Diciembre es la fecha marcada por Lamborghini para acometer un cambio radical en su política de empresa, un cambio que ya llevó a cabo en su día Porsche y que supuso tanto su salvación como la puerta de entrada a una era dorada de ventas y beneficios: sumarse a la moda de los SUV. El Lamborghini Urus es un modelo de lo más esperado, puesto que promete combinar el ADN deportivo de la marca con las bondades de los todocaminos, pero aunque todos los ojos estén puestos en él, hay que recordar que no es la primera ocasión en la que el fabricante tira por tales derroteros: hace mucho tiempo ya sacó a la palestra el LM002.

Nacido en origen como un vehículo militar llamado Cheetah que la marca quería vender al ejército estadounidense (las ‘LM’ del nombre final significan ‘Lamborghini Militare’), el desarrollo del prototipo presentó problemas y derivó hacia un segundo concept, el LM001, que siguió el mismo camino. El tercer intento, ya con la denominación LM002, obtuvo mucho mejor resultado debido a un nuevo planteamiento.

Presentado al público en el Salón de Ginebra de 1982 todavía como prototipo, el principal cambio con el que contaba era el desplazamiento del motor de la tradicional posición central trasera a la frontal, dejando la zaga libre como zona de carga. Además, se instaló el motor del Countach, un V12 de 5,2 litros que entregaba 450 CV de potencia a las cuatro ruedas: el LM002 fue el primer Lamborghini con tracción integral.

El Lambo Rambo, como se le conocía de manera coloquial, era una auténtica mole que medía 4.790 mm de largo, 2.000 mm de ancho y 1.850 mm de alto, con un peso en seco de 2.700 kilos, a pesar de que en su estructura había mucho aluminio.

Con tal combinación de potencia y peso, no era excesivamente ágil (0-100 km/h en 7,8 segundos), pero sí podía mantener altas velocidades de crucero. Alcanzaba como punta los 250 km/h y podía alcanzar hasta los 200 km/h sobre arena. De hecho, se desarrolló como un vehículo para actuar en zonas desérticas, por lo que llevaba un radiador más grande de lo habitual, un potente sistema de aire acondicionado y neumáticos específicos para soportar las altas temperaturas.

Como detalles, el Lamborghini LM002 tenía dos depósitos de combustible con una capacidad total de 290 litros, algo bastante necesario ya que su consumo homologado era de unos 30 l/100 km.