Motos

Una Indian para los que empiezan en moto

La versión Sixty del modelo Scout es más ligera, menos potente y se puede conducir con el carné de acceso A2.

Una Indian para los que empiezan en moto

El aspecto de la Scout es el de una moto típicamente americana. / Indian

La Indian Scout es una custom cruiser de aspecto sensacional que conjuga sabiamente el encanto del pasado con la técnica del presente. Y ahora la versión Sixty busca al motorista del carné A2, rebajando la cilindrada, la potencia y el precio.

La Indian Scout lleva dos años en el mercado y, partiendo de la misma base, la Sixty ha recortado la cilindrada de su motor V2 a 60º refrigerado por agua de 1.130cc a 999cc y su potencia de 100 CV a 78. Esta rebaja permite limitarlo para que la puedan conducir los poseedores de la licencia A2, la destinada a los principiantes en el mundo de la moto.

Todo lo demás permanece prácticamente inalterado, salvo algunos detalles de terminación, que, sin restar demasiada calidad, ayudan a rebajar el precio final unos 2.000 euros, situándolo en 11.590. Técnicamente, el bastidor, frenos, suspensiones y arquitectura del motor son exactamente los mismos, y solo el cambio ha pasado de tener seis velocidades a cinco.

Los 78 CV disponibles mueven sin pereza los 246 kilos que pesa la Scout Sixty. La postura, habitabilidad, confort y manejabilidad es muy del estilo americano, larga, baja, con el asiento a solo 643 milímetros del suelo, un récord en la categoría. Su distancia entre ejes de 1.562 milímetros, el generoso ángulo de lanzamiento, avance de 120 milímetros y bajo centro de gravedad propician que su estabilidad y aplomo en línea recta sean francamente bueno. Pero esto, a su vez, penaliza un poco la agilidad entre curvas enlazadas que evidentemente no es su terreno favorito y deben tomarse esos trazados con relativa calma. Por otra parte, las estriberas adelantadas y bastante bajas tocan en el asfalto con cierta facilidad.

GRACIA Y PERSONALIDAD

Este motor de un litro de cilindrada tiene gracia y personalidad. En una variada ruta de prueba, y teniendo en cuenta el tipo de moto que es, no se echan en falta más caballos. Funciona impecablemente, con el carácter de los grandes bicilíndricos en V pero con una suavidad y redondez admirables. Empuja bien desde bajas revoluciones, con una entrega de potencia constante y lineal que no pondrá nunca en apuros a los conductores noveles.

En ciudad y trazados urbanos resulta una compañera ideal, se mueve con soltura a pesar de su escaso radio de giro. Su tamaño permite a pilotos de cualquier envergadura apoyar con firmeza los dos pies en el suelo, lo que da mucha confianza y seguridad a la hora de maniobrar.

 


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