Pruebas

Tres SUV eléctricos ‘premium’: vida a bordo

Mercedes EQC, Jaguar i-Pace y Audi e-Tron: 100% a pilas, de calidad y con altas prestaciones, pero con autonomías limitadas y precios elevados.

SUV eléctricos

De izquierda a derecha, Mercedes EQC, Audi e-tron y Jaguar i-Pace.

Todos son coches grandes, con mucho espacio interior y unas plazas delanteras amplias y confortables. Atrás son también desahogadas para alojar tres adultos, aunque con ventaja del Audi, que es más ancho en la zona de los hombros y ofrece más espacio para las piernas. El Jaguar y el Mercedes son muy parecidos, porque el primero es más amplio en la zona de las rodillas y el otro a la altura de los hombros.

Con los maleteros sucede lo mismo. Aunque los tres presentan unas formas muy aprovechables y un doble fondo para dejar los cables de carga y otros objetos, el E-Tron ofrece más capacidad para equipaje. Al igual que el i-Pace, añade una bandeja bajo el capó delantero para dejar uno de los dos cables de carga. Y el EQC, en cambio, tiene mejores huecos, con un cofre enorme en el apoyabrazos y bolsas más grandes en las puertas.

Los tres presentan un ambiente interior elegante y atractivo, pero el Mercedes está en un plano superior, con una puesta en escena y sofisticaciones como la instrumentación o la pantalla longitudinal, que llega hasta la zona del pasajero. Y todo con la calidad de materiales y ajustes de la marca.

El Audi es también muy vistoso y aporta un aire más deportivo, con listones y adornos metálicos que realzan el conjunto. Lleva las pantallas bien integradas, tiene ese toque de clase y dinamismo inconfundibles y estrena detalles como los retrovisores por cámara, llamativos, pero incómodos al maniobrar y exigen acostumbrarse.

El Jaguar también está conseguido, y destaca por la doble pantalla central de cristal líquido y la instrumentación deportiva. Su navegabilidad es algo más intuitiva —ninguna está al nivel de Tesla—, pero presenta algunos plásticos mejorables en el salpicadero y puertas, y no parece tan exclusivo.

Todos viajan con gran confort, tanto acústico —por sus silenciosos motores— como de suspensiones y rodadura. Pero el EQC parece flotar sobre el asfalto y muestra un filtrado exquisito que se disfruta. El Audi es muy fino también, y el Jaguar resulta algo menos progresivo, pero dentro de una gran comodidad.


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