• 1 / 10

    Ford Fiesta de gasolina (2008 – 2017)

    Aunque el 20% de los Fiesta habían tenido algún fallo, se trataba de averías menores referentes a la carrocería y a la electrónica no relacionada con el motor. El 75% se puede seguir conduciendo y la mayoría de las reparaciones se llevaron a cabo bajo garantía. Los que tuvieron que pagar por ellas se encontraron entre los que desembolsaron las cantidades más pequeñas.

  • 2 / 10

    Honda Civic diésel (2006 – 2012)

    Solo el 15% tuvo algún problema en el año previo a la encuesta siendo, además, fallos menores: batería, aire acondicionado y, de manera testimonial, frenos, sistema de combustible y aspectos del habitáculo. Prácticamente todos se podían conducir sin problemas y las reparaciones habían sido bastante baratas.

  • 3 / 10

    Ford Focus diésel (2011 – 2018)

    El 18% de los ejemplares tuvo algún problema que, de más a menos, estuvo relacionado con batería, motor, sistema de combustible y caja de cambios. El 66% todavía está en activo y la mitad de las reparaciones fueron gratuitas gracias a la garantía.

  • 4 / 10

    Toyota Avensis (2003 – 2009)

    Apenas un 14% tuvo algún fallo, pero las unidades afectadas lo fueron por averías graves relativas al motor, la electrónica del mismo, el sistema de combustible o la suspensión. Dos tercios de los vehículos no tienen ningún problema para seguir circulando.

  • 5 / 10

    BMW Serie 3 (2012 – 2018)

    El número de fallos es del 17% de los coches, pero casi todos ellos no revisten mucha gravedad, afectando solo a sistemas electrónicos no relacionados con el motor, tales como el aire acondicionado.

  • 6 / 10

    Skoda Octavia diésel (2004 – 2013)

    Una cuarta parte de los ejemplares sufrió algún tipo de avería, pero de poca importancia puesto que la mayoría eran de carrocería. Eso sí, también hubo casos con el motor y la suspensión. La mayoría siguen en activo, pero aquellos que pasaron por el taller tuvieron que pagar facturas de hasta 800 euros.

  • 7 / 10

    Honda Civic de gasolina (2006 – 2012)

    El compacto japonés obtiene peores resultados en gasolina, con hasta un 24% de unidades sufriendo fallos, con la batería como problema más común, seguida por la suspensión. La mitad ya no se pueden conducir y, aunque la mayoría fueron reparados gratis, un pequeño número de afectados tuvo que desembolsar hasta 1.700 euros para arreglar su coche.

  • 8 / 10

    Kia Cee’d (2007 – 2012)

    El 22% de las unidades tuvo algún tipo de avería, siendo la más común relativa a la caja de cambios y el embrague. Un tercio de las reparaciones se llevaron a cabo todavía bajo garantía, pero al final la mitad no podían seguir circulando.

  • 9 / 10

    Toyota Avensis (2009 – 2015)

    Un 20% tuvo algún problema, casi repartidos al 50% entre la carrocería y las cajas de cambios. Tres de cada cuatro siguen siendo completamente operativos.

  • 10 / 10

    Toyota RAV4 (2006 – 2013)

    Solo el 30% de los dueños ha reportado algún fallo, siendo los más comunes los frenos y la suspensión, con la electrónica del motor o el sistema de escape en segundo lugar. La mayoría de las reparaciones se llevaron a cabo en menos de un día.

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