La presente generación del Ford Mustang es la más internacional de todas: se ha comercializado sin necesidad de importación en múltiples mercados. En 2018 recibe una nueva puesta al día y la marca del óvalo ha aprovechado la ocasión para que sus nuevos clientes tenga la opción de vestir su muscle car con un estilo similar al de los Mustang de los 60 a los que no pudieron acceder. Para las variantes equipadas con el motor 2.3 EcoBoost está disponible el Pony Pack.

La clara inspiración retro del modelo salta a la vista gracias a numerosos elementos estéticos. Para empezar, la parrilla, que luce el mítico caballo cromado rodeado por un marco hexagonal y custodiado por dos listones, una configuración que entre los Mustang modernos solo había mostrado el 50 Aniversario.

El cromo también está presente en los marcos de las ventanillas, las llantas de 19 pulgadas son de aluminio pulido, dos vinilos decoran los faldones laterales y en la zaga el logo está cruzado en vertical por una banda de colores azul, rojo y blanco. En el interior el fabricante no ha puesto mucho interés, dejándolo intacto salvo por la presencia de unas alfombrillas específicas.

Está previsto que el Ford Mustang 2018 se ponga a la venta a finales de año y toda la gama experimentará mejoras respecto al modelo de 2017. La suspensión se ha revisado y opcionalmente se puede elegir una magnética, el Line-Lock (para quemar rueda con facilidad) es de serie en todos los modelos, se ha optimizado la caja de cambios manual y se puede optar por una automática de diez relaciones, los V8 tienen una línea de corte más elevada y toda la gama recibe mejor equipamiento de seguridad, lo que le ha granjeado un aumento de una estrella en los test Euro NCAP.

Ford Mustang