Pruebas

Cuatro compactos que pueden resistir al empuje de los SUV: conducción

Honda Civic, Ford Focus, Opel Astra y Kia Ceed: cuatro modelos de cinco puertas con motores de gasolina, cambio manual de seis marchas y el equipamiento que se necesita.

coches compactos

De izquierda a derecha, Ford Focus Honda Civic, Opel Astra y Kia Ceed. / enrique brooking

Dos alternativas mecánicas diferentes. Por un lado están los motores pequeños de solo tres cilindros, pero con turbo, que ofrecen prestaciones razonables para estos coches y reducen el consumo, al menos el homologado (el real solo si se conduce a punta de gas). Es el caso de los 1.0 del Honda (126 CV), el Ford (125 CV) y el Kia (120 CV). Frente a ellos, la receta clásica del Opel, con un 1.4 turbo de cuatro cilindros y 125 CV.

Todos responden bien a apenas 2.000 vueltas, pero el Astra ofrece las mejores prestaciones y además, con un tacto mucho más suave, agradable y refinado, aunque la unidad de pruebas llevaba un Start&stop inestable y con tendencia a calar el coche al salir en los semáforos. Los demás están por detrás en estos aspectos y corren lo mismo entre ellos, porque se recuperan igual en las marchas largas, y la única diferencia es que el Honda se estira 1.000 vueltas menos, solo hasta 5.500, aunque no se refleja en las prestaciones.

Pero obliga a cambiar antes de marcha cuando se acelera o en las subidas y adelantamientos. Por lo demás, todos llevan cambios manuales de seis velocidades con desarrollos largos para afinar los consumos, y con un accionamiento más rápido en el Civic.

Máxima igualdad en el comportamiento dinámico, pero con ligera ventaja del Honda, que aprovecha su mayor tamaño y ofrece un tacto y consistencia superiores que hacen sentirse en un coche de mayor tamaño. Y tiene reacciones más equilibradas. El Astra sorprende también por su homogeneidad y aplomo, aunque la unidad de pruebas equipaba unas ruedas de medidas más modestas que sus rivales, lo que penalizaba un poco su eficacia en curva.

Opel Astra.

El Focus tiene el chasis más ágil y una dirección muy rápida que le aporta una entrada en curva más inmediata. Pero la amortiguación es menos enérgica que las de sus rivales y deja que balancee algo más, lo que le iguala en eficacia. Y al Kia le pasa un poco lo mismo: reacciona con rapidez al volante y se sujeta muy bien, pero acusa más las inercias y balanceos cuando se aumenta el ritmo en las curvas. Por lo demás, todos incluyen programas de conducción, ECO en el Kia y el Honda, que permite también endurecer la suspensión con una tecla (en la imagen), ECO, Normal y Sport en el Ford, y solo el último en el Opel.

Los cuatro frenan bien en distancias muy similares e inferiores a los SUV de su tamaño, lo que amplía el margen de seguridad. Y tienen tactos de pedal fácilmente dosificables, aunque el Ford puede sorprender al principio por la inmediatez de su respuesta. En cuanto a la calidad de conducción, el Honda es más grande y transmite una sensación de aplomo superior. El Ford gustará más a quienes valoran la deportividad, el Opel ofrece el tacto mecánico más refinado de los cuatro cilindros, y el Kia es el más convencional.


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