Pruebas

Cupra Formentor: estilo, exclusividad y deportividad

Su primer modelo de desarrollo propio aglutina con acierto todas las cualidades que la marca pretende ofrecer.

Cupra Formentor

El diseño del Cupra Formentor resulta indudablemente atractivo. / Cupra

El Formentor es el primer coche de desarrollo propio de Cupra, al margen de la marca madre Seat, así que la saga debía inaugurarse por todo lo alto. Y se ha conseguido. Se trata de un atractivo automóvil más próximo a un turismo convencional que a un SUV, con una silueta cupé de las que tanto gustan ahora (y que se ha bautizado como CUV) y con cualidades más que sobradas para justificar un precio de 45.000 euros, en línea con modelos equivalentes de rivales premium.

La carrocería mide 4,45 metros de longitud y emana deportividad por los cuatro costados, entre otras cosas porque es algo más baja de lo habitual, solo 1,51 metros. Sin embargo, este estilo tan dinámico no es excluyente de cierta exclusividad capaz de anticipar que nos encontramos ante un coche especial de una marca que también quiere serlo. Su frontal, con una imponente parrilla en la que destaca el logo de la marca en color bronce, una silueta con el techo tendido hacia atrás y su zaga rebosan personalidad. Ya no se trata simplemente de un Seat con otro logotipo y actualizado, sino de una creación con mucho carácter propio.

El interior tampoco desentona en cuanto a calidad y equipamiento, se ajusta a lo que cabe esperar de su posicionamiento en el mercado y por su precio. Apunta a rivales del segmento SUV de marcas de relumbrón, por lo que no podía quedarse atrás en las sensaciones que transmite una vez se accede a su habitáculo.

Cupra Formentor

Es así que aparecen buenos materiales, un equipamiento muy completo y asistentes de seguridad a la última en un espacio que, concesiones a la estética, no es el más generoso entre los coches de su estilo, sobre todo las plazas traseras resultan bastante justas para ser ocupadas por tres pasajeros. El maletero, en cambio, es correcto con sus 420 litros. La versión VZ de la prueba cuenta además con detalles exclusivos que reafirman su deportividad, como unos asientos de estilo baquet o el arranque del motor mediante un botón situado junto al brazo del volante, como ocurre con los Ferrari.

Prestaciones y dinamismo

La motorización de esta variante VZ es la segunda más potente de la gama, solo por debajo de la recién presentada VZ5 (390 CV). Un cuatro cilindros, de dos litros de cubicaje y turbo con el que resulta difícil necesitar más de sus 310 CV para disfrutar al volante, sobre todo porque los entrega con nobleza y sin provocar tensiones al conductor.

Este Formentor corre mucho, aunque en ocasiones parece que lo hace menos fundamentalmente por la calidad de su chasis. El complemento ideal para sacar el mayor partido a su potencial es el cambio automático DSG de doble embrague y siete relaciones, de accionamiento rápido y eficaz gracias a las levas en el volante.

Si los Seat destacan en cuanto a deportividad y sus versiones Cupra superaban a los modelos convencionales, esta nueva familia de marca propia eleva el dinamismo un escalón por encima, de manera más evidente en las versiones VZ. Las suspensiones mantienen el conjunto muy plano en las curvas, sin que se descomponga incluso sometiéndolo a exigencias elevadas y en cualquier tipo de trazado.

Cupra Formentor

El Formentor entra por los ojos y además ofrece una conducción ágil y dinámica.

A ello también contribuye de forma determinante la tracción total, que aporta incluso más seguridad, así como una dirección que se antoja tan directa como precisa y unos frenos que cumplen con nota, más si cabe con la opción de montar unos Brembo. Todo se agradece en un coche que, cargado con cuatro pasajeros, puede superar las 1,8 toneladas de peso, lo que dice mucho del trabajo realizado por los ingenieros de Cupra para no sacrificar sensaciones al volante por mucho que cada detalle de un coche tan avanzado sume kilos.

En definitiva, el Formentor exhibe todas las cualidades necesarias para ser un digno competidor en un segmento tan exigente, especialmente las versiones superiores que destacan por su prestaciones y deportividad. No son coches baratos, sin duda, como tampoco a los que se mide en el mercado, y el precio pasa a un segundo plano entre los clientes que buscan un automóvil de estas características: bonito, tecnológico, equipado y con alma. Y el Cupra no defrauda en nada de ello.

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