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    Seat 850 Coupé // 1966

    Nació como una versión más dinámica y deportiva que el 850 convencional, llevaba el motor detrás, tenía propulsión trasera y una configuración interior de cuatro plazas. Pesaba 720 kilos y fue el primer Seat en utilizar frenos de disco delanteros.

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    Seat 850 Coupé // 1966

    Su motor tenía una mayor relación de compresión que en el 850 normal y recibía un carburador de doble cuerpo, lo que ayudaba a añadir 10 CV extra para alcanzar los 47 CV. En el 69 pasaría a montar un bloque de 903cc con el que su potencia ascendió hasta los 52 CV.

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    Seat 1200 Sport // 1975

    Fue el primer vehículo de diseño propio de Seat y montaba el motor del 124 en posición transversal, asociado a una nueva caja de cambios. Rendía una potencia de 67 CV.

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    Seat 1200 Sport // 1975

    Un año más tarde llegó el Seat Sport 1430, con 77 CV de potencia y un diseño evolucionado y más deportivo, caracterizado por el frontal de poliuretano negro que le otorgó el apodo de ‘Bocanegra’, que más adelante inspirara una versión del Ibiza.

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    Seat Fura Crono // 1981

    El Fura derivó del 127, y sobre su exitosa base la marca española optó por crear una versión deportiva, algo habitual actualmente entre los utilitarios y los compactos. Pesaba 760 kilos y montaba un motor de 1.438cc que rendía 75 CV.

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    Seat Fura Crono // 1981

    Su éxito fue tal que incluso se celebró la Copa Fura Crono durante tres años, en la que participaron algunos de los mejores pilotos españoles del momento.

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    Seat Ibiza SXi // 1988

    El Ibiza marcó un antes y un después para la marca y, cuatro años después de su presentación, apareció su deportiva versión SXi. Tomaba el motor 1.5 existente, pero reemplazaba la carburación por la inyección, subiendo la potencia del bloque de los 85 a los 100 CV.

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    Seat Ibiza SXi // 1988

    A nivel de diseño seguía los pasos establecidos por el Fura Crono, envolviendo todos los bajos (paragolpes, aletas de los pasos de rueda y faldones laterales) en plástico negro, solución que hoy en día es más propia de los todocaminos.

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    Seat Ibiza GTI // 1993

    La segunda generación del Ibiza tuvo una versión deportiva que, al menos en estética, resultaba bastante discreta, pero que después montaba un bloque 2.0 (el más grande del segmento en la época) y 115 CV de potencia. En 1994 llegó una variante con un motor 1.8 16v de 130 CV.

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    Seat Ibiza GTI // 1993

    SEAT Sport incluso participó en varias Copas de Rallies de Tierra para demostrar su deportividad y fiabilidad, siempre usando motores de serie. De hecho, con su segunda evolución la marca incluso corrió en el Mundial de Rallies.

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    Seat Ibiza FR // Desde 2002

    Con la tercera generación del compacto llegó la denominación deportiva que se quedaría hasta el día de hoy: FR. Concebida en principio para las versiones más potentes, con el paso del tiempo se ha transformado en un acabado con estética más atractiva bajo cuyas alas los clientes pueden optar también por motores menores.

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    Seat Ibiza FR // Desde 2002

    En la quinta generación del modelo, el motor más potente que monta es un 1.5 TSI de 150 CV, pero también está disponible un bloque de 110 CV. En ambos casos los Ibiza FR tienen una suspensión rebajada 15 milímetros y con tarado específico.

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