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Un coche de alquiler por un euro y otras formas de movilidad

Algunas aplicaciones de 'carpooling' y 'carsharing' permiten compartir un vehículo por precios realmente ajustados en algunos casos.

compartir coche

Los jóvenes son un colectivo con condicionantes particulares. / BlaBlaCar

El automóvil propio es el medio de transporte más utilizado para hacer viajes de media y larga distancia en la mayoría de países de Europa, porque compartir coche es todavía una práctica desconocida para muchos. Sin embargo, cada vez surgen nuevos servicios que permiten usar un vehículo junto con otras personas y ahorrar así una cantidad de dinero significativa.

Si estás pensando en utilizar alguno de ellos, pero todavía no conoces su funcionamiento, los hemos agrupado en una lista para que elijas el que más se adapta a tus necesidades.

1. Aplicaciones de ‘carpooling’

El carpooling es el concepto por el que se denomina a la práctica del vehículo privado compartido como tal. Esta tendencia internacional cuenta cada vez con más aplicaciones y plataformas digitales gracias a las cuales conductores y pasajeros pueden asumir conjuntamente los gastos en un mismo vehículo.

El conductor registra la oferta del viaje y establece el punto de salida y destino y el precio por pasajero. El usuario hace una búsqueda en la aplicación y elige el trayecto deseado pagando la cantidad determinada. Blablacar y Amovens son las más utilizadas en España para desplazarse entre dos puntos concretos.

2. ‘Carsharing’ para trayectos cortos

El carsharing, sin embargo, ayuda a ahorrar en los desplazamiento, pero tiene otras limitaciones ya que el vehículo pertenece a una empresa. Estos servicios se basan en ofrecer una flota de coches al público para que los usuarios puedan utilizarlos con una tarifa que depende del tiempo de uso.

Las empresas más conocidas en España son Ubeeqo (antes Bluemove), que ofrece vehículos por horas, o flotas de compañías como Emov, car2go, Zity o Wible, en las que el precio es por minuto y ronda los 0,25 €/min. El problema de este tipo de servicio es que solo operan en el centro de las grandes ciudades y su disponibilidad depende de la demanda.

3. Aplicaciones de transporte privado

Son los famosos servicios de Uber y Cabify. Ofrecen un desplazamiento privado a partir de la geolocalización del usuario con las denominadas licencias VTC (vehículo de alquiler con conductor).

El pasajero puede elegir el vehículo y conocer el precio antes de solicitar el traslado y normalmente se utiliza para trayectos urbanos con distancias cortas. El precio es más bajo que el de un taxi y por supuesto también se pueden compartir el trayecto y los gastos entre varios usuarios.

4. El nuevo alquiler de coches

Una de las aplicaciones que ha conseguido revolucionar el concepto del alquiler de coches es DriiveMe, que ofrece trayectos por toda Europa por solo un euro. Esta compañía, de origen francés, publica los trayectos entre dos puntos concretos y los usuarios pueden reservar el vehículo por un euro. Opera en Francia, España, Portugal, Italia, Reino Unido y Alemania, y ya cuenta con más de un millón de usuarios en toda Europa. Además, desde la propia compañía invitan a sus usuarios a compartir el vehículo para cubrir los gastos de combustible y peajes (si los hubiera). Otra modalidad es la que ofrecen empresas como SocialCar y Amovens, en las que los propietarios de vehículos pueden alquilar su coche cuando no lo usen.

5. Los clásicos tablones de anuncios.

Ya sea en la comunidad de vecinos del barrio, entre los compañeros de trabajo o en foros y sitios web, anunciar un viaje de manera clásica todavía es posible. Carpling, por ejemplo, funciona a modo de red social y en ella los usuarios se ponen en contacto para compartir cocheo taxi, entre otros servicios.

Además, en muchas empresas españolas existe el conocido como carsharing comercial, es decir, una flota de vehículos disponible para sus empleados.

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