Lo que comenzó como una parada rutinaria durante un viaje por carretera terminó convirtiéndose en un auténtico susto para una familia que circulaba por la autovía A-66, en la provincia de Cáceres.
Y es que un niño de 10 años se quedó solo en una estación de servicio después de que el vehículo en el que viajaba reanudara la marcha sin que ninguno de sus ocupantes advirtiera que el menor no había regresado al coche.
Los hechos ocurrieron en una gasolinera situada a la altura del municipio de Aldea del Cano. Según las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, el menor se bajó del vehículo durante la parada, pero su padre, un amigo de éste y otro hermano de 7 años continuaron el viaje sin percatarse de su ausencia.
Fue un trabajador de la estación de servicio quien detectó que el niño se encontraba solo y alertó a las autoridades. Mientras tanto, el pequeño permaneció en las instalaciones visiblemente afectado por la situación, hasta que la Guardia Civil activó un operativo para localizar a los familiares.
Tras las gestiones realizadas a través de la central 062, los agentes averiguaron que el vehículo circulaba en dirección norte por la A-66. A partir de ese momento se desplegó un dispositivo de búsqueda que permitió interceptar el coche cerca de las 23:00 horas, a la altura de Hervás, también en la provincia de Cáceres. Para entonces, la familia ya había recorrido aproximadamente 140 kilómetros desde el lugar donde había quedado el menor.
Durante todo ese tiempo, el niño estuvo bajo la protección de los agentes hasta que pudo reencontrarse con sus familiares. El incidente se resolvió sin consecuencias físicas para el menor, aunque dejó una situación tan insólita como angustiosa para todos los implicados.
A raíz de lo ocurrido, la Guardia Civil ha recordado la importancia de realizar una comprobación rápida antes de reiniciar cualquier viaje, especialmente cuando hay menores a bordo. Los agentes insisten en que verificar que todos los ocupantes han regresado al vehículo tras una parada puede evitar situaciones de riesgo y grandes sobresaltos. «Una simple comprobación puede evitar un enorme susto», han señalado desde el instituto armado.
El síndrome del niño olvidado
Si bien en este caso se trataba de un niño de diez años, es distinto cuando se trata de pequeños olvidados que no tienen las facultades para hablar o para pedir ayudar.
Por desgracia, esta es una noticia que, de vez en cuando, se repite pero en contextos riesgosos y que deja consecuencias fatales. Este fenómeno tiene un nombre: síndrome del niño olvidado. Se refiere al hecho de que los adultos dejan al bebé o niño pequeño en un vehículo cerrado y, frecuentemente, esto acaba con la vida del menor.
Suele darse cuando los padres o tutores piensan en todas las tareas que tienen que llevar a cabo, en lugar de focalizarse en lo que hacen en ese momento. Esto puede estar causado por el estrés, un cambio en la rutina habitual, el exceso de preocupaciones, el cansancio o la falta de sueño. Para evitarlo, es fundamental ser consciente de la presencia del niño en el coche y tomar medidas preventivas.
Peor aún en verano
La temperatura en el interior del vehículo puede aumentar rápidamente en pocos minutos, alcanzando niveles extremos aunque las ventanillas estén ligeramente abiertas.
Los menores son especialmente vulnerables porque su cuerpo se calienta entre tres y cinco veces más rápido que el de un adulto. La exposición a estas altas temperaturas puede provocar deshidratación, agotamiento, mareos, vómitos, dificultades respiratorias, pérdida de conciencia y, en los casos más graves, un golpe de calor que puede causar daños irreversibles en órganos vitales o la muerte. Por ello, nunca se debe dejar a un niño solo dentro de un coche, ni siquiera durante unos minutos.

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