• 1 / 10

    Mejores respuestas

    A igualdad de potencia, el rendimiento de un coche de cero emisiones es mayor que el de un gasolina o diésel equivalente. Esto se debe a que entrega toda la potencia y par desde el mismo momento en el que se aprieta el pedal, lo que garantiza mejores aceleraciones y una respuesta inmediata en cualquier situación.

  • 2 / 10

    Más ecológico

    Es evidente: al circular, un coche eléctrico es más limpio que cualquier modelo de combustión porque no produce ningún tipo de emisiones contaminantes. Ahora bien, ciertos estudios afirman que la contaminación que genera la producción de sus baterías es considerable.

  • 3 / 10

    Menor mantenimiento

    A nivel mecánico un vehículo eléctrico es más sencillo que otro tradicional. Emplea menos piezas y las que utiliza se desgastan menos por la configuración del sistema. Esto hace que el mantenimiento sea más sencillo y barato.

  • 4 / 10

    Habitáculo bien aprovechado

    El interior del vehículo gana en habitabilidad por la configuración mecánica de los eléctricos. El motor (o motores) suele ir acoplado directamente al eje, por lo que se prescinde del eje de transmisión: el túnel central desaparece. En algunos casos las baterías restan espacio, pero su integración esta cada día mas conseguida.

  • 5 / 10

    Etiqueta medioambiental

    En España un coche eléctrico cuenta con la mejor etiqueta medioambiental posible, la Cero. Esto le garantiza acceso sin restricción a todos los lugares, incluso si los protocolos anticontaminación están activados al máximo nivel. Además de otra serie de importantes ventajas económicas y de uso.

  • 6 / 10

    Aparcamiento gratuito

    Otra de esas ventaja es que en las zonas de servicio de estacionamiento regulado pueden aparcar con descuentos o de manera gratuita, sean o no residentes. Las condiciones concretas en cada ciudad dependen del Ayuntamiento.

  • 7 / 10

    Autonomía limitada

    Uno de los mayores inconvenientes de los eléctricos es el alcance que ofrecen, un reto en el que se está progresando rápidamente. Sin embargo, ni siquiera los nuevos modelos (que ya homologan entre 400 y 500 kilómetros de rango de uso) pueden competir con la autonomía de un modelo de combustión con un gran depósito.

  • 8 / 10

    Condicionantes de recarga

    Otro punto en contra, este por partida doble. Por un lado se encuentra la todavía escasez de puntos de recarga, lo que hace que, teniendo en cuenta las limitaciones de autonomía, obligue a organizarse bien para llegar al destino. Por otro lado, está el tiempo de la operación, que requiere al menos media hora (en un poste rápido), demasiado si se compara con el repostaje de un vehículo de combustión.

  • 9 / 10

    Maletero más pequeño

    Si el habitáculo sale beneficiado por lo general gracias al reparto de los componentes mecánicos, en el maletero la situación es la inversa. La presencia de baterías, por norma general situadas en el suelo del vehículo, normalmente resta espacio al maletero, que ve reducida su capacidad de carga.

  • 10 / 10

    Precios elevados

    A día de hoy los eléctricos son mucho más caros que sus equivalentes de combustión. Los más accesibles, que son modelos pensados para uso exclusivo en ciudad con alcances no demasiados altos, parten de algo más de 20.000 euros.

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