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Así apoya la industria del automóvil el Día Mundial del Medio Ambiente

Las marcas son conscientes de su impacto en las emisiones y trabajan por minimizarlas todo lo posible.

Día Mundial del Medio Ambiente

La industria de la automoción cada vez está más concienciada con cuidar el medio ambiente.

Tras el escándalo de Volkswagen por modificar los datos de las emisiones de CO2 de sus vehículos, salpicar a otras marcas como Mitsubishi, Honda o Mercedes irregularidades que afectan al reciclaje de los coches o sus piezas; o el incendio incontrolable del depósito ilegal de neumáticos de Seseña, no parecen buenos tiempos para relacionar a la industria de la automoción con el Día Mundial del Medio Ambiente que hoy se celebra.

Hace años que la sociedad demanda un cambio a la industria en lo que se refiere a la energía que deben consumir los vehículos y que permitiría crear un futuro sostenible y sin humos. Y parece que el sector está poniendo algo más que los oídos en ello.

¿ADIÓS AL COCHE PROPIO?

Lo cierto es que cuando le pides a un niño que te dibuje una ciudad con polución lo primero que hace es pintar uno o varios coches con mucho humo saliendo de sus tubos de escape, pero ¿seguirá siendo así dentro de quince o veinte años? Parece que tanto la administración como los fabricantes están poniendo de su parte para ayudar al Medio Ambiente y fomentar la fabricación y el uso de vehículos eléctricos menos contaminantes, pero también la sociedad digital está haciendo que las cosas cambien hacia modelos de trasporte más sostenibles.

El llamado Car-Sharing (coche compartido), englobado dentro de la corriente de la economía colaborativa, busca crear la tendencia de la no propiedad del coche. Los Millennials ya no tienen en mente ese concepto de comprar un coche como una meta en su vida, ahora simplemente lo comparten, como en el caso de BlaBlaCar, o lo alquilan por horas, como cualquier otro servicio. Tal es el caso de Car2go, ya presente en distintas ciudades de Europa y Estados Unidos y que ofrece vehículos eléctricos para recorrer la ciudad que se toman y dejan igual que los servicios de alquiler de bicicletas.

Por otra parte, grandes empresas tecnológicas como Google o Apple están apostando por vehículos autogestionados, sin conductor y eléctricos, que con su forma de conducción también podrían contribuir a un aprovechamiento mayor de la energía y, por lo tanto, a reducir la huella de carbono en la atmósfera.

El estado de California (EE.UU.), curiosamente el lugar donde habitan las grandes compañías tecnológicas, los centros de innovación y donde se establecen como meritorias cientos de startups, se ha planteado que en 2030 los vehículos que se vendan y que circulen por allí serán en su inmensa mayoría eléctricos, de hidrógeno o híbridos. No es una medida del todo nueva, lleva implantándola progresivamente desde el 2012, cuando ya se exigía que el 2,7% de las nuevas matriculaciones correspondieran a vehículos con una calificación baja en emisiones, dato relevante en el Día Mundial del Medio Ambiente.

INNOVANDO HACIA LA SOSTENIBILIDAD

También la tecnología hace que el mundo del transporte en general cambie hacia modelos sostenibles. Gracias al Big Data muchas empresas como UPS o DHL han confeccionado sistemas que analizan los datos y calculan las mejores rutas para sus repartos. Esto impacta en la economía de la empresa, por la reducción de combustible, pero también en el medio ambiente.

Otra influencia externa al sector de los fabricantes de automóvil y que incide indirectamente en el medio ambiente es la incorporación del sistema usage-based insurance (pagar según se haga el uso) en las compañías aseguradoras de coches. Si el conductor paga menos cuanto mejor conduzca, esto hará que evite dar acelerones o que mantenga sus ruedas en buen estado para evitar accidentes, con lo que estará consumiendo menos combustible y se reducirán las emisiones de CO2 del vehículo.

Incluso las aplicaciones móviles que usamos a diario, tipo Waze, ayudan a gestionar mejor nuestros trayectos procurando que sean más directos y evitando los embotellamientos y, por lo tanto, el consumo de combustible.

HACIA EL VEHÍCULO ELÉCTRICO

Todas estas tendencias que afectan a consumidores futuros muy preocupados por el medio ambiente, van a hacer sin duda que el sector automovilístico lleve a cabo una transformación radical de su producto. Las marcas clásicas inician lentamente este cambio, que ya fue encabezado por Toyota, primera en comercializar para el gran público un coche con motor híbrido no enchufable, el modelo Prius. El resto de las marcas se han ido sumando con iniciativas de todo tipo, modelos híbridos enchufables, motores más limpios que se paran en los semáforos y que consumen menos combustible e incluso con gamas de 100% eléctricos. Efectivamente la industria tiene muy presente el cambio de actitud del consumidor, que considera si un vehículo afecta en mayor o menor medida al medio ambiente a la hora de comprarlo.

Ajeno a la industria automovilística convencional nació Tesla Motors, una compañía estadounidense cuyo objetivo es crear una gama de vehículos eléctricos de alta gama y que basó su éxito en concentrarse en la fabricación de la batería Tesla Powerwall como alma de todo el proyecto. La batería de litio es un prodigio de almacenamiento en el campo de las energías renovables e incluso ha supuesto que la compañía abra un mercado en el sector del hogar, buscando revolucionar totalmente en modelo de consumo energético través de la transformación de las actuales infraestructuras por otras creadas con Powerwall.

FABRICAR CON CONSCIENCIA

Las acciones de RSE (Responsabilidad Social Empresarial) que están acometiendo todas las empresas en todos los sectores y que les obliga a ser responsables con la sociedad y sostenibles con el entorno, están fomentando también que las industrias fabricantes de automóviles comiencen a proteger el entorno durante la producción del mismo. Nissan, por ejemplo, recicla el 100% del agua que utiliza en sus fábricas de México. La marca de neumáticos Continental ha adoptado tecnologías verdes para conservación y reciclado de envases, además de uso de materiales biodegradables; y la fábrica que Toyota tiene en Celaya (México) pretende ser la más ecológica del mundo con un enfoque de producción que está orientado a lograr un crecimiento sostenible mediante una producción más eficiente, al mismo tiempo que se genera un importante ahorro en costes.

Las fábricas de automóviles también tienen en cuenta el Día Mundial del Medio Ambiente y se renuevan usando energías limpias, se vuelven edificios inteligentes que administran adecuadamente el uso de recursos energéticos y sustituyen la energía eléctrica tradicional por la eólica o solar.

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