Pruebas

BMW y Mini ofrecen dos deportivos de colección

El M2 CS, con solo 75 unidades para España, y el Mini JCW GP, con 100, son dos coches de grandes sensaciones que se revalorizarán con el tiempo.

BMW M2 CS y Mini JCW GP

El BMW M2 CS, en acción.

En el mercado del automóvil la exclusividad vende. Hasta el punto de que algunos modelos, con el paso de ciertos años, terminan costando más que cuando salieron. BMW y Mini lo saben, y acaban de lanzar dos nuevas versiones deportivas muy especiales, los M2 CS y JCW GP, respectivamente, que se postulan como próximas piezas de colección. Los dos modelos se venden en series limitadas, de 3.500 unidades para el BMW y de 3.000 para el Mini. Pero estas son cifras mundiales, porque a España solo vendrán 75 ejemplares del M2 CS y 100 del JCW GP.

Y como la mayoría están ya vendidos (del Mini, todos), lo más probable es que ambos coches se conviertan en automóviles muy codiciados y se revaloricen con el paso del tiempo.

El Mini GP tiene un precio de 45.900 euros, y el BMW M2 CS, de nada menos que 103.900. Los dos son las variantes más radicales de sus gamas, y transmiten unas sensaciones al volante casi de coche de carreras, aunque más el Mini que el BMW, que por su parte ofrece mayores prestaciones y el encanto de la propulsión trasera. Ambos pueden circular por carretera, con un rendimiento y eficacia dinámica apabullantes, pero están sobre todo pensados para una conducción deportiva en circuito.

Mini JCW GP

Grandes alerones, ejes más anchos, neumáticos pegajosos, frenos de mayor tamaño, un interior aligerado, con solo dos plazas y barras de refuerzo… El nuevo Mini GP recoge una preparación similar a la de los Mini de competición y es una auténtica máquina de sensaciones al volante. Aparte de su llamativa imagen, lleva un motor 2.0 turbo de 306 CV, tracción delantera, cambio automático de ocho marchas y un diferencial autoblocante que refuerza la motricidad y permite aprovechar al máximo la potencia.

Tracciona muy bien, frena con contundencia, toma las curvas sin balancear y corre mucho, porque acelera de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos (es el tracción delantera más rápido del momento) y alcanza 265 km/h. Pero su conducción resulta muy física y, aunque emociona como pocos, exige técnica a los mandos y un cierto estado de forma. La suspensión es durísima, la dirección tira bastante al acelerar con decisión en curva (por el diferencial), obligando al conductor a sujetar el volante con fuerza, y tiene una respuesta tan inmediata a las órdenes de cambio de trayectoria, que parece un kart.

El nivel de agarre roza lo espectacular y el coche, a pesar de su tracción delantera y potencia, no muestra apenas tendencia al subviraje, a deslizarse de delante, y el eje posterior va también bien sujeto. Y solo el cambio automático se muestra inferior al conjunto, especialmente en las reducciones, porque a veces no engrana la marcha deseada y tampoco impacta por su rapidez. Pero salvo este aspecto, el nuevo GP sobresale por su poderío y eficacia, y es un Mini de carreras que se puede disfrutar en la calle.

BMW M2 CS

Al bajarse del Mini y subirse al BMW llega la primera sorpresa: el M2 CS parece una berlina de lujo por su mayor confort frente al JCW GP. Y una de las claves está en la suspensión electrónica, que aporta una eficacia similar a la del Mini pero sin transmitir tanta rigidez. A diferencia del utilitario, la versión CS del cupé no ofrece sensaciones tan de carreras, porque pesa más, no es tan duro y mantiene un interior con cuatro plazas, tapicería de cuero…. Pero corre todavía más, porque pasa de 0 a 100 km/h en solo cuatro segundos y llega a 280 km/h (velocidad autolimitada). Y ofrece también un dinamismo sobresaliente.

Los componentes en fibra de carbono (faldón, techo, alerón…) dan ya una idea de que el M2 CS es un producto especial. Y también los enormes frenos (cerámicos como opción) y los neumáticos semislick desarrollados a medida por Michelin, que aportan una adherencia impresionante, casi como si llevaran pegamento. Estas gomas requieren de alta temperatura para funcionar de forma óptima, al estilo de lo que sucede en la F1, y por eso BMW ofrece otras cubiertas, también de la marca francesa, que pierden algo de agarre, pero funcionan mejor con lluvia, ambientes fríos y otras situaciones cotidianas de conducción.

El motor 3.0 biturbo de seis cilindros rinde 450 CV y ofrece un empuje tremendo, aunque con una entrega de potencia progresiva que ayuda a digerir los caballos. Y se asocia a un cambio manual de seis marchas para ofrecer una experiencia de manejo más pura, de la vieja escuela. Para los clientes que lo deseen, se ofrece como opción una caja automática de doble embrague y siete marchas.

Si no se desconectan las ayudas electrónicas, el M2 CS se puede disfrutar con total seguridad. Si se apagan parcialmente, requiere acelerar con mimo, y si se desconectan del todo, hay que afinar la sensibilidad del pie derecho para controlar el eje trasero, que puede, de lo contrario, deslizar más de lo previsto. No es recomendable para conductores con poca experiencia en modelos de propulsión trasera y alta potencia, pero los que sí la tengan, se enamorarán de su brío espectacular, de la sensación de manejabilidad y ligereza que proporciona (aunque pesa 1.550 kilos sin conductor), de su frenada y eficacia del tren delantero, que parece clavarse en el asfalto y permite velocidades de entrada a los virajes casi de vehículo de competición.

Son dos coches únicos, sin equivalentes en el mercado actual, que reivindican el aspecto más lúdico y emocional del automóvil. Y pueden ser tanto una herramienta de disfrute como una rentable operación de inversión. Pero sobre todo son capaces de regalar momentos al volante inolvidables para los aficionados a los deportivos.

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