Por qué 4,5 millones de conductores españoles son unos delincuentes

Más de un millón de automovilistas reconoce haber circulado a velocidades superiores a los 200 km/h (entre otros delitos contra la seguridad vial).

Por qué 4,5 millones de conductores españoles son unos delincuentes

El 35% de los delitos en España tienen que ver con la seguridad vial.

Sucedió en la noche del 29 de septiembre de 2003, calle Laffón Soto de Sevilla. Un BMW, un exceso de velocidad, una huida, el caso Farruquito. Un homicidio imprudente. Un punto de inflexión en el control y la represión de la delincuencia vial.

La condena al bailaor (14 meses de prisión, en la práctica) causó tal alarma social que terminó por desembocar en un profundo cambio legislativo en materia de seguridad vial. La permisividad es mucho menor: los delitos contra la seguridad en el tráfico se han convertido en los más habituales en los juzgados españoles, ya que suponen el 35% de los delitos que se cometen en España.

Desde 2008 se han celebrado casi 900.000 juicios sobre seguridad vial, de los cuales 650.000 han terminado en condena. Así se indica en un estudio realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con Fundación Española para la Seguridad Vial, en el que queda patente, sin embargo, que los automovilistas españoles no se han concienciado lo suficiente respecto a la seguridad vial. Las conclusiones del estudio lo dejan claro:

1. Más de 4,5 millones de conductores reconocen haber realizado alguna vez conductas delictivas al volante, tales como conducir bajo la influencia del alcohol o las drogas, ir a más de 200 Km/h por una autopista o circular sin permiso.

2. Más de 9 millones de conductores ignoran que pueden ir a la cárcel por una cuestión relacionada con la seguridad vial.

3. Casi 11 millones no saben que conducir bajo la influencia de las drogas puede provocar el ingreso en prisión.

4. El 14% de los fallecidos en accidente de tráfico murió por conductas delictivas de otro conductor (unas 2.400 personas en los últimos 8 años).

5. La conducción bajo la influencia del alcohol o las drogas supone más del 60% de los casos.

6. Otros tipos penales habituales son conducir sin carné (27%), provocar un grave riesgo para la conducción (7%) o negarse a realizar las pruebas de alcoholemia o de drogas (3,5%).

7. La población reclusa por estos delitos ronda en la actualidad las 1.200 personas, siendo la conducción sin carné (39%) y el homicidio imprudente (22%) los casos más habituales.

8. El perfil del delincuente vial también arroja datos llamativos: mientras que los hombres de entre 18 y 24 años son los que más reconocen haber realizado estas prácticas, los hombres de entre 41 y 50 años, suelen ser los más condenados.

conductores españoles

9. Los potenciales delitos por exceso de velocidad parecen ser mucho más frecuentes de lo que indican las condenas: 1,2 millones de automovilistas reconocen haber conducido alguna vez a más de 200 km/h, pero las sentencias por este comportamiento apenas suponen el 0,6% de los casos.

¿QUÉ OPINAN LOS CONDUCTORES?

El estudio, aparte de analizar casi 600.000 juicios por delitos contra la seguridad vial, incluye una encuesta a 1.700 conductores. Y los resultados sorprenden.

Pese a su alto grado de desconocimiento, la inmensa mayoría de los automovilistas (91%) está a favor de mantener las penas de cárcel en los delitos contra la seguridad vial e incluso un 14% apuesta por endurecerlas aún más.

Además, muchos ciudadanos reclaman tipificar más conductas como delitos contra la seguridad en el tráfico: el 60% cree que llevar a los niños en el coche sin sistema de retención infantil debería ser delito, el 44% de los conductores incluiría en el Código Penal manipular el móvil mientras se conduce y un 34%, dar cualquier tasa positiva en los test de alcoholemia.

En España, el 1,36% de los conductores ha sido condenado por un delito contra la seguridad vial en los últimos 4 años. En este sentido, Baleares, Murcia y Galicia, son las regiones que superan con mayor holgura la media española.

En el lado contrario se encuentran Cantabria, Extremadura y Aragón, con índices muy inferiores a la media española.