Conducir

9 maneras de odiar a los demás cuando conduces

El resto del mundo siempre conduce peor que nosotros, por supuesto. Ellos, por ejemplo, nunca ponen el intermitente.

Conductores

Cuando vamos al volante, los enfados causados por otros son muy habituales.

Estamos rodeados de personas que se suben al coche y piensan que la carretera es suya, que les pertenece y que nadie más circula por ella. Son ellos, los demás, los que peor conducen del mundo. ¿Cuáles son las acciones que más te molestan del resto de conductores? (Nota mental: no estaría de más hacer un poco de autocrítica, ciertamente, pero será otro día).

USO DEL INTERMITENTE
No es tan complicado, ¿verdad? Los intermitentes están repartidos por ambos laterales del vehículo, delante y detrás, y sirven para señalizar el cambio de dirección. Se accionan con unas palancas situadas tras el volante con un simple dedo, pero a muchos conductores se les olvida usarlos cuando cambian de carril o van a tomar una calle. Desesperante.

CARRIL INADECUADO
En la autoescuela nos lo dejaron claro: siempre debemos circular por el carril de la derecha, salvo para adelantar o para facilitar la entrada a algún vehículo que se incorpore a la vía. Pero muchos ignoran esta norma y circulan por la izquierda porque es el carril más despejado o porque quieren adelantar a un coche que está todavía lejos, muy lejos, entorpeciendo el tráfico y generando así colas tras él. También los hay que conducen por el central, y además más despacio que nadie. Al final, el de la derecha se queda vacío y el mal resulta doble: otros muchos conductores, desesperados e impacientes, terminan adelantando por aquí. Peligro.

NO GUARDAR LA COLA
Si nunca nos colamos en el súper o al comprar unas entradas, ¿por qué sí en la carretera? Imaginemos una salida de la vía muy congestionada por el tráfico, hasta el punto de que el carril de la derecha se ha ralentizado. Pues son muchos los que no aguardan su turno en ese carril y avanzan por el izquierdo. Se sitúan a la par de la cola circulando de forma lenta, esperando encontrar un hueco mucho más delante de donde les correspondería. Aparte de la injusticia para quien sí espera la cola, abundan los giros bruscos y los frenazos.

malos habitos

¿SABEMOS APARCAR?
Aquí tenemos un poco de todo: aquellos que aparcan al toque, golpeando a los automóviles que están delante y detrás; aquellos que abren las puertas sin cuidado, dando sin piedad al vehículo que está al lado; aquellos que estacionan sin pensar que en el hueco en que el que dejan el coche podrían caber dos; o los que lo hacen en batería ocupando dos sitios (y hasta cuatro, que ya es difícil). Y ya, para remate, tenemos a los que aparcan en doble fila aun teniendo hueco. ¿Tanto cuesta maniobrar?

LAS GLORIETAS
Los políticos nos han construido muchas rotondas y nosotros sufrimos en ellas. Cada vez hay más conductores que no siguen las marcas de los carriles o que se sitúan en el interior y pretenden salir en la primera calle saltando varios carriles. Si no hay más accidentes es por casualidad.

DISTANCIA DE SEGURIDAD
¿Y no genera estrés quien se pega a tus espaldas antes de adelantar? Ni distancia de seguridad ni nada parecido. Ante la más mínima frenada, no habrá reacción posible. Y, como si no les vieses, no es raro que encima te hagan ráfagas.

UN FRENAZO ANTES DE LLEGAR AL RADAR
Son veloces, son más listos que nadie y circulan siempre por encima del límite legal, pero ven un radar y pegan un frenazo exagerado. Si vas detrás, como mínimo te llevas un susto. Por no hablar de aquellos que van a la velocidad correcta y, sin embargo, también aminoran la marcha ante el radar. «Por si acaso», deben de pensar.

PITAR CUANDO EL SEMÁFORO SE PONE EN VERDE
Vale, es posible que alguien se distraiga mientras aguarda a que el semáforo permita el paso, pero hay quienes no tienen paciencia. Tocan el claxon tan rápido que no dan opción al de delante a reaccionar. Eso en atletismo sería salida nula.

CURIOSEAR EN UN ACCIDENTE
Somos cotillas, demasiado. Cuando nos encontramos un accidente, hay una fuerza misteriosa que nos obliga a reducir la velocidad y mirar. Y así vienen los atascos. Aparte de que esto es un peligro porque el conductor deja de controlar al automóvil que le precede y no está atento a posibles frenadas.


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