Eléctricos

El negocio de las grandes fábricas de baterías para coches eléctricos

Cuatro grandes candidaturas pugnan por llevarse parte de los fondos del PERTE del automóvil, que exige la instalación de una fábrica de celdas.

Baterías

Línea de montaje del Volkswagen ID.3 en Dresde, Alemania.

El grupo Volkswagen ha sido el último en sumarse a la pelea por la instalación de una gran fábrica de baterías en España, uno de los nuevos puntales para la industria del automóvil en los próximos años. El componente principal del los coches eléctricos será también parte primordial del negocio, ya que contar con una factoría de pilas cercana abaratará los costes de producción de los vehículos. Y en Europa ya están en marcha –casi todos en fase de desarrollo– varios grandes centros de producción.

Con el anuncio de la compañía alemana, crece la competencia para participar en el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE), aprobado por el Gobierno para impulsar la movilidad eléctrica, y por el que pelean numerosos aspirantes.

Las fábricas de baterías, tarde o temprano, deberán llegar: los expertos consideran que probablemente hagan falta tantas como plantas de ensamblaje de vehículos existen en el país (ocho, en estos momentos) para que la automoción española sea competitiva.

Bruselas calcula que Europa necesitará 20 gigafactorías en 2028, y la carrera ya está en marcha. El grupo Stellantis (que agrupa a PSA y FCA) ha anunciado una inversión de 30.000 millones de euros para impulsar la electrificación, incluida la construcción de cinco centros de producción de baterías. El tercero de ellos, pese al interés mostrado por la Xunta de Galicia (en la planta de PSA de Vigo se fabrican varios modelos eléctricos), se levantará en Italia.

Los proyectos candidatos al PERTE deben reunir varios requisitos, entre ellos que participen al menos cinco empresas de dos comunidades autónomas diferentes y que se instale una fábrica de baterías. Las convocatorias empezarán a publicarse en octubre y el reparto de los fondos se asignará a partir de febrero de 2022.

La Comunidad Valenciana también trabaja en este terreno desde 2019, con el fabricante de acumuladores de energía Power Electronics como socio principal. En febrero, el Gobierno de Ximo Puig presentó la Alianza Valenciana de Baterías, en la que participan, entre otras empresas y centros de investigación, Ford –que en su fábrica de Almussafes produce el Mondeo–, Iberdrola y Ampere Energy. Con una inversión prevista de 2.000 millones de euros, la Generalitat espera recibir parte de los fondos del PERTE.

También Extremadura pugna por al menos un pedazo de la tarta. El grupo español Phi4Tech, especializado en nanomateriales, encabeza allí un proyecto para la construcción de celdas de litio, que posteriormente se ensamblan para dar forma a las baterías. Con él se ha asociado Lithium Iberia, cuyo papel será extraer litio de la mina situada en Cañaveral (Cáceres).

Y en el norte trabaja otro conglomerado denominado Battchain, integrado por el instituto europeo EIT InnoEnergy, Basquevolt (con el apoyo del Ente Vasco de la Energía) y Nabatt, empresa que cuenta con fondos del Gobierno de Navarra. El objetivo es la fabricación tanto de celdas como de paquetes de celdas ya ensamblados, y una de las líneas de negocio que planea Battchain es vender las celdas a la gigafactoría que Volkswagen quiere instalar en España, cuya ubicación aún no está decidida. La Rioja y Aragón han ofrecido su suelo. Zaragoza, por ejemplo, está a entre 180 y 430 kilómetros de seis de las fábricas de coches españolas.

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