El nuevo Ford Fiesta, más dinámico y tecnológico que nunca

Carrocerías de tres y cinco puertas en una gama que arranca en 15.045 euros.

El nuevo Ford Fiesta, más dinámico y tecnológico que nunca

La renovación del Ford Fiesta es total. / Ford

Ford ya está lista para la puesta al día de uno de los modelos más emblemáticos de su gama, el Ford Fiesta. Una nueva generación que viene a sustituir al modelo que se presentó en 2008 (actualizado un lustro después) y que promete ser más dinámico y tecnológico que nunca.

Disponible desde esta misma semana en carrocería de tres o cinco puertas y con motores de gasolina o diésel, la tarifa de versiones va desde los 15.895 hasta los 21.295 euros. Además, el próximo año la gama se ampliará con el Active, de planteamiento SUV, y el deportivo ST con 200 CV de potencia.

Todas las marcas generalistas compiten en el segmento B, así que la marca del óvalo tenía muy claro que debía realizar una propuesta solvente para triunfar ante rivales muy cualificados. Su diseño apuesta por la limpieza de líneas, con superficies despejadas en una carrocería de 4,04 metros de longitud (siete más que su predecesor).

El incremento en las dimensiones del Ford Fiesta se traduce en una mayor habitabilidad en las plazas traseras, en concreto 16 milímetros más de espacio para las piernas de sus ocupantes.

Ford ha decidido estructurar su oferta basándola en cuatro líneas de equipamiento bien definidas y diferentes: la básica Trend, la elegante Titanium, la deportiva ST-Line y la más lujosa Vignale. En cualquiera de ellas se denota una evolución en la calidad de los materiales y acabados, aunque el gran argumento que la marca esgrime para el nuevo Ford Fiesta es el de la tecnología.

Las ayudas al conductor alcanzan otro nivel con el recién llegado, recurriendo a dos cámaras, tres radares y doce sensores de ultrasonido capaces de monitorizar cuanto ocurre alrededor del vehículo en 360 grados y hasta a 130 metros de distancia.

Con ello, el Ford Fiesta ofrece soluciones propias de vehículos de categoría superior, que van desde una versión evolucionada del asistente de precolisión con detección de peatones al reconocimiento de señales de tráfico, pasando por la iluminación automática, el asistente de aparcamiento, la alerta de tráfico cruzado, el aviso de mantenimiento de carril o de colisión frontal…

Una quincena de tecnologías que se suman a las propias de la conectividad, con el ya conocido sistema de comunicación y entretenimiento SYNC 3, gestionado desde una pantalla táctil de 6,5 pulgadas de serie (que crece hasta las ocho en los equipamientos superiores).

La gama mecánica se estructura en torno a eficientes propulsores de gasolina y diésel. Entre los primeros figuran los EcoBoost 1.0 de tres cilindros con turbo y potencias de 100, 125 y 140 CV, además del 1.1 litros en variantes de 70 y 85 CV; para los incondicionales del diésel, la oferta de Ford se basa en el TDCi de 1,5 litros y rendimientos de 85 y 120 CV.

Cualquier motor se relaciona con un sistema de transmisión a las ruedas delanteras y cajas de cambios que, según versiones, pueden ser manuales de cinco o seis marchas, además de la opción de otra automática de seis relaciones, doble embrague y levas en el volante.

Otro aspecto en el que Ford pone el acento es el dinamismo. Se trata de una cualidad habitual en los modelos de la marca y que se ha reforzado en esta nueva generación del Fiesta. Una conducción divertida y ágil pero también segura, que permite disfrutar al volante sin renunciar por ello al confort propio de un coche utilitario. El chasis, las suspensiones, los frenos se han redefinido en múltiples detalles para alcanzar este objetivo.

Toma de contacto

Durante la presentación internacional de nuevo Fiesta hemos tenido oportunidad de realizar una toma de contacto con la versión Vignale combinada con el motor de gasolina más potente de la gama actual, el EcoBoost 1.0 de 140 CV (queda por definir por la marca si llegará al mercado español o se apostará por la opción de 100 o 125 CV). Desde el primer golpe de vista queda clara la diferenciación entre las cuatro variantes existentes, se trata de mucho más que simples cambios en el equipamiento puesto que el diseño de cada una de ellas goza de una personalidad propia muy marcada.

En el caso del Vignale, el interior está cuidado con un esmero exquisito, la sensación en el habitáculo es la propia de un coche de segmento superior, en el contexto de Ford la impresión es la de estar al volante de un Mondeo. Los materiales utilizados para acabados y los guarcenidos son de muy buena calidad, mientras que el equipamiento de serie de esta versión sobrepasa con creces lo habitual en el segmento.

El motor entrega potencia sobrada para mover un conjunto de algo más de 1.100 kilos de peso, aunque exige estar muy pendiente del cambio de marchas para circular en la correcta si se busca una respuesta inmediata en aceleración o reprís. La rumorosidad no es la ideal a regímenes de giro elevados, aunque esta es un característica bastante común en propulsores de baja cilindrada y alío rendimiento.

Resulta muy significativa la evolución dinámica del Fiesta. Goza del aplomo de un coche superior, con una dirección de tacto más preciso que en generaciones anteriores y unas suspensiones confortables pero que al mismo tiempo permiten al coche pisar con solidez en todo momento (se aprecia el trabajo de las barras estabilizadoras de mayor diámetro), incluso en firmes distantes de su estado ideal. Los amantes de la conducción más deportiva, eso sí, tendrá en la serie ST-Line un aliado perfecto, puesto que todo el tren de rodaje se ha adaptado para que su eficacia en marcha sea incluso más evidente, empezando por una altura reducida en 15 mm.