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El día que el ‘papamóvil’ se salvó de las llamas

La nave donde Seat conserva su colección de 317 coches históricos sufrió un incendio el pasado 11 de febrero, pero la intervención de los servicios de emergencias evitó los daños.

El fuego estuvo cerca de devorar casi 70 años de historia de la automoción en España, todos los que tiene de vida Seat. Un incendio desatado el 11 de febrero en la fábrica de Martorell (Barcelona) afectó a la nave donde se conserva la colección de 317 coches históricos de la marca, pero los servicios de emergencias evitaron daños irreparables.

El museo del fabricante incluye entre sus piezas el primer Seat de la historia (un 1400 de 1953), el penúltimo 600 de serie, el Seat  producido un millón (un 124 de 1969) o el Panda 'papamóvil', una de las piezas más queridas en la planta barcelonesa. "Primero sacamos los coches que están en la entrada de la nave para generar un espacio abierto y que los bomberos pudiesen trabajar en cuanto llegasen. Después apartamos los coches de carreras más grandes y acto seguido sacamos el papamóvil, que estaba justo frente al foco del incendio. Al no tener techo, una sola persona lo pudo empujar fácilmente”, recuerda Isidre López, responsable de los modelos históricos de Seat.

El 'papamóvil', según cuentan en la marca, supuso un reto para los ingenieros de la casa ante la visita de Juan Pablo II a España en 1982. A pocos días de la llegada del Pontífice, los responsables de Seat recibieron una petición del Vaticano. El coche habitual no cabía por la puerta del Camp Nou y del Santiago Bernabéu (estadios que iban a acoger los actos mayoritarios del viaje papal) y había que construir un nuevo modelo con urgencia. En cuestión de días, ingenieros y mecánicos adaptaron un Panda y lo convirtieron en un auténtico papamóvil.

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