El Mini se vuelve maxi

Con una longitud de 4,25 metros, el nuevo Mini Clubman es tan grande como un Golf y resulta compatible con el uso familiar. Destaca por su estética original, incluye un maletero de 360 litros y se vende desde 23.800 euros

El Mini se vuelve maxi

De mini a maxi. El Mini, el utilitario de diseño de BMW, sigue creciendo. De esta nueva generación, la segunda de su historia moderna, primero se lanzó la carrocería de tres puertas, que era más grande que la anterior (3,82 metros frente a 3,73); después apareció la de cinco (3,99 metros), sin equivalente en el modelo previo y, ahora, se presenta la nueva Clubman o familiar, que llega a 4,25 metros de longitud (como un Golf, por ejemplo), amplía el espacio disponible y permite plantearse la compra de este vehículo como coche único de la casa.

La mala noticia es que los precios también crecen, porque cuesta nada menos que hasta 4.800 euros más que el Mini cinco puertas, aunque es más coche: está disponible desde 23.800 euros con motor de gasolina y a partir de 24.800 con diésel.







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Puesto de conducción.




Con sus nuevas dimensiones, el Clubman es claramente mayor que su antecesor (3,96 metros) y puede ser una alternativa a familiares compactos exclusivos como los Audi A3 Sportback, Mercedes Clase A, Volvo V40 y el citado Golf. Y así, la marca espera volver a incrementar su abanico de clientes potenciales, como ya hizo al lanzar el todoterreno Countryman, y aumentar las ventas. La gama de modelos continuará expandiéndose en los próximos años: Mini Cabrio, en 2016; el relevo del actual Countryman, previsto para 2017, y un nuevo descapotable, con formato deportivo, que se espera para 2018.

El mayor tamaño aumenta el volumen exterior del Clubman 2015, refuerza su presencia y hace que parezca más coche que sus hermanos de gama. Y ciertamente lo es: gana 26 centímetros de longitud frente al Mini cinco puertas y otros nueve de anchura. Pero, a pesar del estirón y a diferencia de lo que sucede con un Fiat 500L respecto a un 500, se sigue identificando con un Mini. Conserva los rasgos de diseño del resto de la gama y añade otros propios, como el portón trasero de doble hoja (se abre como las puertas de un armario), que potencian su personalidad y lo convierten en una ranchera de formato diferente de lo habitual. Y la presentación interior también ayuda, porque recoge el toque de calidad y la estética original de la casa británica.







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Plazas traseras.




La funcionalidad alcanza asimismo niveles superiores a lo normal en la marca, porque es el Mini que ofrece las cinco plazas más desahogadas (pueden viajar dos adultos de 1,85 metros de altura uno detrás del otro) y, también, el mayor maletero: 360 litros, 10 más que el Countryman, 82 litros más que su pariente de cinco puertas y a medio camino entre el de un A3 Sportback (380 litros) y los de los Clase A y V40 (340 y 335, respectivamente).

Para transformar al nuevo Clubman en un modelo más grande y familiar, la casa ha recurrido a la base mecánica de los BMW X1 y Active Tourer, que tiene mayor envergadura que la del anterior Clubman (distancia entre los ejes y anchura de cada eje) y aporta un confort de marcha superior. Debido al mayor tamaño y peso, el nuevo familiar de Mini no es tan ágil como sus hermanos menores, pero, a cambio, gana aplomo y resulta más cómodo y adecuado para afrontar desplazamientos de largo recorrido. Y mantiene un cierto toque deportivo, en forma de una dirección tirando a rápida y un eje trasero que ayuda a redondear las curvas; al menos, en mayor medida de lo que sucede en los A3, Clase A y V40.







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Maletero.




Los motores y cambios son los mismos que estrenaron los X1 y Active Tourer. Destacan sobre todo los nuevos diésel 2.0d de 150 y 190 CV, que funcionan con mayor silencio y suavidad que los propulsores anteriores de 143 y 184 CV y otorgan la mejor relación entre prestaciones y consumos del catálogo mecánico del Clubman 2015.

La paleta contempla tres opciones de gasolina: One, con motor 1.5 turbo de tres cilindros y 102 CV (23.800 euros; 5,1 litros de consumo medio oficial); Cooper, que lleva el mismo motor pero subido a 136 CV (26.200 euros y 5,1 litros), y Cooper S, con un propulsor 2.0 turbo de cuatro cilindros y 192 CV (29.900 y 6,2). En diésel, la oferta reúne las mismas versiones: One D, 1.5 turbodiésel de tres cilindros y 116 CV (24.800 y 3,8); Cooper D, 2.0 de 150 CV (28.400 y 4,1), y Cooper SD, 2.0 de 190 CV (31.900 euros y 4,5 litros de gasto promedio homologado).







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Antena con luz de control.




Todos son de tracción delantera y vienen de serie con cambio manual de seis marchas. Como opción, se puede instalar una caja automática de ocho relaciones (de seis en los motores de tres cilindros) y otros sistemas interesantes como la suspensión electrónica, que afina el comportamiento y permite ajustar la amortiguación y hacer el coche más suave para aumentar el confort o más rígido para incrementar el dinamismo.



Juegos de luces




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Proyección del logo como señal de bienvenida.


Al igual que los demás Mini, el nuevo Clubman puede personalizarse al gusto: 12 colores de carrocería, tres para el techo, múltiples llantas de aleación, bandas decorativas, retrovisores con diversos acabados, iluminación interior que cambia de color… Pero la última propuesta de la marca británica estrena dos detalles llamativos que no tiene ningún otro modelo de la casa: retrovisores que proyectan el logo del fabricante en el suelo, a modo de señal de bienvenida cuando el conductor llega al coche, y una luz led, situada en la antena del techo, que sirve para comprobar que el vehículo está cerrado y con la alarma conectada, y que puede ser también una ayuda para localizar el modelo en un aparcamiento de grandes dimensiones.



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