.

Las suspensiones filtran muy bien, incluso con las ruedas de perfil bajo que equipan, pero el Mercedes ofrece el mejor compromiso para hacer viajes largos con el máximo confort. Y le sigue de cerca el BMW, que tiene la suspensión más blanda e idónea para circular por autopista.

El Audi de la prueba llevaba la suspensión deportiva opcional, pero aun así resulta cómodo. Y el Alfa tiene el mérito de ofrecer una gran deportividad manteniendo a la vez un confort a la altura de sus rivales y equipa unas suspensiones que filtran sorprendentemente bien.

En cambio, el Giulia es el que acusa más el sonido diésel de su motor, sobre todo al arrancar y acelerar, pero también en la rodadura. Y este modelo no está tan bien aislada como las demás berlinas, que apenas dejan percibir que son motores de gasóleo.

CONSUMOS

Los consumos son ajustados, pero el BMW ha sido el más eficiente en la prueba: apenas pasa de seis litros en conducción suave y no llega a ocho en ciudad y estirando las marchas. El Audi y el Alfa gastan medio litro más en carretera, pero el Giulia llega a nueve en tráfico urbano.

Y el Mercedes sube a siete a ritmos suaves, ocho apurando las marchas y nueve en ciudad. El BMW emite 106 g/km de CO2; el Audi, 107; el Alfa, 109, y el Mercedes, 112 g/km.

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IMAGEN Y DISEÑO

Dominio del Alfa, que se desmarca del clasicismo de las berlinas con una nueva interpretación italiana de la deportividad. Muestra un frontal ancho e imponente y formas más expresivas y contundentes. Y por dentro es también el más original, con una pantalla central a la última y muy bien integrada.

Los demás son más clásicos, con ventaja del Mercedes, que explota la elegancia de su parrilla y unos trazos suaves y armoniosos. Y tiene el interior más lujoso y sofisticado. El Audi ofrece una deportividad con estilo propio, pero se parece tanto al anterior que cuesta distinguir que es nuevo.

Por dentro tiene un diseño sencillo que prescinde de lo superfluo y resulta muy moderno y bien elaborado. El BMW transmite el ADN deportivo de la marca, pero es el más convencional y está muy visto, tanto por fuera como por dentro.

PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Ventaja del Alfa, que es el más asequible, 37.850 euros. El Audi y el BMW cuestan casi igual: 40.260 y 40.348. Y el Mercedes se dispara a 43.179 euros y es el más caro.

Junto al equipo de seguridad obligatorio –seis airbags, ABS, control de estabilidad ESP y sensor de presión de ruedas–, el Alfa, el Audi y el Mercedes añaden la frenada automática de emergencia en ciudad (detiene el coche al detectar riesgo de impacto frontal) y el aviso de cambio involuntario de carril.

El A4 y el Clase C añaden el sensor de fatiga y la llamada de emergencia en caso de accidente, y el último suma un airbag más de rodilla. Por lo demás, las cuatro berlinas ofrecen una conducción fácil y un comportamiento dinámico muy previsible y seguro.

Audi A4 y Alfa Romeo Giulia.

El equipo de serie es correcto, pero sin alardes. Junto a la dotación de seguridad, todos vienen con climatizador, control de velocidad, ordenador de viaje, radio-CD, conexiones USB y bluetooth, sensores de lluvia y faros, retrovisores eléctricos, start & stop y llantas de aleación de16 pulgadas (17 en el Alfa y el Audi).

El A4 y el Serie 3 suman botón de arranque y rueda de recambio de emergencia, y el último tiene tres años de garantía, uno más. El Clase C y el Giulia añaden los sensores de aparcamiento traseros (el Audi, también los delanteros), y este y el Mercedes llevan levas del cambio en el volante, opcionales en los demás.

El Alfa iguala al Clase C incluyendo tapicería de tela y cuero, pero el más completo es el A4, que suma navegador, acceso sin llave y retrovisores plegables eléctricamente.

CONCLUSIÓN

Domina el Audi, que ofrece un comportamiento muy logrado, las mejores plazas traseras y un equipo de serie superior. Le sigue el Alfa, que aporta el diseño más original, el precio más asequible y una relación imbatible entre estabilidad y confort, aunque tiene el motor más ruidoso y está peor insonorizado.

El BMW ofrece el motor más brillante, el consumo más ajustado y un año más de garantía, pero con un equilibrio de suspensión mejorable. Y al Mercedes le penaliza un precio más elevado, pero destaca por su calidad, y añade el mejor equipo de seguridad y una conducción impecable.