Pruebas

Montmeló, un Audi R8 y yo

Probamos la joya de la marca de los cuatro aros en el Circuito de Cataluña gracias al programa Sportscar de la Audi Driving Experience.

Montmeló, un Audi R8 y yo

Bueno, vale: no estaba yo solo y había dos docenas del modelo alemán, pero gracias a la Audi Driving Experience pude cumplir uno de los sueños de cualquier amante de los coches: estrujar un deportivo en circuito.

No nos vamos a engañar: es una absoluta pasada. Pero vayamos por partes.

El programa de formación de conductores de Audi ya tiene cierto recorrido, más de 25.000 personas han pasado por ellos y nosotros acudimos al evento de clausura de la temporada 2015 que comenzó en el mes de mayo. Hay varios niveles dentro de la misma, Dynamic, Progressive, Winter (que empieza ahora, por razones obvias) y Sportscar. Suerte la nuestra que disfrutamos de este último, que te permite ponerte a los mandos de los modelos más potentes de la marca y, en esta ocasión, en esta ocasión en un escenario increíble como es el Circuito de Cataluña.

Lo malo de hacerlo en noviembre es que, a estas alturas, frío y lluvia tienen muchas papeletas para hacer acto de aparición pero, y de nuevo suerte la nuestra, el jueves tuvimos una temperatura ideal y el cielo no pudo estar más despejado. Todo perfecto para disfrutar de un día de conducción.

Tras un briefing en el que la gente de Audi nos explicó cómo iba a ser el programa pasamos al pit-lane, donde esperaban nuestras monturas: unos cuantos RS6 Avant y nada menos que 24 flamantes Audi R8 V10 plus.

Empezamos con una toma de contacto de aceleración y frenada para hacernos una idea de la potencia que íbamos a tener bajo nuestro pie derecho. En la línea de meta, salida desde parado al volante del RS6 Avant para sentir sus 560 CV empujar como el demonio al apretar el acelerador a fondo. Apenas 100 metros más adelante, frenada al máximo para comprobar que los frenos paran el coche en cuestión de segundos sin importar lo rápido que vayamos.

Bien para calentar, pero ya tocaba ir ‘con los mayores’. La siguiente prueba consistía en realizar dos sectores del circuito ya montados en el R8 V10 plus, para conocer las curvas y aprender la trazada óptima. ¿El objetivo? Saber lo máximo posible del coche y el circuito para disfrutar de sus 610 CV en el colofón de la jornada: un par de tandas al trazado completo.

Poco se puede decir para hacerle justicia, las sensaciones que produce conducir un deportivo así en circuito cerrado hay que experimentarlas. El Audi R8 hace que parezca fácil conducir una bestia de 610 CV, obviamente es gracias a las ayudas a la conducción, pero además es muy intuitivo, te “avisa” cuando pierdes tracción o haces algo extraño y, esto es importante, te da margen y no penaliza en exceso tus errores.


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