No le volvían loco los coches, pero Steve Jobs, el genio creador de Apple, tenía un BMW Z8 en su garaje. Se lo compró por consejo de su amigo Larry Ellison, consejero delegado de Oracle, y hoy sale a subasta en Sotheby’s Nueva York. La firma espera obtener entre 300.000 y 400.000 dólares (entre 250.000 y 340.000 euros) por un modelo que suma en sus ruedas algo menos de 24.500 kilómetros.

Acabado en titano sobre un interior de cuero negro, su estética cuadraba perfectamente con Steve Jobs. El BMW Z8, de hecho, es el modelo más icónico de la marca en el siglo XXI, un descapotable de futuro que nació ya con aires de clásico. Inspirado en el BMW 507, se lanzó en 2000 como un deportivo artesanal, fabricado prácticamente a mano. Estuvo en producción hasta 2003 y en ese tiempo se ensamblaron 5.703 unidades.

Montaba chasis y carrocería de aluminio, y un motor V8 de 5 litros de 400 CV y 500 Nm que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos y alcanzar a cielo abierto una velocidad máxima de 250 km/h (limitada electrónicamente). Además, el Z8 mostraba el camino de la tecnología automovilística con elementos como control de tracción y estabilidad, navegador o luces traseras de neón (innovación que no cuajó en exceso).

El que perteneció a Steve Jobs, que poseyó alguna moto de la marca y también varias unidades del Mercedes SL 55 AMG, fue el BMW Z8 número 85, entregado el 6 de octubre de 2000. El fundador de Apple lo vendió en 2003 al propietario actual, que después de un año se deshizo de él para recuperarlo posteriormente. Como detalle curioso, además de la documentación que garantiza que perteneció a Jobs, el coche conserva el teléfono Motorola integrado de serie (y odiado por el empresario).

En la misma sesión, titulada Icons, Sotheby’s sacará a subasta otros modelos legendarios, como un Ferrari 250 GT Cabriolet Series II by Pininfarina (1961), por el que se espera una puja superior a un millón y medio de euros; un Mercedes-Benz 300 SL Gullwing de 1955 (1.250.000 euros); un Ferrari F12tdf de 2016 (1.200.000 euros); un Porsche 911 GT2 (1995, serie limitada de 194 unidades), con un precio estimado de 1.200.000 euros; o un lujoso Chrysler D’Elegance by Ghia de 1952 (925.000 euros).

Chrysler D’Elegance by Ghia (1952).