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Cómo puedes ‘tunear’ tu coche por menos de 100 euros

La técnica de la hidroimpresión permite personalizar retrovisores, llantas, volantes o cualquier cosa que imagines por poco dinero

Hidroimpresión

Los espejos pueden personalizarse por muy poco dinero.

Que ninguna marca va a crear para ti el modelo soñado al 100% es un hecho. Sí, estás encantado con tu estupendo coche, pero te gustaría que las llantas parecieran de carbono, o que el salpicadero tuviera detalles en madera o, si eres un poco más atrevido, que el volante llevase dibujadas unas cuantas calaveras“Eso será carísimo”, dirán algunos. Pero no lo es, al menos con esta técnica, la hidroimpresión, muy popular en China y en Estados Unidos y, poco a poco, también en España, donde cada vez más talleres la utilizan para personalizar cualquier pieza susceptible de ser sumergida en agua.

“La hidroimpresión es una técnica que se puede aplicar sobre cualquier moldura interior o pieza exterior extraíble para darle unos acabados exclusivos”, explica Alex Filip, de la empresa ZVAF Hydrodipping. Y Daniel Mugartegui, de Hydrographics Madrid, completa la definición: “A diferencia del vinilo, la hidroimpresión trabaja con pintura y lleva el mismo tratamiento. Primero se lijan las piezas, se les da una imprimación, una base, se aplica la lámina y se laca en la cabina de pintura”, detalla, y añade que “con esto, se garantiza que el elemento no sufre los desperfectos clásicos de los vinilos, que terminan por levantarse”.

Daniel Mugartegui trabaja estos procesos desde hace más de dos años. Igual que Luis Pérez, de HydrocarCustom. Y lo hacen sobre decenas de piezas: “En el caso de los coches, lo más habitual son retrovisores, llantas, difusores, alerones y calandras en el exterior, y molduras, volantes, cambios de marcha y asideros… Cualquier cosa que se pueda desmontar”, repasa Pérez. En las motos el campo es más amplio; estos talleres personalizan desde cascos hasta guardabarros, y también carenados y depósitos.

Y si el abanico es así de extenso, la clientela también. A estos centros no solo acuden personas con un coche nuevo y con ganas de adaptarlo a sus gustos, sino que también lo hacen dueños de vehículos clásicos que quieren dar un lavado de cara a su joya o que necesitan adaptar una pieza que ya está descatalogada. “La fidelidad es casi total, por eso la hidroimpresión no es popular únicamente entre los compradores recientes”, explican desde Hydrographics Madrid.

El proceso suele durar unos cinco días. “Hay que hacerlo con mucho cuidado y respetar al máximo los tiempos de secado”, argumenta Alex Filip, que trabaja para varios concesionarios de lujo de Zaragoza y para la firma Porsche. Además, Filip mantiene contacto con particulares rusos y árabes que buscan darle un toque propio a los vehículos. Recuerda, por ejemplo, el encargo de unas llantas que, “de cerca, eran pequeñas calaveras y, de lejos, se transformaba en un estampado militar de camuflaje”.

Porque las posibilidades son infinitas. “Se puede crear casi cualquier diseño, siempre adaptándonos a las preferencias del cliente, aunque lo más habitual son los acabados en carbono, aluminio o madera”, repasa Luis Pérez. Infinitas y relativamente asequibles. “Por 60 euros, puedes modificar tus retrovisores y, por 70, una calandra completa. Todos los detalles interiores cuestan entre 200 y 300 euros y, en el caso de las motos, puedes customizar un casco por 120 euros y un guardabarros por 80″, repasa Daniel Mugartegui.

Mucho ha llovido (o, tal vez, no tanto), desde que hace 35 años un químico chino descubriera esta técnica por casualidad. “Mientras trabajaba con unas pinturas sobre agua, tuvo un descuido y una de sus herramientas cayó al tanque. Al sacarla, se dio cuenta de que esa pintura había quedado perfectamente impresa sobre la pieza, y comenzó a investigar”, recuerda Filip. Hoy esta técnica es muy popular en China y en Estados Unidos, donde el SEMA Show de las Vegas dedica en cada edición “un pabellón que triplicará en espacio al recinto ferial del IFEMA de Madrid”, afirma Mugartegui.

Y las aplicaciones, por supuesto, no se circunscriben únicamente al mundo del motor. Con hidroimpresión se puede personalizar casi cualquier pieza, desde tapas de váter hasta carcasas de ordenador, videoconsolas, interruptores o máquinas de gimnasio y electrodomésticos o radiadores. Pero ese es otro tema. La conclusión es que, ahora, si uno quiere lucir un diseño exclusivo en casi cualquier detalle de su coche o moto, puede hacerlo por no demasiado dinero y en poco tiempo. Diseño a la carta, pero de verdad.


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