La odisea del coche eléctrico: pocos puntos de recarga y mal repartidos

Hay poco más de 2.000, no son universales y la inmensa mayoría están en ciudades: salir a la carretera con un modelo enchufable se convierte en una aventura.

La odisea del coche eléctrico: pocos puntos de recarga y mal repartidos

Tesla cuenta con una veintena de puntos de recarga en España.

El año pasado se matricularon en España 4.746 coches eléctricos, un 51,5% más que en 2015. La tendencia del sector sigue al alza, pero los propietarios de estos vehículos no lo tienen fácil: cargar las baterías todavía resulta complicado porque, fuera de las viviendas de los conductores que puedan disponer de ellas, los puntos de recarga escasean.

Para entender la situación basta un ejemplo ilustrativo: los últimos datos de que dispone la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), correspondientes a 2015, en España existen 10.947 gasolineras. Las estaciones de recarga eléctrica apenas superan la barrera de las 2.000, según las cifras de Electromaps, y este número relativamente escaso no es el único inconveniente.

Para empezar, llegar a estos puntos de recarga no siempre es fácil. Solo la mitad están suficientemente a mano: 515 de ellos en la calle, de acceso libre, 437 en parkings y cerca de 200 en centros comerciales. El resto se reparten entre hoteles, restaurantes,  concesionarios, talleres, campings o tiendas, por lo que están limitados a los clientes.

“El sector está empezando a estructurarse ahora y todavía hay mucha disparidad. Por ejemplo hay varios tipos de enchufe, por lo que los coches no pueden recargarse en cualquier lugar. Existen adaptadores, sí, pero no son universales. Por otra parte, la mayoría de las estaciones de recarga están en las ciudades. Si sales a la carretera estás vendido”, asegura Xavier Cañadell, consejero delegado de Electromaps.

Esta circunstancia, unida a las bajas autonomías reales de los coches eléctricos, que a día de hoy difícilmente llegan a los 400 kilómetros, hace que los viajes largos se compliquen. “Es imposible ir de Madrid a Barcelona”, sentencia Cañadell.

Otro asunto peliagudo es el de los gestores de carga, las únicas empresas con licencia para revender electricidad. Sobre el papel, según el real decreto que creó la figura, estas entidades, nacieron para “facilitar la implantación de puntos de recarga en instalaciones de consumo en el sector terciario”.

En la práctica, quien intenta crear uno de la nada, en palabras de José María Rabadán, director de Electromovilidad, “debe introducirse de lleno en una espiral de papeleos y burocracia, cumplir con la normativa referente a la infraestructura y poseer fondos suficientes para depositar la garantía, proporcional al número de instalaciones que se realicen”.

El resto de actores (centros comerciales, parkings, restaurantes, hoteles…) no pueden vender la recarga, sino que la regalan a cambio de otra consumición, ya sea una estancia, una comida o un par de horas de aparcamiento pagado. Esta circunstancia, según Cañadell, impide que más empresarios se animen a instalar estaciones de carga.

Aun así, existen iniciativas que parecen demostrar la dirección que ha tomado la industria del motor. En lo que va de año, las dos principales ciudades españolas ya han dado nuevos pasos por este camino. El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que promoverá una red pública de recarga rápida e instalará, de aquí a 2020, un mínimo de 15 estaciones de recarga.

puntos de recarga

Por su parte, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) destinará 46 millones de euros a la lucha contra la contaminación atmosférica hasta 2019. El plan, de 33 medidas, incluye la mejora de la infraestructura de recarga, aunque no se ha cuantificado el número de estaciones.

Al fomento del coche eléctrico ha decidido sumarse el Gobierno Vasco, que facilitará la preinstalación gratuita del cable de recarga en los garajes comunitarios a partir del segundo semestre de 2017.

Y los fabricantes también apuntan en la misma dirección. Los responsables de los grupos BMW, Daimler AG (Mercedes-Benz, Smart…), Ford y Volkswagen (con Audi, Porsche, SEAT, Skoda…) se han comprometido a crear la red de carga eléctrica más potente y rápida de Europa para favorecer el uso de los coches enchufables en carretera. El objetivo es que los usuarios tengan acceso a miles de puntos de alta potencia en 2020.