Iron Butt

El virus del Iron Butt

Cada vez que se acerca el final de un año, me gusta empezar a pensar en nuevos proyectos para el siguiente. No por adelantar acontecimientos, más bien por plantearme algunos propósitos firmes con la intención de cumplirlos. Obviamente no siempre lo consigo y vaya por delante que me refiero a ideas más sugestivas que mejorar el inglés, apuntarme por enésima vez al gimnasio o empezar una dieta. Programo actividades que me resultan atractivas, sean de descubrimiento reciente o de ésas que se van quedando en el tintero, asignaturas pendientes que confío poder aprobar en alguna ocasión.

Cuando ya queda poco más de un mes para estrenar 2018 (el número asusta, cómo pasa el tiempo) tengo bastante decidido uno de esos pequeños proyectos personales. Para mí se trata de una novedad porque tampoco creo que sea demasiado popular en España: si no me he informado más, son medio centenar de personas en España las que han aceptado el reto que se lanza desde Estados Unidos con el curioso y descriptivo nombre de Iron Butt.

Iron Butt

Sí. Culo de hierro. Y contextualizando (mejor será) esta denominación en el mundo de la moto, la cosa empieza a tener algo más de sentido. La asociación lleva en marcha desde 1984 y su objetivo es incentivar el turismo en moto de largo recorrido. Algo así como maratones para motoristas y con diversas propuestas, algunas rozando diría que la quimera. La cuestión no tiene mucho más misterio, se trata de un desafío de superación personal destinado a los amantes de los largos viajes sobre dos ruedas, con unas normas relativamente simples y que tampoco exigen mucho más que una moto, obvio, y ganas de completar kilómetros como si no hubiera un mañana…

Como digo, hasta hace no mucho desconocía por completo el Iron Butt. Lo he descubierto gracias al último español (que yo sepa) que ha completado algunos de los retos que plantea la asociación. Su nombre es Lucas Aisa, aunque si queréis saber de él os será mucho más sencillo acceder a su intensa actividad en las redes sociales baja el seudónimo de ‘Calvo con Barba’ (tan explícito como lo del culo de hierro). Abro paréntesis: si además de las kilometradas en moto os interesa la comunicación y el marketing digital, también os recomiendo su trabajo como reputado especialista en estas materias.

A lo que íbamos. Me topé con sus peripecias en el Iron Butt y la idea me fascinó. Vaya por delante que asumo que haya a quien le pueda parecer una chorrada mayúscula esto de rodar en moto porque sí, sin mucho más argumento que simplemente hacerlo. Ya sabemos que para gustos, los colores. Personalmente me atrae la idea de enfrentarme a algo diferente, especial, una pequeña aventura que sin esta excusa quizá ni siquiera consideraría.

Vamos a la clave del asunto, que lo estoy envolviendo de una intriga que no merece… La propuesta de la Iron Butt Association (IBA) se sintetiza en recorrer una distancia significativa en un determinado periodo de tiempo, exigiendo al viajero documentar su ruta de manera que puedan homologar el periplo e incorporarle así a la asociación, un privilegio que sólo se conquista de este modo, no hay alternativa alguna a demostrar que se tiene un trasero bien curtido.

Iron Butt

Siguiendo las recomendaciones de los que saben de esto y, sobre todo, del sentido común pretendo estrenarme con el plan más accesible, por decirlo de algún modo. Los organizadores lo denominan ‘Saddle Sore 1000’ y, como resulta fácil adivinar, consiste en acabar con dolor de trasero en el intento de completar esas 1.000 millas (1.600 kilómetros redondeando) en menos de 24 horas naturales, es decir, un día completo desde la salida hasta la llegada. El recorrido, la fecha, la moto, la compañía son libres, cada aspirante se organiza el viaje en base a sus preferencia y lo único imprescindible es que se pueden presentar recibos con una serie de datos (básicamente, ubicación, hora y fecha) de establecimientos como estaciones de servicios o restaurante que acrediten el paso por determinados puntos de la ruta para verificar que, efectivamente, se ha completado siguiendo los criterios de IBA.

Así que ésta es la idea, se materializará en vísperas del verano próximo y si os resulta de interés, iré ofreciendo más detalles en este espacio medida que se acerque la fecha y, desde luego, cuando me ponga en marcha. Plasmarlo aquí se convierte, en cierto modo, en un compromiso público, una manera de que este objetivo no sea uno más de los que, mucho me temo, no llegaré a cumplir…

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Sobre la firma

Raúl Romojaro

Una vida sobre ruedas. De piloto (malo) de motocross a periodista deportivo en Diario AS, incluyendo una década en los grandes premios de MotoGP. Apasionado de los coches y las motos, en más de 30 años he tenido el privilegio de probar unos cuantos cientos de unos y de otras. Ahora, subdirector en Prisa Motor.

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