Conducir

Cinco trucos para que el aire acondicionado no te amargue el verano

Es tu mayor aliado en esta calurosa época, pero una mala utilización de la refrigeración del coche puede provocar molestias y dolencias.

Pasar calor en el coche

El calor aprieta ya como corresponde a esta época veraniega y los desplazamientos en coche serían un suplicio de no contar con la ayuda de un aliado tan valioso como el aire acondicionado (regulación manual) o el climatizador (control automático). Sin embargo, el mal funcionamiento de estos dispositivos o una utilización inadecuada pueden crear más complicaciones que ventajas, así que deberemos tener siempre en cuenta unas sencillas recomendaciones para evitar molestias e incluso dolencias físicas, que pueden ir desde simples resfriados a contracturas musculares.

SIEMPRE A PUNTO

Empezamos por lo más obvio pero no por ello menos importante y a menudo olvidado por los conductores. Lo primero que debemos esperar de un sistema de refrigeración es que… vaya bien. El gas del compresor debe estar a su nivel de carga óptimo, el filtro de partículas limpio, que los conductos no presenten obstrucciones… En fin,  que todo funcione como es debido, para lo que resulta aconsejable realizar una revisión al menos cada dos años (y si es posible antes de cada estación veraniega, aún mejor).

LA TEMPERATURA ADECUADA

Sabemos que cada persona tiene su termostato particular y es difícil encontrar el consenso en ese sentido, pero como normal general los especialistas consideran que una temperatura en torno a 22 grados es más que suficiente para mantener un ambiente de confort en el interior del habitáculo incluso en plena canícula. Por debajo de ella el riesgo de enfriamiento por un uso continuado se incrementa, del mismo modo que lo hace el consumo del vehículo.

ESPERAR AL ARRANCAR

Cuando la temperatura en el interior del coche al cogerlo es elevadísima, la primera medida que debemos tomar para reducir algunos grados es circular unos minutos con las ventanillas abiertas antes de conectar la refrigeración. Aunque pueda parecer lo contrario, incluso en condiciones de mucho calor exterior, por lo general siempre será inferior al acumulado dentro de una carrocería expuesta al sol. Ya en marcha podemos activar el aire y subir las ventanillas.

Aire acondicionado del coche

RECIRCULACIÓN DEL AIRE

Una vez que la temperatura del habitáculo es la óptima, podemos recurrir a la función de recirculación para que el esfuerzo que debe realizar el sistema sea inferior, puesto que ya no es necesario expulsar el aire caliente del interior del coche. Ganaremos en confort (el trabajo de ventilación se reduce) y también ahorraremos en consumo energético.

LA DIRECCIÓN DE VENTILACIÓN

Aunque en determinados momentos pueda resultar tentador, debemos evitar recibir el flujo de aire directamente en el cuerpo, ya que es altamente pernicioso para la salud. Un mal uso de la refrigeración de un vehículo puede provocar catarros, tos, dolores de cabeza o neumonías. Si la corriente nos llega directamente (sobre todo a zonas del cuerpo no cubiertas por la ropa, como el cuello o la cara) existe el riesgo añadido de sufrir contracturas, en casos extremos incluso parálisis faciales. Lo ideal es dirigir el flujo de aire hacia el parabrisas, lo que ayudará a reducir la radiación que llega a través del cristal y a distribuir la corriente gracias al efecto pantalla.

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