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Evoque Cabrio: exclusivo, más caro y descapotable

El todocamino de Range Rover estrena capota de lona y despliega su carácter lúdico y seductor sin renunciar al sentido práctico

Evoque Convertible

La conducción a cielo abierto es la gran baza de esta nueva carrocería. / Range Rover

¡La vida es bella!, al menos si tienes el Evoque en tu catálogo. Es lo que debe pensar Land Rover, la matriz de Range Rover, y sus concesionarios de medio mundo. El todoterreno británico sigue batiendo todas las previsiones: salió hace cuatro años y ha superado ya las 500.000 unidades, casi un cincuenta por ciento más de lo planeado. Y ahora, para que la fiesta no decaiga, llega la versión Cabrio, con un toque aún más lúdico y glamuroso: en junio, desde 54.700 euros.

El Evoque es uno de esos coches que salen muy de vez en cuando y marcan su época. Partiendo de una imagen seductora y una calidad notable, se ha posicionado como el SUV pequeño más exclusivo. Y ha creado un nicho propio que le permite navegar a toda vela en un escalón superior a sus rivales alemanes, los Audi Q3 y BMW X1. Así, con un precio medio de entrega en España de 42.000 euros (se venden versiones más caras y equipadas) se sitúa cerca de los Audi Q5 y BMW X3, hermanos mayores de sus competidores. Y esa ventaja junto a una elevada demanda, aporta márgenes muy generosos.

El Evoque Cabrio es aún más caro y exclusivo, lo que ayudará a afianzar el mito. El primer todocamino descapotable de lujo comparte la carrocería coupé (tres puertas) del modelo cerrado. Así, conserva todo el poderío de su imponente frontal e integra con estilo una capota muy discreta para ofrecer una imagen atractiva y elegante, tanto con el techo abierto como descapotado. Pero a pesar de ser un cabrio , no renuncia al sentido práctico: tiene cuatro plazas, las dos traseras menos amplias que las del Evoque cerrado, pero con una altura y espacio para las piernas correctos para adultos. El maletero en cambio, se queda en la mitad: 251 litros frente a 550. Y el conjunto está bien presentado, con una pantalla táctil de 10,2 pulgadas, materiales y acabados vistosos, y una capota que aísla bien, lo que permite utilizarlo todo el año sin ruidos ni corrientes de aire que molesten en invierno.

Aparte del precio, el punto débil del Cabrio es el peso: al retirar el techo de metal ha habido que añadir 300 kilos de refuerzos para mantener la rigidez y pesa dos toneladas. En la práctica no se nota demasiado, porque los nuevos motores Ingenium de gasolina y diésel mueven el coche con soltura sin disparar el consumo (desde 5,7 litros, frente a 4,9 del Coupé 2.0d de 180 CV). Y como las suspensiones tampoco acusan mucho las inercias, ofrece un comportamiento ágil y seguro, pero sobre todo sigue siendo superior a sus rivales fuera del asfalto.

El Evoque Cabrio es unos 5.100 euros más caro que la versión Coupé con mecánica y acabado equivalentes. Pero como el primero no tiene versión básica (solo se vende con tracción 4×4, cambio automático de nueve marchas y desde el acabado SE) la diferencia sube mucho: los 2.0D (diésel) de 150 y 180 CV cuestan 54.700 y 57.700 euros; el 2.0 de gasolina y 240 CV sube a 63.400.

Arcos antivuelco desplegables

La capota del Evoque Cabrio tiene un tamaño muy compacto, pero no penaliza la altura de las plazas traseras, que permiten alojar adultos de más de 1,80 metros. Incluye accionamiento eléctrico: se abre en 18 segundos y se cierra en 21 (se puede hacer en marcha hasta 50 km/h). Además, lleva unos pilares de aluminio ocultos detrás de los reposacabezas traseros que emergen en 90 milisegundos al detectar riesgo de vuelco para proteger a los ocupantes.
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