BMW Motorrad está exprimiendo con maestría el acierto pleno en que se ha convertido su saga nineT. Una moto de concepción clásica, pero con tecnología plenamente actual y que admite múltiples interpretaciones, tanto de cada uno de sus clientes como de la propia casa. Este último es el caso que nos ocupa, una evocadora Urban G/S que  retrotrae a las primeras trail GS de los años ochenta, aquellas que inauguraron la tipología de una máquina para todo y consiguieron éxitos inolvidables en el legendario rally París-Dakar.

Su elección cromática basada en el blanco, azul y rojo así lo dejan claro desde el primer golpe de vista, además de un aspecto muy campero, con el guardabarros delantero elevado, la pequeña cúpula sobre el faro o el sillín largo y plano. Fallan las llantas de aleación de serie, ya que a su filosofía le van mucho mejor las opcionales de radios (disponibles a un precio de 475 euros).

Y es que el punto flaco de esta G/S es, precisamente, el equipamiento y ciertos acabados, que se antojan algo simples para una moto que supera los 14.000 euros. Especialmente la instrumentación peca de escasa (un único reloj y sin cuentavueltas digital, que hubiera sido el recurso más apropiado en este caso), algunos componentes (como piñas de luces o manetas) deberían ser de mayor calidad y el control de tracción tampoco estaría de más como dotación de serie. No son carencias tremendamente graves en un producto de su estilo, pero no por ello dejan de resultar llamativas y más en una marca de tanta excelencia.

BMW Nine T GS

La instrumentación de la G/S es bastante escasa. / BMW

Sobre el motor bicilíndrico bóxer de BMW poco se puede decir que no se sepa ya: un clásico imperecedero de 1,2 litros, que en su versión de aire con 110 CV le va como anillo al dedo a la G/S. La potencia es suficiente para la filosofía de la moto, la respuesta se muestra contundente a cualquier régimen (una de las grandes cualidades de este propulsor) y los consumos se mantienen en parámetros muy razonables. El cambio de seis relaciones se alía para que el aprovechamiento del rendimiento no suponga problema alguno, mientras que la transmisión final se confía, como es habitual en la marca, a un cardan.

Una vez en marcha se trata de una gran opción ciudadana, sus dimensiones son contenidas (1,5 metros de distancias entre ejes) y los 221 kilos que pesa tampoco suponen un problema para moverla con facilidad en espacios angostos o a la hora de maniobra en parado. Eso sí, la altura de su sillín es de 850 mm, que no es mucho para una moto de este estilo, pero puede poner en apuros a usuarios que midan menos de 1,70 metros.

BMW Nine T GS

Se trata de una moto de dimensiones bastante contenidas.

Del mismo modo, ofrece mucha diversión en carretera, pese a ser algo más blanda de suspensiones que sus hermanas de saga. En recorridos virados es ágil y sencilla de llevar por la trayectoria ideal, además de permitir correcciones sin quejas y a la más mínima insinuación sobre el manillar o las estriberas. El equipo de frenos, incluyendo un doble disco delantero, es más que suficiente para las prestaciones y peso de la G/S, así que en este aspecto tampoco decepciona.

Por último, no se puede considerar a esta nineT una moto trail pese a que su imagen pudiera invitar a pensar lo contrario. Con unos neumáticos más adecuados que los de serie quizá podría afrontar caminos sencillos, sin dificultades que pongan a prueba más allá de lo necesario sus suspensiones o la altura libre al suelo. Para esa tarea en el catálogo de BMW figuran otras opciones más cualificadas. Aunque para muchos, seguramente no con tanto encanto…

BMW Nine T GS

Fuera del asfalto, no conviene llevar al limite a la G/S. Al menos con neumáticos de serie.