Pruebas

Moda SUV (en frasco compacto)

Hyundai aprovecha el exitoso rodillo de los todocaminos para lanzar una variante campera del i20 que enganche a un público joven.

Moda SUV (en frasco compacto)

Vivimos en un mundo de todocaminos. Nos guste o no. Seamos fervientes defensores o aguerridos haters, los SUV llegaron hace un tiempo para quedarse y con el paso de los años no han hecho sino ganar cada vez más importancia. En esta tesitura han proliferado los segmentos que se han apuntado a la moda y, si hemos visto SUV B, SUV C e incluso berlinas “todocaminamizadas”, ¿por qué no compactos y utilitarios?

Es un grupo que no ha explotado mucho la tendencia, teniendo pocos ejemplos entre los que elegir, como el Volkswagen Crosspolo, el Dacia Stepway o el Adam ROCKS (este último de un corte ligeramente más premium). Así que Hyundai ha decidido conseguir su trozo de la tarta por aquí, utilizando su i20 para desarrollar el i20 Active.

La premisa es sencilla y ya la hemos visto en más de una ocasión: coger el modelo original y modificarlo con elementos fácilmente reconocibles como “todoterreno”.

La marca afirma que el 50% de las partes exteriores han sido desarrolladas para el modelo, aunque su parecido con el cupé/cinco puertas es innegable. En el frontal el primer cambio que se aprecia es la parrilla invertida, que le da algo más de agresividad. A esto se suman los faros antiniebla de forma circular y las protecciones inferiores, de aluminio en la zona central y de plástico negro en el resto. Éstas también están presentes en los faldones y la zaga, como es habitual. En la vista lateral los raíles del techo y los tiradores cromados de las puertas comparten protagonismo con unas llantas de 17 pulgadas de diseño exclusivo. En la trasera también aparecen unos antiniebla de nueva factura y un alerón.

En palabras de la propia Hyundai, el i20 Active se ha pensado para gente “joven”, algo en lo que estamos de acuerdo, puesto que es un modelo bastante agraciado que además cuenta con el plus de la moda SUV; y “aventurera” a lo que tenemos que decir si, pero no. Las protecciones y la altura sobreelevada de 20 mm potencian sus aptitudes “camperas”, pero para disfrutar y desenvolverse totalmente sin problemas en pista rota (donde sin embargo si puede circular) sería de agradecer una tracción integral, en lugar del 4×2 disponible.

Siendo realistas, los clientes que se hagan con un i20 Active, igual que el 95% de los conductores de SUV/todocaminos, no van a pisar un camino en su vida, así que sus capacidades off-road son secundarias. Por donde si van a rodar es por ciudad y autopista, y para ese cometido el fabricante presenta una alineación de motores pequeños.

El modelo estrena el propulsor Kappa T-GDI 1.0 tricilíndrico (más adelante estará disponible en el resto de i20) con dos niveles de potencia, 100 y 120 CV. El pequeño se asocia a una transmisión manual de cinco relaciones y el mayor a una manual de seis. A ellos se suma un diésel ya conocido, el 1.4 CRDI de 90 CV, también con cambio manual de seis marchas.

Y es que si la moda SUV marca tendencia en cuanto a diseño, el dowsinzing es el que señala el camino en el ámbito mecánico. ¿Sus ventajas? Una fiabilidad mejorada con la que no contaban los pequeños turbos de hace una década y una eficiencia mayor. Sin ir más lejos, Hyundai homologa un consumo de 4,8 l/100 km para el 100 CV, 5,1 para el 120 CV y 4,3 para el diésel. Y hay que matizar, puesto que en la realidad los datos son diferentes.

En nuestras manos tuvimos el gasolina de 120 CV y el diésel de 90, cada uno en circunstancias bastante dispares. El primero, en un trayecto que combinaba un tramo de autopista con otro mucho más largo de montaña, siempre en subida, con cuatro hombres adultos de 80 kg y el maletero (que por cierto tiene 326 litros) hasta arriba. Con esto en mente y afirmando además que el ritmo era bastante ligero, marcamos un consumo final de 9,1 litros.

Con el diésel la situación fue distinta, puesto que iba solo al volante y realicé un trayecto más corto y a un ritmo más cotidiano, en carretera de montaña, tanto de subida como de bajada. En este caso, el gasto fue de 6,3 l/100 km.

Lo que en ambas variantes fueron similares, fueron las sensaciones de conducción. El i20 Active es capaz de moverse ágil, para ello hay que llevar el motor (gasolina o diésel) algo revolucionado, pero se puede conducir alegre con él siempre que juguemos de manera correcta con la caja de cambios. Además, tanto la dirección, bastante firme y directa, valga la redundancia; como la suspensión, en su sitio y no demasiado esponjosa, permiten un paso por curva bueno. Hablando de curvas, si se fuerza demasiado la máquina entra acción el ESP de manera muy orgánica, sin provocar tirones. Por último, ya en autopista, todos los que compartíamos coche coincidimos en que es un modelo sorprendentemente estable a velocidades altas.

Tras probarlo, en la rueda de prensa tocaron uno de los puntos que más interesan a los compradores: el precio. Una vez aplicados descuentos, que sumando Plan PIVE, promoción de lanzamiento y financiación pueden ser de hasta 5.000 euros, el precio del i20 Active es de 1.000 euros más que el i20 de cinco puertas.

Aquí la lista completa:

– I20 ACTIVE 5P TGDI 1.0 100CV BD KLASS: 13.650 euros
– I20 ACTIVE 5P TGDI 1.0 100CV BD TECNO: 14.600 euros
– I20 ACTIVE 5P TGDI 1.0 120CV BD STYLE: 17.300 euros
– I20 ACTIVE 5P CRDI 1.4 90CV KLASS: 13.915 euros
– i20 ACTIVE 5P CRDI 1.4 90CV TECNO: 14.865 euros
– I20 ACTIVE 5P CRDI 1.4 90CV STYLE: 16.965 euros

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