Las 10 claves para conducir con niebla sin pasar miedo

Usar bien las luces, frenar correctamente y evitar el llamado hielo negro, entre las prioridades de los conductores.

Las 10 claves para conducir con niebla sin pasar miedo

Para conducir con niebla, prudencia.

Cuando un temporal de frío, viento y nieve azota España, las nieblas casi siempre aparecen para dificultar las cosas todavía más en buena parte de las carreteras del país. Conducir con niebla resulta muy peligroso, así que la solución primaria es aumentar la atención al máximo y seguir estos consejos.

1. Usar correctamente las luces

Porque el error más habitual es recurrir a las largas, consiguiendo el efecto contrario: estas luces se reflejan en la niebla y reducen nuestra visibilidad, molestando además al resto de conductores. Por eso, hay que optan por las luces de cruce y posición.

En el caso de las antiniebla, conviene tener en cuenta que no se pueden utilizar libremente; las delanteras sí son opcionales, pero las traseras no.

Deben usarse obligatoriamente cuando la niebla es muy densa y se hacen imprescindibles para hacernos ver. Sin embargo, también es obligatorio apagarlas cuando su uso puede llegar a deslumbrar al resto: están prohibidas en atascos o cuando la densidad de la niebla sea menor

2. Aumentar la distancia de seguridad

Porque circular pegado al coche delantero es peligroso, aunque pienses que haciéndolo conduces más seguro por llevar delante un punto de referencia. No respetar la distancia de seguridad aumenta el riesgo de colisión, y todavía más al conducir con niebla. ¿La alternativa? El buen uso de las luces.

3. Adecuar la velocidad

Porque dejarnos llevar por el ansia de abandonar cuanto antes ese tramo de visibilidad reducida pisando el acelerador es una idea nefasta. Resulta lógico pensar que, si no vemos lo que tenemos delante a partir de, más o menos, un kilómetro, tal vez nos topemos con un coche que nos preceda sin tiempo para reaccionar.

4. Frenar suavemente

Porque así, primero, controlaremos mejor el pulso de las ruedas. No hay que olvidar que podemos encontrarnos con el llamado hielo negro. Este peligroso fenómeno se produce cuando el asfalto está a 0 grados (o menos) y la niebla entra en contacto con él. Lo peligroso es que, como tiene el color del asfalto, las placas de hielo que se forman son inapreciables.

5. Frenar intermitentemente

Conviene frenar intermitentemente porque así lanzaremos señales luminosas a los vehículos que vayan por detrás de nosotros, informándoles de nuestra posición a una mayor distancia.

6. No parar en el arcén

Porque podremos convertirnos en un obstáculo o motivo de distracción para otros conductores. También es una alternativa bastante recurrente: me paro en el arcén y espero que a la niebla se disipe un poco. Mal. Lo mejor será, si quieres detenerte, esperar a la siguiente gasolinera.

7. Mantenerse en el mismo carril

Porque cuanto menos alteres la dirección de tu marcha, mejor. En ocasiones, tenemos la tentación de centrar nuestro vehículo entre dos carriles para conducir más holgados, pero así nos convertimos en obstáculo para los demás. Al conducir con niebla, lo más recomendable es quedarnos fijos en un carril sin hacer maniobras, sólo yendo hacia delante.

8. Permanecer alerta

Porque tal vez vivas en una zona en la que la niebla es habitual y ya conduzcas con tanta confianza que llegues a fiarte. La niebla es siempre enemiga de la conducción segura, así que no hay que bajar la guardia aunque conozcas la carretera palmo a palmo.

9. Alejar el vaho del parabrisas

Porque no hay que poner más trabas a nuestra visibilidad de las que ya trae consigo la niebla. Por eso, los limpiaparabrisas deberán actuar de manera intermitente y la luna deberá ir siempre despejada por dentro del coche, incluso abriendo las ventanillas durante unos segundos en el caso de que sea necesario.

10. Tener cuidado con los animales

Porque ellos también se pueden despistar y, según el tipo de vía por la que circules, puedes llegar a encontrártelos en medio de la carretera. Ciervos, gatos y demás animales pueden salir a tu encuentro involuntariamente provocándote un susto que, aunque ellos compartan contigo, no será positivo para ninguno de los dos.