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¿Necesitas cambiar los neumáticos? Guía práctica para acertar con la elección

Todos los detalles para sustituir las cubiertas a tiempo y escoger las que mejor se adecuan a tu forma de conducción.

neumáticos

En cuanto el dibujo esté por debajo de 1,6 mm se deben cambiar los neumáticos.

Un Ferrari con malos neumáticos es como Carl Lewis corriendo con tacones. La campaña publicitaria fue de Pirelli en 1995, la foto la firmó la prestigiosa Annie Leibowitz, “la potencia sin control no sirve de nada”. Cualquier coche necesita buenas gomas porque las ruedas son el único punto de contacto con el asfalto. Si alguien no ubica a Lewis en su memoria, da igual, que lo sustituya por Usain Bolt. La conclusión es la misma: la falta de agarre puede resultar fatal.

Si los neumáticos son malos, están viejos o se han desgastado en exceso, se hace imprescindible cambiarlos por unos nuevos y de la mejor calidad posible. ¿Cómo elegirlos? Esta es una guía para acertar sin dejarse más presupuesto que el imprescindible.

¿Cuándo hay que sustituirlos?

En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 Usain Bolt batió el récord del mundo de los 100 metros lisos con el cordón desatado. Eso no sirve con las ruedas del coche y hay que fijarse en dos factores fundamentales: desgaste y edad de la goma. Cuando el dibujo de la banda de rodadura tiene una profundidad inferior a 1,6 mm hay que cambiar los neumáticos sí o sí: aparte de que ya no son seguros, se está incumpliendo la ley. Las gomas llevan un testigo de desgaste que indica la profundidad mínima legal: ese es el límite, pero si se cambian antes, mejor.

Por otra parte, los neumáticos no caducan, pero envejecen. Si están almacenados conforme a las normas de la Asociación Europea de Fabricantes de Neumáticos y Caucho, lejos de la humedad y las temperaturas extremas, ventilados y bajo una luz artificial débil, las cubiertas mantienen un rendimiento óptimo sin fecha límite de uso, según la Asociación Nacional de Distribuidores e Importadores de Neumáticos (ADINE). Pero las circunstancias cambian en cuanto las gomas se colocan en el coche.

Una vez en uso, el estado de conservación de los neumáticos depende ya no solo de su edad, sino del tipo de asfalto que pisen, del modo de conducción, del tiempo que pasen expuestos a las altas temperaturas (aunque hagan pocos kilómetros), de la presión de inflado, de la carga que soporten…

A este respecto, el organismo europeo que regula los requisitos que deben cumplir los neumáticos fabricados y vendidos en Europa (ETRTO) señala dos indicaciones genéricas: que un experto revise el estado de los neumáticos anualmente a partir del quinto año de uso y que, por otro lado, las gomas se sustituyan a los 10 años desde la fecha de fabricación. Por precaución, independientemente del nivel de desgaste.

En el flanco exterior de la cubierta, un número de cuatro cifras llamado código DOT marca precisamente la fecha de fabricación. El número 4712, por ejemplo, señalaría que la goma se ha fabricado en la semana 47 (noviembre) de 2012.

¿Qué ocurre si no se cambian?

Con las cubiertas en mal estado se da por hecho el peligro innecesario que se corre, especialmente en carreteras mojadas o de firme irregular, pero no solo eso. El conductor se expone a una sanción de 200 euros… por rueda.

¿Qué tipo de neumáticos elegir?

La elección de las gomas depende mucho del tipo de conducción que se vaya a hacer y de los lugares por donde se vaya a conducir. Las gomas normales, las de siempre, las de verano, son las más demandadas en España. Están ideados para funcionar perfectamente a partir de los 7º y a esa temperatura (y en adelante) rinden mejor que los de invierno. Pero no sirven para la nieve y el frío extremo. Por el contrario, los de invierno (señalados con las letras M+S o con una montañita de tres picos) tienen grandes ventajas en los meses fríos, pero se desgastan muchísimo con temperaturas elevadas.

Los neumáticos mixtos, denominados all season, cumplen su función durante todo el año, aunque con calor se desgastan más que los de verano y en nieve no sirven para sustituir a las cadenas, como sí hacen los de invierno. Por otra parte, las cubiertas de verano pueden ser normales, ecológicas (pensadas para una conducción muy suave y eficiente) o deportivas, que ofrecen un agarre muy superior.

También existe la posibilidad de adquirir neumáticos run-flat, cuyos flancos reforzados hacen que no se desllanten en caso de pinchazo. Si esto sucede, se puede conducir con ellos durante 80 kilómetros a 80 km/h.

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Cómo leer la etiqueta

Desde hace unos años, los neumáticos nuevos tienen una pegatina similar a la de los electrodomésticos. Se trata de la tarjeta europea y muestra tres datos: resistencia a la rodadura, adherencia sobre superficies mojadas y nivel de ruido.

El primero se especifica mediante unas letras que van de la A (la más eficiente) a la G (la menos eficiente). Entre ambas letras puede haber una diferencia de consumo en el coche de hasta un 7,5% o lo que es lo mismo, unos 300 euros en combustible en toda la vida útil del neumático. Sin embargo, hay una contrapartida: cuanto menor sea la resistencia a la rodadura, menor será también el agarre. Según el tipo de conducción que se haga conviene valorar si se prefiere ahorro o seguridad.

El segundo dato es la capacidad de frenada en suelo mojado. También se especifica mediante letras que van de la A a la G, y con un ejemplo se entiende mucho mejor. En una frenada de emergencia a 80 km/h, el mismo coche frena 18 metros antes si calza neumáticos A en lugar de otros marcados con la letra G.

El último de los parámetros señala el ruido que genera el neumático al rodar.

Qué neumático elegir

En el momento de comprar, lo mejor es dejarse asesorar por un experto. En todo caso, como norma básica, el precio no debe ser el factor fundamental para elegir un neumático porque la calidad se verá notablemente perjudicada. Lo ideal, si se puede, es escoger marcas de confianza, que fabrican gomas de calidad y almacenan correctamente los neumáticos antes de venderlos. El coste será superior, pero habrá garantías de seguridad.

No resulta conveniente decantarse por marcas low cost ni elegir cubiertas de segunda mano o recauchutadas. Estos tres últimos casos deberían ser un recurso para coches que vayan a usarse poco y en entornos urbanos, es decir, a baja velocidad. 

un 'renting' de neumáticos

Comprar los neumáticos no es la única opción. Mediante el pago de una tarifa plana mensual, la empresa Cartyzen propone una forma diferente de tener cubiertas nuevas. Basta con darse de alta en su página web, elegir el tamaño de las gomas, seleccionar uno de los cientos de talleres asociados y confirmar la cita. A partir de ese momento, el coche contará con dos o cuatro neumáticos nuevos asegurados ante desgaste prematuro, vandalismo y pinchazos o reventones. Caryzen utiliza neumáticos Z “de altas prestaciones” fabricados por el grupo Zenises. Con la oferta actual (que en principio durará todo el verano), las tarifas arrancan en los 2,95 euros mensuales por rueda y se van incrementando en función del tamaño. Para quedarse con las cubiertas en propiedad basta con pagar 15 mensualidades.

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