El impuesto exclusivo para los coches eléctricos, ¿es un bulo o una realidad?

El pago por uso es una fórmula que muchos mercados están barajando y que ya hay un país que ha aprobado.

Impuesto coche eléctrico

Es posible que, navegando por internet o, sobre todo, viendo redes sociales, haya aparecido la información de que los coches eléctricos tienen que pagar un impuesto exclusivo. Hay cierta confusión al respecto, lo que genera dudas, pero es fácil aclarar si estamos ante un hecho o un bulo.

Por el momento los coches eléctricos no tienen que pagar impuestos específicos y, es más, en España incluso están exentos de algunos que para los de combustión son obligatorios. Sin embargo, en el futuro puede que eso cambie, como está empezando a ocurrir en otros países.

El ejemplo más claro está en Reino Unido, que ya ha aprobado un impuesto para los vehículos de baterías basado en el uso. Básicamente se trata de un tributo que gravará el número de kilómetros (millas en aquellos lares) que recorra de manera anual un modelo de cero emisiones.

El impuesto en cuestión recibe el nombre de ‘Electric Vehicle Excise Duty’ (eVED) o ‘Impuesto especial sobre vehículos eléctricos’ y no reemplaza al impuesto de circulación existente, el VED, si no que se sumará a él.

Eso sí, aunque ya se ha aprobado su implantación todavía queda mucho tiempo hasta que se active, porque su entrada en vigor no está prevista hasta el uno de abril de 2028. Pero, ¿en qué consiste?

Coches eléctricos cargando

Para los coches 100 % eléctricos, la tarifa será de 3 peniques por milla, equivalentes a aproximadamente 1,85 céntimos de euro por kilómetro recorrido y el mismo gravamen se aplicará a los coches de hidrógeno. Por su parte, los híbridos enchufables pagarán una tarifa reducida de 1,5 peniques por milla, unos 0,93 céntimos por kilómetro.

La diferencia del coste entre uno y otro tipo de motorización se debe a cuál es la razón de ser de este impuesto.

¿Por qué aplicar un impuesto específico para los coches eléctricos?

Aplicar este tipo de impuesto, algo que ya ha aprobado Reino Unido, pero que en otros tantos países también se está barajando, es una medida que tiene como objetivo recuperar parte de la recaudación perdida por la gasolina y el diésel.

Los combustibles fósiles están gravados de manera considerable por parte del gobierno, hasta el punto de que más o menos la mitad de su coste son puros impuestos. Por eso, si aparecen coches que no tienen que repostar y que no van a aportar a las arcas públicas por esta vía, se busca una nueva manera de fiscalizarlos.

Es por eso que los eléctricos puros, que no gastan nada de combustible, pagan más que los híbridos enchufables, que se considera que contribuyen en parte cuando repostan para utilizar su sistema de propulsión al completo.

Gasolina - Diésel - Eléctrico

Además, aunque pueda parecer complejo de llevar a cabo un seguimiento, la realidad es que no es así. No se utilizará el GPS ni se obligará a instalar un dispositivo en el coche, es tan sencillo como, cuando de manera anual el coche pase por la ITV, comprobar los kilómetros que ha aumentado el odómetro respecto a la última revisión, notificarlo y que se cobre en consecuencia.

A priori puede parecer que el coste no es muy elevado, pero haciendo las cuentas queda claro que, a poco que se mueva el coche, el bolsillo del conductor lo notará. Esos 1,85 céntimos por kilómetro significan que, alguien que recorra 10.000 kilómetros anuales, tendría que pagar 185 euros al año, alguien que haga 15.000 kilómetros tendría que desembolsar 277,5 euros y quien llegara a los 20.000 asumiría un pago de 370 euros.

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