Una joven asturiana de 24 años falleció el pasado sábado como consecuencia de las lesiones sufridas un día antes en un accidente en la localidad de Vinuesa (Soria). La mujer, natural de Pravia según informa ‘La nueva España’, participaba en el evento motociclista Motorbeach, que reúne en los alrededores de esta localidad a varios miles de aficionados al mundo de la moto.
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La motorista impactó contra un automóvil y fue trasladada en helicóptero a un hospital de Burgos, donde murió un día después por la gravedad de sus lesiones. Una vez conocida la tragedia, los organizadores de este festival decidieron continuar con su desarrollo con aparente normalidad, en un claro desprecio hacia la víctima y la gravedad de lo ocurrido que desató una oleada de críticas generalizadas a través de las redes sociales.
Paulino Rodríguez, director de la empresa organizadora del evento, publicó un vídeo en el que aludía a la suspensión de algunas pruebas deportivas (completamente ilegales al carecer de la correspondiente autorización federativa) por el estado de una pista de tierra. Con este argumento principal, en sus intervención tan solo se hace una referencia mínima a la muerte de la joven asturiana.
Qué vergüenza de vídeo de este personaje. No necesita mucho más comentarios. Una persona fallecida y este tipejo preocupado de una carrera pirata. pic.twitter.com/if9xadOOzS
— Raúl Romojaro (@Raul_Romojaro) July 11, 2026
Rodríguez declara en este vídeo que “teniendo en consideración, que menos, el luto por el accidente que se sufrió la chica ayer, y que hoy tuvimos la desgracia y la mala noticia de enterarnos de que había fallecido, no podemos hacer ni carreras, ni nada”. En ningún momento expresa sus condolencias claras por lo ocurrido, e incluso realiza un desafortunado comentario con relación a las condiciones de la pista: “Se mete aquí un piloto y se mata”.
Abiertas diligencias
La Guardia Civil, según informó la Subdelegación del Gobierno en Soria, ha abierto diligencias para esclarecer lo ocurrido, verificar el cumplimiento de las autorizaciones y condiciones impuestas, además de determinar posibles responsabilidades de la organización.
Motobeach apela de forma recurrente a la libertad de sus participantes en el recinto de Vinuesa, lo que ha provocado un deterioro del evento, como han constatado numerosos asistentes al mismo. De hecho, la Guardia Civil ha impuesto 435 denuncias administrativas durante todo el fin de semana, 380 de ellas relacionadas con el tráfico además de detectar 21 presuntos delitos contra la seguridad vial.
🏍️ #Motorbeach2026 concluyó en #Vinuesa con cerca de 435 denuncias administrativas, 21 presuntos delitos contra la seguridad vial, tres motocicletas denunciadas como robadas y varios accidentes, uno de ellos mortal. Abrimos hilo con el balance final. 🧵 pic.twitter.com/ePv2KKZWjn
— Subdelegación del Gobierno en Soria (@Soria_Gob) July 13, 2026
No es la primera vez que los organizadores del festival se enfrentan a polémicas de este tipo. Los orígenes de este multitudinario encuentro fueron en la playa de La Espasa, en Asturias, emplazamiento que se vieron obligados a abandonar por impagos a proveedores y trabajadores locales, según recogen diferentes fuentes. También acumularon sanciones de la Demarcación de Costas y del Gobierno del Principado por el uso no autorizado de zonas de este espacio natural.
Más adelante, los promotores quisieron trasladar su actividad a Valdoviño (A Coruña), comercializando las entradas de un evento que no llegó a celebrarse y del que tampoco se produjo la devolución de los importes a los compradores.
Fue en 2020 cuando Motorbeach recaló en las orillas del embalse de la Cuerda del Pozo, buscando una ubicación alejada de los conflictos precedentes. Desde el primer momento, numerosos colectivos locales expresaron la oposición a su celebración por razones de orden público y medioambientales. El deterioro del evento ha sido evidente y ha culminado con una edición 2026 cargada de polémica, presuntos delitos (incluyendo tráfico de drogas), seis personas heridas y otra fallecida.
La continuidad del festival, al menos en su actual emplazamiento, ha sido ya puesta en duda por los propios organizadores, pese a que los ingresos directos únicamente en entradas se estiman en un millón de euros.
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