Pruebas

X-Trail: el mismo nombre para un coche totalmente diferente

Poco que ver entre esta nueva generación del todocamino japonés y su predecesora, al que supera con creces empezando por el diseño.

X-Trail: el mismo nombre para un coche totalmente diferente

Podríamos decir sin temor a equivocarnos demasiado que el anterior Nissan X-Trail no era lo que podemos denominar como coche cautivador estéticamente. Nunca fue una preciosidad y, además, el paso del tiempo le estaba pasando una factura demasiado alta. Necesitaba con urgencia una renovación, porque por lo demás se trataba de un todocamino equilibrado y con cualidades valiosas.






Los ingenieros de la marca japonesa se pusieron manos a la obra y el resultado de su trabajo satisface con creces las expectativas. Han conseguido una carrocería de cinco puertas y 4,64 metros de longitud muy atractiva, con formas angulosas y dinámicas pero también elegante y con prestancia, nada que ver con las rectilíneas ya anticuadas de su predecesor.

Obviamente era el momento de mejorar el resto del conjunto y es así como estamos ante un vehículo renovado por completo, no una simple evolución basada en matices. En el interior se aprecia esa misma tendencia, con acabados de muy buen nivel y un equipamiento que incluso supera en ciertos detalles a lo que ofrecen rivales de marcas de mayor relumbrón… y precio. La habitabilidad tampoco defrauda y el X-Trail se revela como una opción interesante para quienes busquen un todocamino de vocación familiar.

Su corazón es un turbodiésel de 1,6 litros y 136 CV, acoplado a un cambio manual de seis relaciones. El rendimiento no es espectacular para sus dimensiones y peso, aunque una vez en marcha tampoco muestra carencias graves, cumple con las exigencias de cualquier usuario medio. Dispone de tracción total acoplable accionando un mando circular, aunque eso no quiere decir que se trate de un todoterreno puro: el sistema 4×4 es más apto para circular por asfalto de baja adherencia o caminos poco complicados que para afrontar desafíos de mayor entidad.

Por lo demás, la dirección tiene un tacto demasiado asistido y las suspensiones tiran a blanditas, lo que se traduce en confort pero también en algunos balanceos de una caja generosa.

 



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