Revisar el nivel de aceite es una de esas tareas básicas que cualquier conductor debería tener controladas, y conviene hacerlo con cierta regularidad. También es recomendable comprobarlo cuando el coche lleva semanas parado, porque es la mejor manera de evitar sorpresas desagradables al volver a ponerlo en marcha.
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Si el vehículo ya ha cumplido los kilómetros que marca el fabricante desde el último cambio, toca pasar por el taller para renovar el lubricante. Ignorar este mantenimiento puede terminar en una avería costosa y, en casos extremos, en un daño tan grave en el motor que obligue a enviar el coche al desguace. Entender por qué ocurre es clave para prevenirlo.
Cómo saber si nos han cambiado el aceite
Una experta mecánica de TikTok llamada Mamá Mecanic, que cuenta con millones de seguidores en redes sociales, se dedica a explicar de forma sencilla y accesible conceptos básicos de mecánica para que cualquiera pueda entenderlos. Uno de sus vídeos más virales muestra una manera muy simple de comprobar si el mecánico ha cambiado realmente el aceite durante una revisión.
Según explica, hay que fijarse en dos aspectos: el color y la textura. El aceite sucio suele tener un tono marrón muy oscuro, casi negro, mientras que el aceite recién cambiado es mucho más claro, similar al aceite de cocina. En cuanto a la textura, el aceite limpio debe ser fluido, con una ligera densidad. Si, por el contrario, está demasiado espeso y recuerda a miel o incluso chicle, lo más probable es que no esté en buen estado.
¿Para qué sirve el aceite de motor?
El aceite del motor cumple una función esencial: se encarga de lubricar y proteger todas las piezas internas. Crea una película que reduce la fricción entre los componentes móviles y ayuda a mantener la temperatura del motor bajo control. Sin ese trabajo silencioso, el desgaste sería mucho mayor.
Cuando el conductor se olvida de este mantenimiento, el lubricante pierde propiedades y empieza a degradarse. A grandes rasgos, esto provoca que las partes metálicas se desgasten más de lo normal y que la suciedad se acumule en el filtro hasta obstruirlo. Lo peor llega cuando la temperatura del motor sube más de la cuenta: un sobrecalentamiento importante puede causar daños serios en cuestión de minutos.
¿Cuándo hay que cambiar el aceite del motor?
El momento de cambiar el aceite depende siempre de lo que marque el fabricante. En el manual del coche aparece el número máximo de kilómetros que se pueden recorrer con el mismo lubricante, y la horquilla es bastante amplia: hay modelos que piden cambio cada 5.000 kilómetros y otros que aguantan hasta los 30.000.
No hace falta clavar la cifra con exactitud, pero tampoco conviene pasarse. Como regla general, nunca hay que añadir más de 5.000 kilómetros a lo que recomienda la marca. El tiempo también cuenta: aunque el coche esté parado, el aceite se degrada con la oxidación, así que lo lógico es cambiarlo entre 3 y 24 meses.
Un detalle importante: aceite y filtro deben cambiarse siempre juntos. Si solo se sustituye el lubricante pero no el filtro, la operación pierde sentido e incluso puede generar averías.
¿Qué aceite debo usar?
Aquí no hay discusión: lo que diga el fabricante. Hoy en día los aceites más comunes son los multigrado, que indican su comportamiento en frío y en caliente mediante códigos como 5W30 o 15W40.
Si solo tienes que rellenar el nivel, no es obligatorio usar exactamente la misma marca que llevaba el motor, aunque sí es recomendable. Lo que nunca debe hacerse es mezclar viscosidades distintas. Cuando esto ocurre, el aceite pierde sus propiedades y deja de lubricar como debería, algo que puede provocar un desgaste prematuro en el motor.
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La comunicación y la escritura han estado presentes en su vida desde que era muy pequeña. Por ello, se lanzó a estudiar periodismo y comunicación audiovisual en la URJC, dando sus primeros pasos en la revista Cuore. Ahora, en Prisa Motor, combina dos de sus pasiones: la edición de vídeos y los coches.
