Cuando la carretera es el destino

Michelin

El horizonte marca el rumbo para disfrutar del viaje. / Michelin

Vivimos en la era de la movilidad eficiente. E inteligente. Llegar cuanto antes al destino y con la menor inversión de tiempo y recursos posible, por supuesto minimizando igualmente las emisiones. Exigencias de tiempos cambiantes desde luego no carentes de sentido, apremiantes en algunos casos. Sin embargo, más allá de la necesidad de desplazarse de un punto a otro, la carretera o el viaje pueden ser siendo grandes generadores de sensaciones, incluso de emociones.

Una dimensión bien distinta, la experiencia del disfrute tanto del camino como del destino. Un concepto que en Michelin manejan con maestría desde hace más de un siglo y que pretende seguir haciéndolo en una etapa de transformación. Este 2019 es importante para la empresa francés, con tres aniversarios que avalan su apuesta por la movilidad a lo largo del tiempo, más allá de modas o cambios: los 130 años de la creación de la compañía, los 110 años de la Guía Michelin de España y Portugal, junto con el centenario de la cartografía con el sello de la marca en España.

Una buena ruta por carretera sigue siendo posible y Michelin nos ha permitido confirmarlo participando en su proyecto #YourMichelinRoadTrips. La propuesta no podía resultar más atractiva: combinar un viaje en moto, en una inmejorable compañía, disfrutando de los encantos del periplo y con el GP de Aragón como destino. La visita al circuito de MotorLand en Alcañiz era la guinda perfecta considerando la vinculación de la marca francesa con el mundo de la competición en general y del motociclismo en particular, incluyendo como proveedor exclusivo de la categoría reina de MotoGP.

Las motos elegidas para la ocasión no podían resultar más evocadoras y legendarias. Una flota de una docena de Harley-Davidson, de última generación aunque también rebosantes del encanto y personalidad que hacen de la marca de Milwaukee algo único. A su manillar, periodistas del mundo del motor, la gastronomía o el estilo de vida, artistas (como Alberto García-Alix, premio nacional de fotografía), compartiendo kilómetros junto a tres protagonistas de excepción.

En un evento que aunara la tradición viajera de Michelin con las excelencias gastronómicas no podían faltar algunos de los nombres más destacados del panorama nacional e internacional de esta disciplina. Paco Roncero (dos estrellas con La Terraza del Casino, en Madrid), Diego Guerrero (dos estrellas con DSTAgE, en Madrid) y José Carlos García (una estrella con el restaurante de su mismo nombre, en Málaga) sorprendían con su habilidad manejando las imponentes Harley, puestas a su disposición la filial española de la marca estadounidense. Todas, por supuesto, calzados con los neumáticos Commander II y Scorcher, fabricados en exclusiva para todo el mundo en la planta de la compañía en Lasarte. 

Michelin

Una vez Madrid quedaba atrás, tras la salida desde el concesionario oficial de la capital Makinostra, se inició una ruta hacia Teruel por carreteras poco transitadas, reviradas y envueltas por paisajes que hacen de España un lugar incomparable para el mejor turismo en moto. Las Harley invitan a ese ritmo pausado, a saborear un rincón único a la salida de cada curva, a dejarse arropar por colores y aromas que de otro modo resultan imperceptibles. Sensaciones todas difíciles de transmitir, de esas que se deben vivir para entender en su auténtica magnitud.

Un escenario como el Alto Tajo se antojaba ideal para un viaje que se complementaba con la mejor gastronomía, la misma que Michelin es capaz de identificar con sus prestigiosas guías de restaurantes y establecimientos hoteleros. Sólo así se pueden descubrir tesoros ocultos como la Hospedería El Batán, en Tramacastilla, muy cerca de Albarracín. Una antigua fábrica de lana en un enclave maravilloso, que se ha transformado en un hotel y restaurante acreedor de una estrella en el que María José Meda desarrolla una cocina de raíces tradicionales, basada en productos de la zona pero reinterpretada constantemente con matices y técnicas actuales.

Es justo esta la combinación que Michelin pretende ofrecer a los usuarios de sus productos. Bien sea como proveedor de neumáticos tecnológicamente muy avanzados o como referencia inevitable de los mejores establecimientos gastronómicos y turísticos, el viajero queda siempre en el centro de su actividad con el objetivo de conseguir que la experiencia de un viaje pueda ser mucho más que un mero desplazamiento. Así ha venido siendo desde hace más de un siglo y continuará con esa adaptación constante de la empresa a los nuevos paradigmas de la movilidad personal.

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