Conducir

Conducir deshidratado es tan peligroso como ponerse al volante borracho

Los errores más habituales cuando desciende en exceso el nivel de agua en el cuerpo son las frenadas demasiado tardías y las salidas involuntarias del carril.

Conducir deshidratado

El calor aprieta y, cuando hablamos de estar al volante, puede significar problemas graves. Es clave ventilar el habitáculo y tener en cuenta otras recomendaciones para conducir en verano, pero también es muy importante cuidar la alimentación e hidratación, puesto que su influencia sobre la conducción puede ser muy importante.

Estar hidratado es un punto clave. Según un estudio de la Universidad de Loughborough (Reino Unido) y el European Hydration Institute, un conductor con una hidratación insuficiente comete errores similares a los de alguien que tenga un nivel de 0,8 g/l de alcohol en sangre, el equivalente a cuatro copas de vino. Los errores más habituales son las frenadas demasiado tardías, las salidas involuntarias del carril, ya sea hacia el centro de la vía o más allá de la línea del arcén.

La doctora Mari Carmen López, médico de Seat Cars, señala que “la deshidratación puede derivar en mareos, vómitos y en los casos más extremos hasta pérdida de conciencia”. La experta apunta que la mejor opción es el agua, acompañada de zumo o refrescos, y que las bebidas con cafeína deben ser las menos porque provocan nerviosismo.

También es importante la comida, puesto que la conducción supone un coste energético de entre 1.000 y 1.300 kilocalorías. “Nunca debemos ponernos al volante con el estómago vacío, ya que se pueden sufrir bajadas de azúcar y mareos.  Además, la sensación de hambre disminuye la atención porque el conductor está pensando en otra cosa”, explica López.

La mejor opción es ingerir pequeñas cantidades de comida de manera regular, ya que las comidas copiosas pueden provocar somnolencia, acidez y otro tipo de molestias. Dentro de la lista de alimentos que conviene evitar están el arroz, la pasta, las legumbres, los fritos, los rebozados, los cítricos, el tomate y las salsas y picante.

La doctora López también recomienda un menú ideal para el conductor. Para desayunar, tostadas con jamón y queso, pieza de fruta y café. Entre horas, un sándwich vegetal y café. Para comer, ensalada, pescado o carne a la plancha, fruta y agua. Y, para merendar, fruta, yogurt y agua.


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