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Los 7 anuncios más míticos de la DGT (y sí, aparece Stevie Wonder)

La DGT empezó a prevenir accidentes con dibujos animados y terminó con imágenes escalofriantes. Repasamos la historia de sus campañas.

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Fotograma de un anuncio reciente de la DGT.

Conseguir que lleguemos sanos y salvos a casa todas las noches. Ese es el objetivo principal de la Dirección General de Tráfico (DGT). Y lo lleva poniendo en práctica desde que en 1959 se fundó la Jefatura Central de Tráfico, dependiente entonces del Ministerio de la Gobernación. Casi 60 años trabajando en campañas de sensibilización, promoviendo la educación vial y, sobre todo, lanzando cientos de anuncios en televisión que sirven, vistos con la perspectiva del tiempo, para entender cómo ha evolucionado la relación con nuestros coches. Porque lo ha hecho, y mucho. Este es un repaso a la historia de los anuncios de la DGT que seguro despierta nostalgias y hace entender cómo los españoles hemos cambiado al volante.

PRIMERA ÉPOCA: LA ESPAÑA DEL DESARROLLISMO
Corren los años sesenta del siglo XX. Un joven príncipe Juan Carlos es nombrado heredero a título de Rey en 1966, mismo año de la promulgación de la Ley de Prensa de Fraga. España gana por primera vez en Festival de Eurovisión con el La, la, la de Massiel en el 69 y los españoles empiezan a convivir con miles de vehículos comprados a plazos con mucho esfuerzo y horas extra en un ambiente de desarrollismo económico.

Y claro, la adopción de los modos de vida capitalista empieza a provocar los primeros problemas. Por eso, la Jefatura Central de Tráfico inicia sus primeras campañas en televisión y cine, recurriendo a la animación.

El primer anuncio está firmado por los Estudios Moro, factoría que también creó la Familia Telerín, la calabaza Ruperta y el mítico anuncio del striptease de Gallina Blanca. Ese vídeo, como la mayoría de la época, se ocupa de lanzar mensajes de seguridad vial que hoy todos tenemos asumidos, pero que en su época resultaban fundamentales para comenzar a generar conciencia. Usen casco, Enséñele a andar o Primero mirar, después cruzar lanzaban ideas básicas pero imprescindibles para que los españoles empezásemos a familiarizarnos con nuevos hábitos.

Resulta también curioso que en muchas campañas de esa época se haga referencia al Día de la oración por el tráfico. En 1967, la Conferencia Episcopal crea la Dirección Nacional del Apostolado de la Carretera. Cada último domingo de junio, convocaba una oración colectiva para pedir tranquilidad en las carreteras durante el verano.

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Pero los años avanzan, los españoles nos vamos acostumbrando a los atascos y a tener problemas para aparcar y toca incidir en otros aspectos de la seguridad vial. De los 70 son campañas muy recordadas. Por un tráfico más fluido, más seguro y más cordial intentaba concienciarnos de usar buenas prácticas en unas calzadas cada día más masificadas. ¡Dele tiempo!, uno de los anuncios más entrañables, invitaba a los conductores a respetar al peatón, preocupándose también por su integridad. O Por su seguridad, utilice también el cinturón por ciudad, recomendaba algo que hoy damos todos por obligatorio, pero que a finales de los 70 era poco menos que una exageración. Ya entonces, por supuesto, se habla del alcohol: en 1977, la DGT alerta de sus peligros al volante con Conductor, siempre con una copa de menos, algo impensable hoy, puesto que una sola copa es ya intolerable.

Pero tal vez el punto de inflexión llegase en 1978, y ya no tanto por el salto a la democracia. La campaña Si duda, no adelante será la primera protagonizada por una mujer, relegada hasta entonces a un segundo plano. El claro ejemplo de que la sociedad avanza y que nada, ni la seguridad vial, está apartado de esa evolución social.

UN COCHE EN CADA CASA: LOS AÑOS 80
Con una Constitución recién estrenada, la década de los 80 arranca con el golpe de Estado de Tejero y trae la victoria socialista, la integración en la OTAN y en la CEE y la reconversión industrial. Y en la televisión, unos mensajes publicitarios de la DGT que apelan a la emoción y la ternura, utilizando sobre todo a niños para llegar al corazón de los conductores. De esa época son las campañas de No os lo digo porque sí, Gracias por conducir bien también en los días de descanso y Las vacaciones son para vivir.

Pero los especialmente recordados son los que recurren a rostros populares para empatizar con los conductores. Fernando Fernán Gómez, Carlos Sainz o el mismísimo Stevie Wonder, con su particular acento, se cuelan en los televisores españoles alertando, sobre todo, de los peligros de conducir bajo los efectos del alcohol, una de las causas principales a finales de los 80 de los siniestros en nuestras carreteras. “Si bebes, no conduzcas”.

La campaña ¡Ojo, que te lo dice un amigo! cierra esta década y la etapa de los anuncios “blandos”. Una ardilla de dibujos animados convive con escenas reales, concienciando una vez más a los conductores de los peligros de la carretera y dando paso a los anuncios que iniciarán una época más dura, la de los mensajes más evidentes.

IMÁGENES REALES DE PELIGROS REALES
Llegan los años de la Expo de Sevilla y de los Juegos Olímpicos de Barcelona. España se coloca en el mapa del mundo presentándose como una democracia más que consolidada, moderna, madura y europea. Pero la seguridad vial sigue siendo una asignatura pendiente, a tenor de los datos de siniestralidad.

Por eso, la DGT apuesta por anuncios más crudos y evidentes, apelando directamente al miedo. Las imprudencias se pagan y La solución está en tus manos son las primeras campañas que muestran sangre de manera explícita. Además, repasan con severidad las consecuencias (paraplejias o lesiones cerebrales) buscando, de nuevo, remover conciencias.

https://www.youtube.com/watch?v=vq9ShXd5Eqo

Más tarde, alcanzando el año 2000, llegan campañas más recordadas como Abróchate el cinturón, abróchate a la vida y el clásico No podemos conducir por ti del año 2005. Desde entonces, y de manera general, una misma línea: la de las consecuencias de las actitudes negligentes, tanto de los conductores como de los peatones, relacionadas con el consumo de alcohol y drogas, las distracciones y sus terribles consecuencias.

En definitiva, una historia todavía abierta que nos habla de cómo hemos sido, de cómo somos y, sobre todo, de cómo debemos ser al volante. El último anuncio hace referencia al uso del teléfono móvil ya no por parte del conductor, sino por parte del viandante, un problema que nadie hubiera sospechado en los 60, cuando se instaba a los motociclistas a utilizar el casco. ¿Cómo serán los anuncios de la DGT de 2025?

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