Conducir

La velocidad no es el único peligro: 14 maneras de conducir al límite

Pisar el acelerador en exceso es un problema, pero conducir sin luces de freno, comer o intentar esquivar algo en la calzada también resulta arriesgado.

conducir al limite

Luces, intermitentes, adelantamientos... Muchos elementos (y actitudes) te ponen en riesgo.

Es cierto que la mayoría de los accidentes de tráfico se deben a la velocidad excesiva, pero en el coche no solo ocurren desgracias porque seamos demasiado ligeros con eso de poner el pie en el acelerador. Hay otros factores que nos hacen conducir al límite casi sin saberlo.

1. Luces de frenada que no funcionan

Hace algunos años la tercera luz de freno ni existía. Ahora, si no las vemos brillar en el coche delantero no pisamos el freno, incluso aunque luzcan los pilotos laterales. Por lo tanto, si no la llevas en correcto funcionamiento lo más probable es que el vehículo de atrás no advierta el peligro y choque contigo en alguna frenada brusca.

2. Conducir con las largas

Cada vez conducimos más en entornos urbanos que en zonas rurales, sobre todo de noche, y esta falta de costumbre hace que cuando circulamos por carreteras secundarias pongamos las luces largas y se nos olvide cada dos por tres quitarlas cuando se cruza un coche. Esto, además de fastidiar al conductor del coche contrario, puede producir que le dejemos cegato y termine colisionando.

3. Conducir tuerto

Y no se trata de llevar un parche en el ojo, sino de tener una bombilla delantera fundida. Ir en estas condiciones en una noche cerrada es conducir al límite: pueden confundirte perfectamente con una moto y, por ejemplo, no dejarte el espacio suficiente en un estrechamiento.

4. Conducir en ‘modo Dios’

Todo conductor ha vivido esos momentos en que cree que tiene superpoderes: acelera más que de costumbre, conduce en zigzag y sin miedo a nada, frena en seco en los semáforos y piensa que nadie lo supera al volante.

Encima, la carga constante de adrenalina lo ciega y afecta igual que al personaje de un videojuego: cree que tiene todos los trucos y es capaz de conducir al límite de verdad, como el conductor de este vídeo.

5. Ruedas desgastadas o bajas de presión

Mayor riesgo de aumento de la distancia de frenado, poca adherencia o incluso un reventón inesperado pueden ser algunas de las consecuencias. La DGT recomienda que revisemos la presión de los neumáticos al menos una vez al mes (en frío, recuerda) y además la profundidad del dibujo no debe de ser inferior a 1,6 mm, aunque los expertos afirman que mejor que sean 2 mm. Para comprobarlo rápidamente puedes usar una moneda.

6. Sin agua en el limpiaparabrisas

Un caso muy típico de vuelta del verano, cuando se queda el coche bajo el sol muchas horas y se evapora hasta el agua del limpiaparabrisas. De repente nos damos cuenta de que el sol nos ciega y que el parabrisas está lleno de suciedad que empeora con el reflejo de los rayos solares, pero cuando vamos a echar mano del líquido limpiador no sale ni una gota. La falta de visibilidad en este caso puede darnos algún que otro susto.

7. Escobillas desgastadas

Al hilo de lo anterior… Ahora tenemos agua, pero el limpiaparabrisas, en lugar de limpiar, embadurna de suciedad toda la luna y los churretes nos impiden ver más allá de nuestras narices. Que ocurra esto a cierta velocidad es todo un riesgo. Y al pasar la ITV pueden ponerte pegas.

8. Olvidar los papeles del coche

En este caso, no llevar el permiso de circulación, la ficha técnica o la tarjeta de la ITV pasada, más que causar accidentes, es un peligro para el bolsillo, normalmente entre 200 y 500 euros si no llevas alguno de estos papeles en regla. Hay descuidos que salen caros.

9. Usar el móvil o buscar una canción en el iPod…

Al igual que en el caso anterior, usar el móvil en el coche es una cuestión de pérdida de atención y de riesgo. Además, estamos llegando a un grado de dependencia del navegador ciertamente preocupante. El GPS debería ser solo un mero instrumento de orientación y no hacer que estemos más pendientes de mirar el mapita de la pantalla que las señales de la calzada.

10. Beber, comer, fumar, pintarse los labios…

Sí, también es conducir al límite. Hacer este tipo de cosas pueden afectar a tu concentración en la conducción y causar un accidente. Además, los agentes de tráfico están haciendo mucho hincapié en esto últimamente. Si quieres ver la lista completa, mira aquí.

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11. Olvidarnos del intermitente

Parece que no es grave, pero es una de las actitudes que más molestan a los demás conductores. Usar el intermitente es la forma de indicar lo que vamos a hacer, y si es posible con bastante antelación. No sirve de mucho poner el intermitente cuando ya estamos cambiando de carril. Si no quieres conducir al límite, señaliza un poco antes de tu maniobra y asegúrate de que te han visto. Así, si giras en una calle el coche de atrás sabe que vas a reducir la velocidad y hará lo mismo.

12. Intentar esquivar algo de la calzada

En este caso podríamos parafrasear la famosa ley de Murphy: por mucho que intentes esquivar un obstáculo de la calzada siempre terminarás pasando por encima de él. Esto se agrava cuando el obstáculo es un animal que cruza repentinamente e intentas esquivarlo. Simplemente no lo hagas, sigue recto y las probabilidades de que el animal salga con vida aumentarán considerablemente.

13. Salir del coche sin mirar

Todos tenemos prisa, pero tirar de la manilla de la puerta y abrir el coche a tumba abierta es una insensatez. Mira primero por el retrovisor y si está despejado abre y sal. Lo contrario es como hacer puenting sin cuerda.

14. Adelantar cuando no ves nada

¿No te has preguntado alguna vez por qué hay tramos de carretera donde se permite adelantar aunque sean muy cortos o la visibilidad sea prácticamente nula? Parece difícil de explicar, pero hay lugares donde no deberían permitir el adelantamiento. Aún así, hay gente que se arriesga y lo hace. Mejor pensárselo dos veces.

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