El tiempo suele ser implacable con cualquier vehículo, pero hay excepciones. Una de ellas acaba de aparecer en Budapest, donde una motocicleta utilizada por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial ha emergido del Danubio en un sorprendente estado de conservación.
Más de 80 años después de desaparecer, conserva gran parte de sus elementos originales y se ha convertido en uno de los hallazgos históricos más llamativos de los últimos años, despertando el interés de investigadores de todo el mundo.
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Un descubrimiento excepcional
La motocicleta fue localizada en la plaza Batthyány, en pleno centro de Budapest y justo frente al edificio del Parlamento húngaro. Los especialistas del Instituto y Museo Húngaro de Historia Militar la recuperaron el pasado 2 de agosto después de que quedara parcialmente expuesta por el descenso del nivel del agua.
Lo más llamativo no fue únicamente la aparición del vehículo, sino su estado de conservación. Al ser extraída del río, la máquina pesaba más de 200 kilogramos debido al agua y al barro acumulados en su interior. Actualmente se encuentra en proceso de limpieza y conservación en las instalaciones del museo, donde los expertos trabajan para preservar cada uno de sus elementos originales.
Según los investigadores, el lodo del Danubio actuó como una especie de cápsula del tiempo, protegiendo la motocicleta durante décadas y evitando un deterioro mucho mayor del esperado.
Una moto diseñada para la guerra
El modelo recuperado ha sido identificado como una DKW NZ 350-1, una variante desarrollada específicamente para uso militar durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. Se fabricó únicamente entre 1944 y 1945 y apenas salieron de la cadena de producción unas 12.000 unidades, lo que aumenta todavía más el interés histórico de la pieza encontrada.
La NZ 350-1 gozaba de una gran reputación por su robustez, fiabilidad y facilidad de mantenimiento. Utilizaba un motor monocilíndrico de dos tiempos con 11,5 CV de potencia y era empleada habitualmente para labores de mensajería, reconocimiento y transporte de documentación en el frente.
Entre sus características más curiosas destaca una pequeña pieza situada en la parte trasera del bastidor. Se trataba de una especie de rascador destinado a impedir que el barro o la nieve se acumularan en la rueda y terminaran afectando a la transmisión por cadena. Los historiadores creen que esta solución fue desarrollada tras la experiencia de las tropas alemanas durante las durísimas campañas del invierno ruso.
La historia detrás de DKW
Para entender la relevancia del hallazgo hay que remontarse al origen de DKW. La compañía fue fundada por el ingeniero danés Jørgen Skafte Rasmussen en la localidad alemana de Zschopau. Con el paso de los años se convirtió en uno de los fabricantes de motocicletas más importantes de Europa.
En 1932, DKW se integró junto a Audi, Horch y Wanderer en el grupo Auto Union AG, una de las empresas automovilísticas más relevantes de la Alemania de la época y antecedente directo de la actual Audi. Durante los años previos a la guerra, la producción de motocicletas civiles fue perdiendo peso en favor de las necesidades militares.
Tras el conflicto, la fábrica fue desmontada por las autoridades soviéticas y buena parte de su maquinaria fue trasladada a la Unión Soviética. Aun así, el diseño de la NZ 350 sobrevivió durante años y sirvió de base para la producción de la IZh-350, fabricada posteriormente en territorio soviético.
Un hallazgo rodeado de incógnitas
La motocicleta no apareció sola. Durante los trabajos de excavación también se localizaron un bidón de combustible, una correa militar en forma de Y, una funda de bayoneta, munición y otros restos de equipamiento bélico.
Sin embargo, el descubrimiento más relevante fue el de los restos de dos soldados alemanes, hallados bajo la motocicleta. Las placas de identificación se encontraban sorprendentemente bien conservadas, algo que podría permitir conocer quiénes eran y qué ocurrió con ellos durante los últimos compases de la guerra.
A pesar de ello, los investigadores mantienen la prudencia. La hipótesis más evidente es que ambos hombres viajaban en la DKW cuando murieron, pero también existe la posibilidad de que la zona fuera utilizada como vertedero de escombros y material militar tras el asedio de Budapest. Por ahora, la moto ha revelado parte de su historia. El resto sigue enterrado bajo el barro del Danubio.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
