Pruebas

Cupés exclusivos para disfrutar al volante: ¿cuál es el mejor?

Audi A5 Coupé, BMW Serie 4 Coupé y Mercedes Clase C Coupé, tres modelos de primer nivel que ofrecen cuatro plazas y un buen maletero.

Comparativa cupes

De izquierda a derecha, Audi A5, BMW Serie 4 y Mercedes Clase C Coupé. / Enrique Brooking

Solo medio punto de margen entre los tres modelos de esta prueba, con los dos primeros igualados y un empate técnico real. Es el resultado de una comparativa que reúne tres cupés de las marcas alemanas exclusivas: Audi A5 Coupé, BMW Serie 4 Coupé y Mercedes Clase C Coupé. Y confirma la feroz competencia entre ellos, con diferencias de apenas 1.000 euros en el precio. 

Los cupés han sido siempre modelos minoritarios de carácter lúdico, como los descapotables, y por sus tiradas limitadas permitían ensayar diseños más arriesgados y atrevidos.

Su configuración, con carrocerías bajas y afiladas de dos puertas, y las proporciones, con morro largo, techo en arco y zaga corta, dan forma al ADN estético de los deportivos de siempre. Y aunque han pasado momentos de auge y decadencias, coincidiendo con las crisis del sector, se han mantenido siempre entre los modelos más deseados.

Las últimas generaciones de cupés buscan el sentido práctico porque aspiran a cumplir como primer coche de solteros y parejas sin hijos. Pero con el éxito de los SUV y las revoluciones tecnológicas que afronta el automóvil se da prioridad a los modelos más rentables. Y están reduciendo la oferta a las marcas exclusivas. 

En esta prueba se enfrentan tres cupés con mecánicas turbodiésel, que siguen siendo las más demandadas en estos coches. Y se imponen el Audi A5 y el BMW Serie 4, que empatan en cabeza, con el Mercedes C Coupé, el más veterano, a medio punto.

En pocas palabras

El Audi A5 ofrece una línea muy vanguardista, un interior amplio y resuelto con gusto, y el mejor maletero. Y tiene una conducción muy agradable y eficaz en curva y un equilibrio conseguido, aunque es un poco más caro. Se vende con dos motores de gasolina de 204 y 265 CV (desde 48.310 euros) y cuatro turbodiésel de 163 a 341 CV (de 48.300 a 80.220 euros). 

El BMW Serie 4 acaba de salir y estrena un arriesgado frontal, con una parrilla muy prominente, que no ha tenido la aceptación esperada. Pero presenta una silueta de trazos impecables y define una imagen muy atractiva. Ofrece también el interior más amplio y práctico, con las mejores plazas traseras y un maletero casi como el del A5. Además, tiene el motor más brillante y eficiente, con un módulo microhíbrido, etiqueta ECO y los consumos más bajos, pero con suspensiones menos enérgicas y eficaces en curva. Se vende con tres motores de gasolina de 184 a 374 CV (de 48.400 a 74.300 euros) y con un turbodiésel de 190 CV (49.450 euros). 

El Mercedes Clase C Coupé está ya en la recta final y en verano llegará su relevo. Pero mantiene una imagen con clase, con una línea elegante y un interior con detalles más sofisticados, aunque le penalizan unas plazas traseras más justas y un maletero más pequeño. Destaca también por su calidad mecánica, con cambio de nueve marchas, pero con un motor menos silencioso. Y tiene el mejor precio, aunque viene menos equipado de serie. Se vende con cinco motores de gasolina de 184 a 510 CV (de 47.125 a 114.450 euros) y con dos turbodiésel de 194 y 245 CV (46.650 a 54.750 euros).

Análisis completo

CONDUCCIÓN

Tres cupés de marcas premium con motores 2.0 turbodiésel de acceso a la gama. El Audi y el BMW tienen 190 CV y el Mercedes sube a 194 CV, y todos con cambio automático, de siete marchas en el A5, ocho en el Serie 4 y nueve en el Clase C. Pero mientras las unidades de pruebas de los dos últimos eran de propulsión trasera, el Audi incluía la tracción Quattro (4×4), al no estar disponible para la prueba la versión básica de tracción delantera. Por lo demás, todos permiten elegir diferentes modos de conducción, como Eco, Confort, Sport e Individual, que varían la respuesta de motor, cambio y dirección, aunque no actúan nunca sobre la suspensión. 

Los motores son muy similares, no solo por cilindrada, también por potencia, y la diferencia está en los matices. Así, mientras el Mercedes se queda al tocar las 4.200 revoluciones, el Audi sube hasta 4.500 y el BMW llega también con fuerza a ese régimen, pero después se puede estirar sin mucho esfuerzo hasta 5.000, por ejemplo en un adelantamiento apurado. En realidad, las cajas de cambios son más determinantes en la respuesta, tanto por el número de marchas como por su rapidez de respuesta, y destaca la del Mercedes, que es la más suave, mientras la del BMW resulta algo más lenta al reducir. 

Al final, todos ofrecen unas prestaciones muy desahogadas e incluso brillantes que les permiten subir a punta de gas en las marchas largas cualquier puerto de autovía y adelantar con agilidad en trazados de montaña. Pero el C Coupé y el Serie 4 son algo más rápidos que el Audi, quizás en parte porque al A5 le penalizaba el mayor peso y rozamientos de la tracción Quattro de esta unidad. 

La estabilidad es muy buena en todos, como corresponde a unos cupés de su precio y calidad. Pero el más fácil de conducir por su homogeneidad de reacciones es el Audi, que resulta siempre muy previsible y obedece muy bien al conductor: balancea poco en las curvas, viaja con aplomo y da mucha confianza, con una suspensión muy bien amortiguada, y también a las enormes ruedas 265/30 con llanta de 20 pulgadas de la unidad de pruebas. 

Audi A5

Rueda delantera del Audi A5.

Le sigue de cerca en equilibrio el Mercedes, pero la unidad de pruebas, al igual que la del BMW, equipaba llantas de 18, y ese detalle limita un poco su velocidad de paso por curva. El Serie 4, por su parte, tiene la dirección más directa de los tres cupés, con reglajes de suspensión y amortiguación algo más blanda que dejan que la carrocería se mueva más en las curvas. Y su menor aplomo reduce un poco la eficacia y no da tanta confianza al conductor. 

Todos frenan bien, con distancias cortas y sin desequilibrios en caso de apuro. Y también ofrecen una calidad de conducción sobresaliente, aunque en conjunto el Audi y el Mercedes tienen un tacto y respuesta algo más suaves y refinados que el BMW.

  CONSUMO Y EMISIONES

Las prestaciones de estos cupés turbodiésel son buenas, pero consumen poco y con ventaja del BMW, que ha gastado medio litro menos en la prueba: apenas llega a seis litros a ritmos tranquilos y sube a 7,5 si se estiran las marchas y en ciudad, gracias al módulo microhíbrido. El Audi y el Mercedes consumen siete en conducción suave y alrededor de ocho en ciudad y a ritmos más alegres. Las emisiones de CO2 son ajustadas: 118 g/km el BMW y 131 g/km el Audi y el Mercedes (ciclo WLTP).

VIDA A BORDO

La línea condiciona el interior y los tres ofrecen unas plazas delanteras amplias, cómodas y similares a las de las berlinas con las que comparten la base mecánica. Y se adaptan bien a todas las tallas, aunque la consola central del Mercedes, que integra el apoyabrazos, va muy alta y molesta a los conductores de baja estatura. En cambio, los sistemas de información suponen un reto porque ofrecen tal cantidad de opciones que exigen tiempo y dedicación para aprender a usarlos.

Las plazas traseras solo admiten dos pasajeros y son más justas que en los turismos de su tamaño, aunque sirven para adultos de hasta 1,80 metros. Las mejores en amplitud y confort son las del BMW, que tienen mucho espacio para las piernas. Y aunque todos exigen contorsiones al entrar, una vez acomodado se viaja sin agobios, aunque ninguno lleva asideros en el techo y se echan de menos. 

BMW Serie 4 Coupé

Interior del Serie 4 Coupé.

El Audi es el siguiente más amplio atrás, pero con un respaldo más vertical y menos cómodo. Y el Mercedes se queda algo descolgado en anchura, altura y espacio para las piernas. Además, el asiento trasero no es cómodo, con una banqueta corta y un respaldo más recto que limitan el confort. 

Aunque todos ofrecen unas calidades de acabado impecables, el Mercedes y el Audi están un paso por delante. El primero, con una puesta en escena más clásica y elaborada que incluye detalles sofisticados como la instrumentación, botones, etcétera. El Audi también, pero con un estilo más deportivo y moderno que se aprecia en el volante, los adornos metalizados y otros. Pero integra muchos mandos en la pantalla y deja los de la climatización en una consola pequeña y austera. 

El BMW es moderno, está ordenado y tiene buenos materiales y ajustes, pero el ambiente es más sencillo y convencional. Los cuatro tienen suspensiones cómodas que filtran bien, pero presentan las carencias de los cupés en acceso a las plazas traseras y altura al suelo, que exige ir sentado más bajo y en una posición que resulta más incómoda según aumenta la edad de sus ocupantes. Por último, están bien aislados, tanto la mecánica como la rodadura, aunque el motor del Mercedes resulta menos fino al acelerar.

AL DETALLE

Mercedes Clase C Coupé. Elegancia y sofisticación. Muy cómodo delante y menos detrás, con una anchura y altura más justas y un espacio limitado para las piernas que recortan el confort. Pero destaca por su puesta en escena, que incluye elementos más sofisticados, como la instrumentación, los mandos y otros detalles. El motor no es tan fino, pero tiene el mejor cambio, con nueve marchas. Y transmite mucha clase, elegancia y calidad, aunque viene menos equipado.

BMW Serie 4 Coupé. Más amplio y cómodo atrás. El nuevo Serie 4 es el más amplio y cómodo por dentro. Tiene las mejores plazas traseras, tanto en espacio para las piernas como en el confort de los asientos, y un maletero casi como el del Audi. Destaca también el motor, rápido y con el consumo más bajo, y su exquisita silueta, aunque arriesga mucho con las formas prominentes de la parrilla frontal, que ha generado rechazo. Y viene algo más equipado que los demás.

Audi A5 Coupé. Vanguardismo funcional. El A5 ofrece una interpretación vanguardista de la deportividad, por fuera y por dentro, con un carácter muy marcado. Pero cuida la funcionalidad: es moderno y confortable delante, tiene unas plazas traseras correctas, con un respaldo más vertical, y el mejor maletero. Se disfruta mucho con sus programas de conducción, y aporta una calidad de conducción y acabados exquisita y un equilibrio general muy logrado.

 PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Los precios son altos, pero no prohibitivos, sobre todo teniendo en cuenta la exclusividad de estos modelos. Y los tres tienen unas tarifas casi idénticas. El menos caro es el Mercedes C Coupé, 48.481 euros, que empieza ya la fase de liquidación por la llegada de su sustituto el próximo verano. Le sigue el nuevo BMW 420d, que sube a 49.450 euros, 1.000 euros más. Y el Audi A5 Coupé cuesta casi igual, 49.680 euros. 

El equipo de serie es solo correcto y sin muchas alegrías. Junto con los elementos de seguridad, todos vienen con climatizador trizona (bizona en el Mercedes), cambio automático con levas de accionamiento en el volante, ordenador de viaje, control de velocidad de crucero, radio con pantalla táctil (siete pulgadas en el Mercedes, 8,8 en el BMW y 10,1 en el Audi), conexiones bluetooth y USB, órdenes orales, sistema Start&stop, programas de conducción, botón de arranque, sensores de lluvia y luces, retrovisores eléctricos, faros led, llantas de aleación de 17 pulgadas y kit de reparación de pinchazos.

El Mercedes añade el asiento del conductor con cuatro reglajes eléctricos, y el Audi suma el cargador inalámbrico para el móvil, y al igual que el BMW los dos últimos vienen con sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámara de ayuda para maniobrar, compatibilidad con Apple Car Play (el 420d también con Android Auto) y navegador. Pero el BMW es el más completo, porque incluye el plegado eléctrico de los retrovisores y tres años de garantía o 200.000 kilómetros, frente a los dos años sin límite del Audi y el Mercedes.

Mercedes Clase C Coupé

Consola central del Mercedes Clase C Coupé.

A pesar de su sofisticación y precio, el equipo de serie en seguridad es justo y muchos elementos, como el imprescindible radar antichoque ACC, que viene de fábrica en otros modelos más pequeños y económicos de las marcas generalistas, aquí son opcionales y tienen precios elevados. Junto con el equipo básico —ABS, control de estabilidad ESP, sensores de presión de ruedas y llamada automática de emergencia en caso de accidente— todos incluyen seis airbags y frenada automática de emergencia en ciudad con detección de peatones. 

El Mercedes añade un airbag de rodilla para el conductor y sensor de fatiga, y el Audi viene con alerta y mantenimiento automático del carril. El resto se paga aparte.

 IMAGEN Y DISEÑO

El diseño es el valor clave de los cupés, que sacrifican funcionalidad por atractivo estético. El Audi tiene el estilo más vanguardista, con un frontal en concha que envuelve la parrilla en su caída hacia delante. Las grandes tomas de aire de delante, los perfiles marcados de la base de las puertas y el músculo de las aletas traseras reafirman su carácter. Y la zaga corta y alta completan un conjunto con mucha personalidad. 

Mercedes Clase C Coupé

De izquierda a derecha, BMW Serie 4, Mercedes Clase C Coupé y Audi A5.

El Mercedes busca más la elegancia. Delante une la exquisita parrilla de la estrella con unos faros que no roban protagonismo. Añade una línea suave, con la silueta del techo recogiendo la zaga en un solo trazo. Y detrás combina unos ángulos redondeados y un borde en arco muy original en el capó, aunque con un aspecto algo pesado.

El BMW busca la pureza deportiva en la línea, como el A5, con un morro largo, una zaga muy corta y una carrocería baja, afilada y pegada al suelo. La silueta es delicada y sugerente, pero se adorna con una parrilla frontal exagerada y polémica: gusta o se rechaza. Y lo penaliza porque domina lo último. 

En el interior se mantienen los estilos. El Mercedes es el más elegante e incluye detalles cuidados con clase. El Audi es moderno y rompedor, aunque con una consola central anodina. Y el BMW actualiza su diseño y transmite calidad, pero no sorprende.

LA CONCLUSIÓN

Igualdad absoluta, con solo medio punto entre el primero y el último, y diferencias de matiz. Y todos con una calidad sobresaliente y una conducción deportiva que se disfruta mucho. Se imponen el Audi y el BMW, pero empatados. El A5 ofrece una imagen muy atractiva, un comportamiento algo más eficaz, unas plazas traseras correctas y el mejor maletero. El Serie 4 tiene el mejor motor, corre igual y gasta menos. Ofrece las plazas traseras más amplias con diferencia, y una silueta deportiva y exquisita. Pero arriesga con el diseño de la parrilla, que genera más rechazo que aceptación. Y es algo menos eficaz en curva, aunque viene un poco más equipado. El Mercedes es el más veterano y lo acusa en detalles como el motor, menos silencioso, y un espacio más justo atrás. Y aunque cuesta unos 1.000 euros menos, viene peor equipado.
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