Una joven ha tenido el examen práctico de conducir más corto de la historia: menos de 30 segundos. Al comenzar la prueba, el examinador le indicó que podía ir adonde quisiera. Sin embargo, nada más salir del aparcamiento, cometió una falta leve y otra eliminatoria que le costaron el aprobado. La primera fue no poner el intermitente; la segunda, entrar en sentido contrario.
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