Para los creyentes en el misterio, una carretera maldita es aquella que ha quedado marcada por ciertas fuerzas oscuras que eventualmente pueden llegar a manifestarse al paso de los viajeros. Los escépticos, por su parte, argumentan que todo es pura sugestión y que no se trata más que de leyendas populares. En cualquier caso, la realidad es que existen determinados tramos de carretera que se quedan grabados en el subconsciente colectivo como misteriosos y que muchos conductores locales prefieren evitar.

Se trata además de un fenómeno que no entiende de culturas o fronteras porque en todos los países, casi sin excepción, hay algún tramo de carretera considerado maldito” Hoy, sin ir más lejos, repasamos algunos de los puntos kilométricos que encabezan la clasificación del terror y los incidentes inexplicables en Europa.

Túnel de Belchen // Suiza

Incluso un país tan aparentemente cerebral como Suiza tiene su carretera maldita, y no es otra que la que atraviesa el túnel de Belchen y une Basilea con Hagendorf por la A2. Se trata de una leyenda relativamente reciente, pues la primera supuesta aparición data de 1980 –aunque el túnel se inauguró en 1966– y desde entonces son docenas los conductores que aseguran haber presenciado unas figuras espectrales de personas ancianas que aparecen de la nada delante del automóvil obligándoles a frenar en seco.

De hecho hubo tantas denuncias al respecto que incluso la policía de Basilea tuvo que tomar cartas en el asunto e investigar si se trataba de una broma pesada que había ido demasiado lejos, pero no encontró ninguna explicación. Hoy por hoy el Bölchengespenst (o ‘fantasma de Bolchen’) sigue presentándose de vez en cuando ante algún aterrado conductor.

Autopista A3 (Zagreb-Lipovac) // Croacia

En condiciones normales apenas se tardan cinco minutos en recorrer los escasos 11 kilómetros que separan las localidades croatas de Staro Petrovo Selo y Nova Gradiška. Sin embargo, a muchos conductores esta corta distancia se les ha hecho eterna al darse de bruces con el misterio: centenares de ellos afirman haber sufrido alucinaciones y extrañas visiones mientras estaban al volante.

De hecho, este tramo está considerado uno de los 10 más encantados de todo el mundo por los investigadores de lo paranormal, y casi 3.000 accidentes y más de 54 víctimas mortales así parecen acreditarlo. Para hacer aún mayor la leyenda negra sobre esta carretera, uno de los cantantes más populares en Croacia –el macedonio Tose Proeski– se mató el 16 de octubre de 2007 en un accidente automovilístico justo cuando circulaba por este punto.

El misterio (o coincidencia, según se mire) no termina ahí porque seis años más tarde, la actriz Dolores Lambasa –una de las más populares intérpretes y presentadoras de la televisión croata– falleció también en un accidente de coche exactamente en el mismo punto. El siniestro de Proeski ocurrió a las 6.20 y el de Lambasa a las 6.30.

Autovía A-27 (Bremen-Bremenrhaven) // Alemania.

Muchos conductores alemanes llevan desde 1929 apretando los dientes al circular por el kilómetro 239 de la autovía que une Bremen con Bremenrhaven… y con razón. Es un hecho que justo en ese tramo se producen muchísimos más accidentes que en otros de la misma autovía. Y no solo eso; también las radios sufren interferencias al circular por ahí. Afirman los testigos que al acercarse al kilómetro en cuestión “una extraña sensación comenzaba a invadirlos, como si una fuerza misteriosa poseyera el coche sacándolo fuera de la carretera a pesar de agarrar el volante con fuerza”.

La leyenda negra llegó a tal extremo que los habitantes de las poblaciones cercanas solicitaron a la Iglesia que realizara un exorcismo y un amuleto de protección fue enterrado bajo el asfalto. Sea por influencia maligna o por un problema de diseño…, la cuestión es que el kilómetro 239 sigue estando marcado, a día de hoy, como un punto negro en el mapa oficial de la red viaria germana.

Autopista M6 (Carlisle-Rugby) // Reino Unido.

Por supuesto una carretera inglesa no podía faltar en este recopilatorio. No en vano, el Reino Unido es probablemente uno de los países en el que la creencia en fantasmas está más arraigada en la cultura popular. La M6, además, tiene fama no solamente por ser una de las vías más encantadas del mundo, sino también por estar considerada una de las más longevas, ya que está construida sobre una antigua calzada romana en la que –aseguran– ya se producían hace 2.000 años aterradoras visiones.

Probablemente por ello los testigos que han circulado de noche en el tramo entre Carlisle y Rugby y han tenido la mala fortuna de presenciar estos fenómenos sobrenaturales aseguran haber visto espectros ¡de legionarios romanos! Pero ahí no termina la cosa: extraños gritos en la noche, camiones fantasma y ojos de fuego que observan el paso de los vehículos completan el catálogo de horrores de una autopista que –casualidad o no– se encuentra justo en la recta que une dos de los lugares más misteriosos de Inglaterra: Glastonbury y Rosslin, donde se asegura que los templarios escondieron el Santo Grial.

Autopista de Kolima M56 // Rusia.

Se trata de una vía de 2.000 kilómetros que une las remotas poblaciones siberianas de Magadan y Yakutsk, casi en la frontera con el Círculo Polar Ártico. Su construcción fue ordenada por Stalin en 1932 y las obras finalizaro en 1953. La llaman la “carretera de los huesos” porque está pavimentada, literalmente, sobre los huesos de los prisioneros condenados a trabajos forzados en el gulag de Sevvostlag y cuyos restos se iban usando como material poroso en la mezcla de la construcción a medida que los condenados morían de agotamiento.

Hoy en día la M56 sigue abierta al tráfico, pero ya considerada oficialmente como un lugar memorial del terror estalinista. Y aunque se ignora la cifra exacta de cadáveres que dejó a su paso, los historiadores no tienen ninguna duda de que se trata de decenas de miles. En cualquier caso, por supuesto, no tardaron en aparecer los relatos de espectros y caminantes fantasmales que se aparecían a los escasos conductores que se atrevían a circular por un paraje que –con o sin fantasmas– resulta ya de por sí sobrecogedor y mortal.