Pruebas

Nissan Qashqai: el pionero de los SUV mejora en todo

La nueva generación del todocamino adopta una renovación profunda para ganar imagen, espacio y calidad, y añade un completo equipo de seguridad.

Nissan Qashqai

El diseño contundente del frontal es uno de los rasgos más llamativos del nuevo Qashqai.

A veces hay marcas que en los momentos difíciles logran dar lo mejor para salir adelante. Es el caso de Nissan, que se enfrentaba a la renovación del Qashqai inmersa en la tormenta perfecta. Empezando por la ausencia de liderazgo tras el encarcelamiento de Carlos Ghosn, su presidente, y siguiendo con el Brexit británico, donde tiene su principal factoría europea, y el cierre de la de Barcelona.

Pero ha resuelto el desafío y la tercera entrega del líder histórico de los SUV en España reúne argumentos para pelear su posición, y está a la venta desde 25.650 euros (sin descuentos). El primer Nissan Qashqai salió en 2007 y se convirtió en el pionero de los todoterrenos modernos. Desde entonces se han vendido cinco millones en el mundo, tres solo en Europa y 325.000 en España que le han convertido en una historia de éxito. La nueva generación mide 4,43 metros de largo, 3,5 centímetros más, y se enfrenta a rivales poderosos como los Peugeot 3008, Hyundai Tucson y Seat Ateca. Pero mejora en todos los aspectos al modelo actual.

Por fuera evoluciona su imagen sin perder el ADN original. Gana contundencia en el frontal, con una parrilla más rotunda, los nuevos faros de led y las tomas de aire verticales de los lados. El lateral es muy limpio y añade un tercer cristal atrás que aligera las formas, y unas aletas más marcadas para ganar carácter. Y el portón trasero presenta un diseño más elaborado. Pero aunque la estética no es su mejor virtud, presenta una imagen moderna con personalidad propia que luce mejor al natural.

El interior del Nissan Qashqai también evoluciona, tanto en diseño como en los materiales y la calidad que transmite. Y el aumento de tamaño se aprovecha para ganar dos centímetros más de espacio para las piernas atrás y ampliar el maletero a 504 litros, 74 más, que es lo que ocupa una maleta de avión.

Estas mejoras vienen en parte del nuevo chasis o plataforma, que aumenta un 41% la rigidez y permite reducir 60 kilos de peso para compensar los nuevos equipamientos, como las mecánicas microhíbridas. Pero se aprecia también en la conducción, porque ofrece un comportamiento más preciso y aplomado que transmite calidad, con una dirección más directa y un tacto consistente y refinado.

Y se completa con un generoso equipo de seguridad. Así, desde la versión básica incluye de serie avances como los nuevos airbags centrales entre las plazas delanteras, control de crucero con radar ACC y hasta piloto automático para atascos. El Nissan Qashqai se venderá de entrada con un motor 1.3 microhíbrido de 12 voltios (etiqueta ECO) en dos versiones de 140 y 158 CV. Llevan cambio manual de seis marchas (desde 25.650 y26.850 euros), y la más potente se ofrece también con el automático CVT, disponible en tracción delantera (28.750 euros) o 4×4 (31.250 euros).

Gasolina solo para cargar pilas

Una de las novedades más llamativas del nuevo Nissan Qashqai es la versión ePower de gasolina, que llegará a comienzos de 2022. Se trata de una tecnología híbrida, pero muy diferente de lo habitual. Está formada por el revolucionario motor 2.0 de compresión variable de Infiniti, pero tiene un cilindro menos y solo 1,5 litros. La originalidad de este propulsor es que solo funciona como generador de electricidad para cargar una batería de alto rendimiento y solo 1,5 kWh. Y es la energía de la pila la que alimenta el motor eléctrico que mueve el coche para que circule siempre a pilas. Pero, según la marca, reúne el poderío instantáneo de sus 190 CV eléctricos y los consumos de los diésel a los que sustituye: Nissan espera homologar unos 5,3 litros de media.
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