La circunstancia es de película, años sesenta o setenta, pañuelo blanco por la ventanilla, y aunque lo parezca no es invención ni leyenda urbana: un parto inesperado, un accidente, una urgencia cualesquiera pueden obligar a un automovilista a ejercer de personal de emergencias y así precisamente tiene que actuar: sacando un pañuelo por la ventanilla.

Lo hará al amparo del artículo 70 del código de circulación: advertirá al resto de automovilistas usando “el avisador acústico en forma intermitente y conectando la luz de emergencia, si se dispusiera de ella, o agitando un pañuelo o procedimiento similar”. Los demás conductores, además, están obligados a dejarles pasar. Entonces, ¿cuando un coche actúa como una ambulancia se convierte en ambulancia a todos los efectos?

No. Las ventajas terminan ahí, porque “los conductores a que se refiere el apartado anterior deberán respetar las normas de circulación, sobre todo en las intersecciones”. Los vehículos prioritarios, sin embargo, sí pueden saltarse esas normas (salvo las indicaciones de los agentes de tráfico) siempre que la situación lo requiera y que no pongan en peligro al resto de conductores, que a su vez “adoptarán las medidas adecuadas […] para facilitarles el paso”. Y si no se apartan convenientemente, la infracción se considera grave y la sanción es de 200 euros.

No se puede entorpecer el paso de una ambulancia o un coche de policía, ni siquiera por descuido o por falta de pericia. Pero ¿saben los conductores cómo reaccionar cuando se les acerca un vehículo de emergencia? En la Guardia Civil y en la Dirección General de Tráfico (DGT) no parecen muy seguros.

Las sospechas se aprecian en Twitter, en la insistencia con la que aparece este mensaje periódicamente en las cuentas oficiales de ambos organismos: “Cuando vas conduciendo sabes que debes ceder el paso a los vehículos de #emergencia que se acercan en tu sentido…Pero ¿sabes cómo hacerlo?”.

La teoría en realidad parece fácil. Se hace así, según un gráfico elaborado por Tráfico:
Vías de doble sentido. Si circula por una vía con un carril por sentido, échese a la derecha.
Dos carriles por sentido. El del carril de la derecha, péguese a la derecha; el de la izquierda a la izquierda.
Tres carriles por sentido. El de la izquierda debe pegarse a la mediana; los del carril central y derecho, a la derecha.  


Los más perjudicados por las dudas de algunos automovilistas, obviamente, son los conductores de coches de bomberos o ambulancias. Dos de ellos, Asier Muñoz y Gustavo Rodríguez, crearon un hilo en Twitter en el que ponían en evidencia la torpeza de muchos usuarios de la vía. Los volantazos, frenazos y otras maniobras bruscas, peligrosísimas para quien conduce en servicio de urgencia, son más habituales de lo que parece. Por si hay dudas, así hay que reaccionar cuando se aproxima una sirena por detrás.