Converso de la electrificación

Mercedes

El EQC es el primero coche 100% eléctrico de Mercedes-Benz. / Mercedes

Cuando se ha crecido rodeado por motores de combustión, humo y ruido resulta complicado asumir que todo tu universo tiene fecha de caducidad. Una cosa es entender y compartir que no existe alternativa a la electrificación de la automoción y otra diferente aceptar de buen grado que vaya a ser así. No tengo la menor duda sobre la necesidad imperiosa de la descarbonización del transporte y de acelerar al máximo el proceso, aunque no comparto los plazos que se señalan desde diferentes ámbitos, incluida la propia industria del automóvil.

Hace ya bastante tiempo asistía horrorizado a la perspectiva que se avecinaba. No asimilaba que se pudiera disfrutar de un coche o una moto sin su propulsor térmico de toda la vida. Entre otras cosas era así porque las propuestas que se hacían con los primeros vehículos eléctricos me parecían horripilantes. Hablo de tres lustros atrás, cuando empezamos a conducir a modo de pruebas los primeros utilitarios sin emisiones: feos, espartanos, lentos e inestables.

No quería ni pensar lo que sería vernos obligados a circular con semejantes engendros, mi temor era tanto que ni siquiera me paré a pensar que a ese germen de la electrificación le quedaba todo un mundo por evolucionar. Por fortuna así está siendo y hoy ya conocemos productos capaces de convencer, diría incluso que de apasionar y entusiasmar.

Ya no existe debate sobre la supervivencia de los motores contaminantes, es sólo cuestión de tiempo su desaparición, por mucho que siga pensando que no se presenta tan inminente como muchos creen. Así que asumiendo una realidad incontestable por la salud de las personas y el propio planeta, me parece que lo más inteligente es prepararnos para disfrutar de lo que está por llegar. Y yo sí pienso que será posible hacerlo…

Cada poco se presentan coches eléctricos (y también alguna moto, como la reciente Harley-Davidson LiveWire) más atractivos, equipados, potentes y divertidos. Ya he probado algunos (el último el Mercedes-Benz EQC) que me han hecho pensar aquello de “este coche yo sí me lo compraría”. Me refiero a un planteamiento en el plano abstracto, por las cualidades de vehículo, las sensaciones que ofrece y el potencial de disfrute. No entro, claro está, en otras cuestiones que tampoco son baladí, como los precios aún elevados, la angustia de la autonomía, las carencias de la red de recargar…

Son todos estos, imagino, inconvenientes que se irán resolviendo poco a poco, la industria se ha puesto manos a la obra ya con seriedad y su rodillo es demoledor, capaz de pasar por encima de complicaciones de magnitud inimaginable. Lo importante es que ahora constatamos que puede haber coches eléctricos que sean mucho más que un mero medio de transporte, una suerte de lavadora con ruedas y con tan poca alma como un expendedor de bebidas. Automóviles que sigan haciendo soñar, que resulten aspiracionales y nos regalen sensaciones comparables a las de un portentoso V8 de gasolina. Tiempo al tiempo, el futuro es menos oscuro de lo que pensábamos aunque hay que esperar a que llegue cuando corresponda.

Sobre la firma

Una vida sobre ruedas. De piloto (malo) de motocross a periodista deportivo en Diario AS, incluyendo una década en los grandes premios de MotoGP. Apasionado de los coches y las motos, en más de 30 años he tenido el privilegio de probar unos cuantos cientos de unos y de otras. Ahora, subdirector en Prisa Motor.

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